Maquillaje terapéutico, piel en equilibrio
Más que cubrir, hoy el makeup también trata, protege y devuelve confianza. Cómo funciona y qué tener en cuenta para encontrar tu tono ideal.
En la búsqueda de un equilibrio entre piel saludable y cuidada, el maquillaje dejó de ser solo un gesto estético para convertirse en una verdadera extensión del skincare. Ya no alcanza con unificar el tono, sino fórmulas que acompañen, respeten y sumen beneficios reales.
En ese escenario aparece el maquillaje terapéutico, una tendencia que redefine la relación con la base. ¿De qué se trata? Son productos para pieles que atraviesan algún tipo de sensibilidad o condición particular —desde irritaciones hasta tratamientos dermatológicos—, con el objetivo de cuidar sin interferir en su proceso.
La clave está en su doble función: no solo corrige, también protege. Estas fórmulas, desarrolladas desde la dermocosmética, priorizan activos que respetan la piel, evitan la obstrucción de los poros y reducen el riesgo de reacciones. Pero, hay algo más: el impacto emocional. Porque verse bien también es sentirse mejor.
“Hoy el maquillaje va mucho más allá de lo estético. Las fórmulas no comedogénicas e hipoalergénicas permiten que incluso las pieles más sensibles puedan usar base sin comprometer su salud. Además, incorporan activos que potencian el cuidado diario”, explica la dermatóloga Verónica Tosi, médica para Vichy.
Alta cobertura, piel real
Dentro de esta categoría, las bases de alta cobertura evolucionaron hacia versiones más inteligentes. ¿El diferencial? Logran tapar sin tapar demasiado: corrigen, pero dejan ver piel.
Por un lado, las fórmulas pensadas para pieles mixtas a grasas incorporan activos como ácido salicílico, que ayuda a afinar la textura, controlar el brillo y tratar imperfecciones. El resultado es un acabado mate con efecto piel uniforme.
Por otro, las versiones más fluidas apuestan a la versatilidad: cubren desde rojeces hasta manchas más visibles, pero con una textura liviana que se funde fácilmente. La combinación de pigmentos de alta pureza con ingredientes hidratantes permite lograr ese equilibrio entre cobertura y luminosidad, sin efecto máscara.
Cómo encontrar tu tono perfecto
Elegir la base correcta es casi un arte. Y no se trata solo del color: también importa cómo se integra con tu piel.
Mirá tu subtono. Si tus venas se ven azuladas, sos de subtono frío; si tienden a verde, cálido; si no hay una diferencia clara, neutro. Este paso es clave para que el tono realmente se armonice.
Probá en la mandíbula. La mano engaña. El mejor lugar para testear es la línea de la mandíbula: ahí vas a ver si se funde naturalmente entre rostro y cuello.
Chequeá en luz natural. La iluminación artificial puede distorsionar el color. Siempre que puedas, evaluá el tono cerca de una ventana o al aire libre.
Tené en cuenta la oxidación. Algunas bases pueden oscurecerse con el paso de las horas, sobre todo en pieles grasas. Elegir fórmulas estables hace toda la diferencia.
En la búsqueda de un equilibrio entre piel saludable y cuidada, el maquillaje dejó de ser solo un gesto estético para convertirse en una verdadera extensión del skincare. Ya no alcanza con unificar el tono, sino fórmulas que acompañen, respeten y sumen beneficios reales.
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