Molina: “Hablá con el ministro y que vea cómo me acomoda”
Las escuchas telefónicas ordenadas por la Justicia revelan presuntos delitos, pero también una forma de hacer política. Cambio de favores, manejo de dineros públicos para obras privadas y hasta salpican de sospechas a uno de los ministros del gabinete provincial.
También salpican a funcionarios del gabinete provincial, como el ministro de Desarrollo Social, Jorge Lara.
El 20 de setiembre pasado, cuando se realizaron los allanamientos, Molina se comunicó con Romeo para pedirle ayuda. “Hablá con Lara, a ver si me puede hacer algún recibo, algo, ¿viste?”. Romeo le dijo que (Lara) estaba de viaje, y más adelante Molina insistió: “hablá con el ministro para que vea cómo me acomoda, ¿viste?”.
En una comunicación posterior, Molina le dijo a Romeo que se había “fondeado” por las dudas y le preguntó si había hablado con el ministro, respondiéndole Romeo que le había dejado el mensaje que tenía que verlo urgente. El desocupado manifestó su preocupación para acreditar que cobraba: “decile cómo me puede justificar él”.
Romeo le respondió: ‘No, justificarte no te podemos justificar de ninguna manera, boludo”.
Molina le advirtió que si no, debía decir que ellos y el municipio le pagaban en negro, y que iba a ser peor, respondiéndole Romeo: “pero nosotros cómo vamos a decir que te pagamos en negro”. “¿No me pueden hacer un contrato?”, sugirió entonces Molina.
De acuerdo con la investigación fiscal, el trato del intendente con Molina, además de frecuente, era de una familiaridad absoluta. A tal punto que Castillo, en tren de chanza, le dijo haberlo confundido con un conocido travesti que trabaja en el programa de Sofovich, además de prodigarse, afectuosamente claro, calificativos tales como “boludo” o “hijo de puta”.
El 11 de setiembre pasado, Molina llamó desde su casa a Castillo y sin prolegómenos de ningún tipo le dijo: “che escuchame, ¿sabés qué necesito?, vos me podés conseguir doscientas lucas… porque estoy poniendo el techo de madera y me quedé corto con la madera y no tengo un puto peso… y puse los tirantes, y tengo miedo que me agarre la lluvia”. Castillo le respondió que lo llame “en una horita”.
Molina volvió a llamar al intendente, quien le dijo: “che, ya hablé con Patricia (Gutiérrez, secretaria de Acción Social)… llamala que no habría problema, mañana estaría eso, ella te lo va a decir”.
La siguiente comunicación fue entre Molina y Patricia. La funcionaria le indicó: “sabés qué vamos a hacer, vamos a sacar dos expedientes… me mandás fotocopias no sé de, vos dirás quiénes… y armamos dos expedientes… que firmen todo viste… que me lo traigan a mí directamente”.
En una comunicación producida el 5 de setiembre, Molina le expresó a Castillo su necesidad de viajar a Villa Regina por un problema familiar. “Lo que voy a necesitar -le pidió- es que me des un oxígeno, como para manejarme, aunque sea para la nafta”. El intendente le respondió que fuera a la estación de servicio: “yo voy a llamar, andá y llenale el tanque”. Después telefoneó a la estación de servicios y le ordenó a la persona que atendió: “va a ir Molina, el de los desocupados, en un auto, un Peugeot, creo que es 405, llenale el tanque de combustible de nafta super”.
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Tantos favores eran retribuidos de las más variadas maneras, como se detectó también a través de las escuchas.
Por ejemplo, en una conversación entre Castillo y Molina en la cual el intendente le refirió que “el turco Asaad” (por el legislador peronista) se presentaría en un programa de la radio de Albornoz como candidato a intendente.
Le dijo que no sabía si iban a tener los micrófonos abiertos al llamado de la gente, pero que de ser así “mandá a algunas viejas que le saquen la mierda a éste”. Incluso le dio instrucciones sobre los que “las viejas” debían decir: “que no ha hecho nada por Centenario, que lo único que hizo fue blanquear su deuda con el Banco Provincia, que él votó una terna y traicionó al PJ”. Molina asintió y dijo: “si está prendido nosotros le vamos a pegar unos llamaditos”.
“Para uno del MPN ¿cuándo hay complicaciones?”
NEUQUEN (AN)- Con dineros públicos, el municipio solventaba gastos privados. Hay constancias en la causa de materiales de construcción comprados por el comisario de Centenario y funcionarios comunales, y pagados con la chequera oficial.
En ese sentido, es elocuente una charla entre el intendente Castillo y el delegado de Desarrollo Social, Alejandro Romeo.
