Miss Bolivia, música con ADN militante

La cantante llegará a Bariloche por primera vez en enero próximo para ser parte del segundo Culturica Festival. Adelantando su visita habló con “Río Negro”.



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Miss Bolivia, música con ADN militante

La cantante llegará a Bariloche por primera vez en enero próximo para ser parte del segundo Culturica Festival. Adelantando su visita habló con “Río Negro”.

Por la primera edición del Culturica Festival en febrero del año pasado, participaron más de 100 artistas locales y nacionales. El segundo encuentro tendrá artistas de renombre y exposición y venta de productos artesanales.

Se convirtió en todo un fenómeno y hoy la siguen chicos, jóvenes y adultos. Con una combinación de ritmos como cumbia, hip hop y reggae, sus letras colmadas de un fuerte contenido militante llegan a Bariloche.

Luego de 11 años de proyecto musical, Paz Ferreyra -o Miss Bolivia- debuta en la ciudad a través del segundo Culturica Festival el 19 de enero en el Hipódromo de Bariloche.

Previamente a su visita a la ciudad, “Río Negro” dialogó con esta mujer que creció en Villa Ortúzar, en Buenos Aires, y que decidió abandonar la psicología y la carrera de docente universitaria para convertirse en cantante.

P- ¿Qué te dio la música que no aportó la psicología?

R- No están tan distantes un campo del otro. Tanto la música como la psicología son un terreno privilegiado para la visión crítica, el empoderamiento y la sanación. El sistema nos ha hecho daño, nos hacemos daño mutuamente en carne propia y la música no es solo una vía de expresión artística. Tiene que ver con estas cuestiones de prevención y colectivización. En Miss Bolivia, se despliega un dispositivo que no es un diván, un consultorio pero sí una pista de baile, un micrófono y un intercambio sanador que excede la suma de las partes. Se despliega como algo donde muchas veces, es posible reconectar con las raíces, con el mantra. La música en particular, la cumbia, el hip hop tienen que ver con latido colectivo que nos vuelve a reconectar.

P- En tu caso, ¿la militancia se activa con el proyecto musical?

R- Como estudiante universitaria pude realmente reconocerme y participar activamente en actividades de militancia. Como estudiante, primero devine profesional y luego, docente universitaria de la Universidad de Buenos Aires. Ahí fui plasmando todos mis contenidos y pude desplegar cada lucha que me atravesó. Mi ADN es militante. No es algo adquirido. Con Miss Bolivia se agregó un nuevo soporte de mi accionar. Ella le dio más cabida a mi ser militante para seguir expresándome.

P- Con 11 años ya de experiencia como Miss Bolivia: ¿cómo es el proceso de composición, de creación?

R- Hay dos vías de creación: o de la música a la letra o al revés. Me pasa que tengo ideas y surge la urgencia, la necesidad de hablar de ciertos contenidos y empiezo a escribir. O surge un estribilllo que no puedo parar de cantar. Se me pega. Entonces, recurro a mi productor y le digo: ‘me pasa esto’, necesito darle asidero musical a este contenido. A veces, sucede al revés. Flasheo con notas, con un ritmo, una base y una vez que digo sí, esto puede ‘missbolivizarse’, voy y escribo.

P- En la propuesta musical: ¿se puede obviar la autobiografía?

R- Yo tengo tres patas de inspiración: la autobiografía es una de ellas. Me es difícil zafar de mi misma. Necesito plasmar en canciones cuestiones personales. A veces, es terapéutico. Catártico. El amor y desamor son motivos de los cuales no puedo zafar aunque voy reformulando cada vez más lo que es el amor para mi. Y la tercer pata es la realidad, la actualidad. Siento que los compositores tenemos el privilegio de poder relatar en primera persona cosas que, muchas veces, los medios cifran. Podemos hacerlo sin filtros y llegar a la escucha de los interlocutores de forma no mediada y más pura. Es imposible el purismo pero hablo de menos manipulación de la información. Es un capital que valoro mucho.

P- Pero lograste un fuerte posicionamiento como música militante en cuestiones de género.

R- Nunca fue mi objetivo, ni mi intención posicionarme aunque sí lo puedo identificar como tal. Entre muchos otros productores culturales, cantantes, puedo sentirme parte de una escena. De un circuito de enunciación cultural. No es mi deseo ser la referente ni nada pero puedo indentificarme como parte de un colectivo que usa la producción para comunicar contenidos urgentes y necesarios en luchas de orden transversal, entre las que están las cuestiones de género.

P- ¿Y el público que te sigue fue mutando?

R- Sí, es mutante como yo. Y eso me encanta. Al principio, era bastante más sectario y clasificable. Venían el hip hop y algunos del reggae. En estos 11 años, siento un orgullo absoluto cada vez que miro en un concierto, interconecto con el público y veo que es alta fauna ultratransversal diversa y plural. El heavy, el rasta, el cumbiero, el LGTB, el oficinista, niños y adolescentes, las señoras. Me llena de orgullo. Además, puedo identificar cómo va subiendo el nivel tolerancia. Es una constelación indescifrable y deseo que así sea. Cada vez advierto mayor pluralidad.

A la gilada, ni cabida’ es hasta la frase de mi protector de pantalla. Es un mantra. Somos vástagos y la esclavitud de un sistema que dista de lo que debe ser. Los denomino ‘la gilada´. El pueblo se puede emancipar, empoderar. Se puede zafar de eso y el axioma, si me lo preguntás bien académicamente, es: a la gilada ni cabida”.

Cupo femenino en festivales

Paz Ferreyra consideró como “súper pertinente, urgente y necesario” el proyecto de ley de cupo femenino que propone un piso del 30% de mujeres en eventos o festivales públicos o privados.

“Somos seres sociales, venimos de sociedades cortadas con la tijera del machismo y del heteropatriarcado. Hay cuestiones que necesitan ser implementadas con el estatuto legal aun en otras esferas como la musical”, planteó la música.

“Me encantaría que no tenga que ser a través de una ley -continuó- pero lo necesitamos y naturalmente no nos sale. Entonces, si hay que reforzarlo con una ley para que luego, se asimile y fluya de forma natural, estamos al pie del cañón para que así sea”.

Datos

Por la primera edición del Culturica Festival en febrero del año pasado, participaron más de 100 artistas locales y nacionales. El segundo encuentro tendrá artistas de renombre y exposición y venta de productos artesanales.
A la gilada, ni cabida’ es hasta la frase de mi protector de pantalla. Es un mantra. Somos vástagos y la esclavitud de un sistema que dista de lo que debe ser. Los denomino ‘la gilada´. El pueblo se puede emancipar, empoderar. Se puede zafar de eso y el axioma, si me lo preguntás bien académicamente, es: a la gilada ni cabida”.

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