¿Menem pidió asilo en Uruguay?

La versión, conocida por "Río Negro", circuló ayer en ámbitos diplomáticos y en Montevideo. El ex presidente está muy preocupado por su situación judicial en la causa de las armas y dice sentirse un "perseguido político".





BUENOS AIRES (ABA).- Al principio circuló como un rumor, pero al promediar el mediodía la versión se convirtió en una encrucijada diplomática: «Carlos Menem habría pedido asilo político en la República Oriental del Uruguay».

El martes último, el fiscal federal Carlos Stornelli acusó formalmente al ex presidente de ser el jefe de la asociación ilícita que envió armas del Ejército argentino a Croacia y Ecuador; a la vez, le pidió al juez Jorge Urso -a cargo de la polémica causa- que le tome indagatoria a Menem, en calidad de sospechoso.

En la embajada uruguaya en Buenos Aires, ante la requisitoria de «Río Negro», desmintieron la especie. «Ya nos preguntaron de una revista de Montevideo, pero acá no sabemos nada», dijo un funcionario.

La versión, de hecho, nació en el ambiente diplomático, a varios miles de kilómetros.

El aviso a la Cancillería argentina lo dio un embajador argentino, a través del sistema de intercomunicación interno, que había sido alertado por un importante diplomático uruguayo en un encuentro internacional de Ginebra, Suiza. Adalberto Rodríguez Giavarini, ministro de Relaciones Internacionales, inició contactos «de emergencia» con el gobierno de Uruguay, para confirmar o desechar el rumor antes de comunicárselo al presidente De la Rúa.

La conmoción entre los principales funcionarios uruguayos no se hizo esperar. El suspenso se acrecentó cuando el presidente del vecino país, Jorge Batle, suspendió su gira europea para retornar de inmediato a Montevideo. Pero la razón -al menos la oficial- era otra: la aparición de tres brotes de aftosa en campos uruguayos. «Batle se pondrá al frente del plan de emergencia sanitaria», justificó su portavoz.

En la Cancillería argentina, sin embargo, no regresó la calma. La «casa» está revuelta, no sólo por las versiones. Guillermo González, embajador en Washington, también fue llamado a declaración indagatoria por el fiscal Stornelli, bajo los cargos de «falsedad ideológica de documentos públicos».

Autoexilio

Carlos Corach y Eduardo Bauzá, ex ministros menemistas, llegaron a la casa que el ex Presidente tiene en el barrio de Belgrano pasadas las diez de la noche con la mala noticia: el fiscal había pedido a Urso el llamado a indagatoria de Menem. Nicolás Becerra, procurador general de la Nación y jefe de los fiscales, había advertido a su pariente Bauzá unos minutos antes. A medianoche arribaron a Belgrano Mariano Cúneo Libarona y Julio «Coco» Ballestero, abogados del jefe peronista, que había sido notificados por Enrique «Coti» Nosiglia, el más famoso operador radical.

Según relató uno de los presentes a «Río Negro», de inmediato comenzaron a debatir cuáles serían los pasos a seguir ante la embestida judicial. El inefable Armando Gostanián, ex presidente de la Casa de Moneda, también presente en el domicilio de Menem, fue el primero en recomendar la salida inmediata del país: «Carlitos, te van a volver loco. Vos sos un chivo expiatorio, y te van a humillar encerrándote en un calabozo». Ballestero, si bien consideró que la posibilidad de irse del país «no era una mala idea», aclaró que Menem no puede ir a la cárcel porque tiene más de 70 años. Menem echó más leña al fuego: «soy un perseguido político».

Corach, por su parte, pidió tranquilidad y sugirió organizar una «movilización partidaria» para presionar al fiscal y al juez Urso: «En el Gobierno están más preocupados que nosotros, porque necesitan parar la crisis y esto agrega un elemento desestabilizador. Tenemos que poner a todo el espectro político detrás de esta operación». Menem, con un tanto de malicia, le preguntó a su ex ministro: «¿Pero este muchacho Stornelli no era hombre tuyo?». Corach contestó que esos eran los viejos tiempos. La discusión prosiguió durante un par de horas. Cuando Cúneo Libarona le informó al ex presidente que él no podría defenderlo en esta causa porque «me lo impide el hecho de ser el defensor de Emir (Yoma)», Menem protestó: «Muchachos, espero que no me abandonen». Todos contestaron al unísono: «No, jefe». Sin embargo, el riojano lanzó: «por las dudas, tendría que ir preparando las valijas…»

Gonzalo Alvarez Guerrero


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