En un tramo el intendente le dijo: “cantame las medidas de la… de los aparatos… no, el de las cubiertas”. Romeo le dijo que no tenía idea y Castillo le preguntó la marca del auto que tenía, para concluir diciendo: “después te digo, porque yo acá voy a hacer una compra importante y ahí me… arreglo todo”, “pero llamame hoy ¿eh? porque ya… así yo ya cierro y las vamos a comprar ahí a Milla”.
Posteriormente se recibió en el celular de Castillo una llamada de Romeo. Este último le dio las medidas de las cubiertas y Castillo le contestó “ya está, ya con eso me lo arre.. esto es… adonde las encontramos ese día, ahí venden Firestone en esta medida”. Romeo le dijo “pero si se complica no, no hay drama eh”, respondiéndole Castillo: “¿para uno del MPN cuándo hay complicaciones?”, “quedate tranquilo boludo, cómo te voy a decir una cosa por otra”.
En el mega encuentro
NEUQUEN (AN)- La investigación judicial permitió descubrir cómo se manejó el megaencuentro de la juventud del MPN, realizado en setiembre en el estadio Ruca Che.
Al respecto, un testigo declaró en la fiscalía: “en oportunidad de organizarse el megaencuentro de la juventud del MPN, el 7 de setiembre, la orden era que de Centenario no iba nadie. A último momento, por lo que se comentó, Castillo dio la orden de que Molina mandara toda su gente. Lo cierto es que Molina el día viernes ordenó que todos debían ir al megaencuentro, los colectivos estaban a disposición y el que no fuera estaba despedido, sin vueltas”.
Esto quedó corroborado por una comunicación telefónica entre el intendente y el desocupado, en la cual Castillo le dio todas las indicaciones respecto del traslado de la gente que debía concurrir al acto político. Concertaron hasta la compra de algunos elementos para darles a los concurrentes: “yo tengo intenciones de arrimarte algo para llevar, qué sé yo qué huevada, no sé, gaseosa, algunas cosas para darle a la gente”, dijo Castillo.
El piquetero trataba “como esclavos” a otros desocupados
NEUQUEN (AN)- “Nos trataban como si fuéramos esclavos”.
Llorando de miedo, varios testigos revelaron “el trato despótico y humillante” que les dispensa el desocupado Héctor Molina a quienes reciben los subsidios. De acuerdo con la investigación fiscal, los beneficiarios son elegidos según los antojos del líder piquetero, y por cualquier motivo pueden ser dados de baja. Según la acusación judicial, todo ocurre con conocimiento del intendente Luis Castillo.
Una testigo declaró: “Tuve una discusión cuando estábamos trabajando en el balneario porque yo no quería hacer trabajos pesados porque estaba embarazada. No se lo había dicho a Molina porque me enteré de que a las que estaban embarazadas las echaba. Eso lo había dicho Lorena Salazar, que en esa época estaba como delegada. Yo estaba parada con un rastrillo y me vio Molina y me dijo ‘¿qué hacés vos que no estás trabajando?’. Entonces le ordenó a Lira que me diera una azada y me fuera a trabajar”.
Continuó: “Como yo le dije que estaba embarazada y no quería trabajar con la azada, me dijo ‘la puta que te parió ahora me decís eso’, y se fue”.
La fiscalía recogió otro testimonio que indica: “Cuando uno no responde a lo que Molina ordena, éste humilla a la gente (diciéndole) ‘yo te despido, vos no cobrás más’. También sucede que uno va al banco para averiguar si está el dinero, pero la gente de Molina te para en la puerta y te dice ‘vos no cobrás, te dimos de baja’, y uno pega media vuelta y se va”.
Varias personas que participaron de manifestaciones de protesta revelaron: “Yo fui a la toma de la municipalidad de Centenario y a varios cortes de la ruta 7 y las paralelas por las chacras. Para esto nos juntaban atrás del cementerio y nos llevaban caminando a la ruta. Los cortes los dirigían los delegados de Molina, él iba pero no se bajaba del auto. Acá a Neuquén nos trajeron en un colectivo sin asientos a una toma del Focao”.
“Cuando llegué, un lunes, (Molina) nos dijo que teníamos que ir todos al corte de la ruta 7. Ahí estuvimos como tres días, teníamos que ir a las 8 o 9 de la mañana y estar en el corte hasta las 6 o 7 de la tarde, que era la hora en que tomaban asistencia. Molina no estaba en el corte, iba un rato. Nosotros estábamos todo el día sin comer y sin baño. En el corte quedaban los delegados”.
“A los lugares donde trabajábamos íbamos caminando, como los animales, por eso no me gustaba cómo nos manejaban pero teníamos que aguantar para llevar algo a los chicos a fin de mes”.
“Cuando se programaba un corte de ruta, los del grupo de Molina debían ir sí o sí. Molina decía: ‘yo tomo asistencia, y el que no está se le dá de baja’, así que no había opciones. O se iba o se perdía el subsidio”.
Una puericultora que trabajaba en la guardería “El Zapallito Travieso” reveló: “que supone que una de las razones por la que decidieron darle de baja fue el hecho de que la dicente, inocentemente y como parte de su tarea de capacitación, les empezó a hacer ver a los padres de los niños de la guardería que no debían llevarlos a los cortes de ruta o las movilizaciones. Molina llegó tarde a la reunión y, cuando terminó, le habló en privado, muy enojado, diciéndole que en los cortes su fuerte eran los chicos, de manera que debía abstenerse de aconsejar así a los padres”.
“Héctor sabe que vos adorás a tus pibes…”
NEUQUEN (AN)- Gran cantidad de testimonios recogidos por la justicia dan cuenta de la utilización, por parte de Héctor Molina y sus delegados, de métodos intimidatorios, así como el temor que genera en los integrantes de su propio grupo. Algunos declararon que “son muy mafiosos”, y las víctimas son otros desocupados y también funcionarios que le caen mal al intendente Luis Castillo.
Una testigo declaró que: “le ha tocado presenciar amenazas, como cuando una vez otro de los integrantes del grupo de Molina, cuyo nombre no recuerda, le dijo a una chica que le iba a quemar la casa con ella adentro. No quiere dar el nombre de esta chica porque le pidió por favor que no la nombrara porque tiene miedo. Incluso ella misma (la compareciente) tiene mucho miedo en este preciso momento por la declaración que está prestando. “El Pingüino” (Morales), por ejemplo, siempre tenía en el auto, un Ford Falcon de color blanco, un arma de fuego tipo escopeta pero más cortita. Si bien nunca la exhibió en forma intimidante, es como que él hacía todo lo posible para que la vieran en el auto. Es por eso que la gente tiene miedo, nadie les discute nada”.
En el allanamiento a la casa de Molina se encontró un arma idéntica a la descripta por la testigo, que resultó ser robada.
Otra testigo declaró que dos delegados de Molina se presentaron en su casa, se le pusieron prácticamente encima y uno de ellos le tocó el brazo insistentemente y le dijo: “hola rubia. Vos sabés que Héctor sabe que vos adorás a tus pibes (refiriéndose a sus hijos varones de 4 y 14 años de edad) y que por supuesto, vos los querés ver bien, ¿no? Molina sabe que vos no vas a hacer ninguna denuncia porque adorás a tus pibes. Luego, dándole palmadas en el hombro se retiraron en un Peugeot 505 azul de vidrios polarizados propiedad de Molina”.
El intendente Castillo tenía conocimiento de estos procederes, “e incluso instigaba a llevarlos a cabo”, afirmó el fiscal. Está grabada una conversación entre el jefe municipal y el desocupado, relacionada con el IPVU. Castillo le dio instrucciones sobre lo que le debía decir a Rubén Di Nenno (presidente del Instituto) y en un tramo de la conversación Molina dijo: “si nosotros habíamos arreglado para tratarlo re mal mañana, viste, pegarle una buena apretada y lo íbamos a ir unos sesenta”.
En la misma conversación, Castillo le comunicó a Molina que Alejandro Romeo lo había advertido de que desde la jefatura de Gabinete iban a hacer un cruzamiento de datos sobre los beneficiarios de los subsidios. Entonces Castillo le indicó: “van a venir, cuando vengan a pagar, que le van a empezar a entregar fotocopia a la gente, va a ver jefe, de la jefatura de Gabinete y Baudañoto este, mandá alguno que lo trate para la mierda”, y dos veces más insiste: “mandá que lo traten mal”.
Cien millones
NEUQUEN (AN).- El gobierno de Jorge Sobisch destinó este año unos cien millones de pesos para ayuda social. La cifra representa un crecimiento del 40% respecto del año anterior e indica que hay cada vez más pobres, pero también que la provincia ingresa en la antesala de una nueva elección.
Desde el ministerio de Desarrollo Social que está a cargo de Jorge Lara y la subsecretaría de Acción Social que conduce Manuel Gschwind, se controla una enorme batería de asistencia para los más carenciados.
La provincia financia, a través de distintos programas de empleo transitorio, el sustento de 20.000 desocupados que reciben 150 pesos por mes. En los comedores comunitarios se alimentan 11.000 personas, pero además se distribuyen mensualmente 35.000 cajas de alimentos y cada dos meses se entregan cajas similares a 10.800 grupos familiares. La provincia también controla pensiones para mayores de 60 años que llegan a 4.500 beneficiarios y además maneja miles de toneladas de leña para 20.000 personas que no tienen ninguna otra forma de calefaccionarse en el invierno. Las chapas, frazadas y colchones distribuidas son incontables.
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