Morsi acusó desafiante al tribunal
Por tumultos, el juicio se postergó hasta enero.
AP
EL CAIRO (DPA y AFP)- Tras pasar cuatro meses detenido en un lugar no revelado, el derrocado presidente egipcio Mohamed Morsi rechazó desafiante la autoridad del tribunal para enjuiciarlo, afirmó que es el líder “legítimo’’ del país y sostuvo que quienes lo echaron del poder son los que deberían ser procesados.
Sus partidarios lo aclamaron como el “presidente” y sus detractores gritaron: “ajustícienlo”.
En el inicio del juicio contra él y otros 14 funcionarios de la agrupación Hermanos Musulmanes transmitió su mensaje. “Soy Dr. Mohamed Morsi, legítimo presidente de la República”, declaró ante el presidente del tribunal, Ahmed Saber. Los siete acusados sentados frente al tribunal -los prófugos serán juzgados en ausencia- constituyeron el coro de Morsi. “Abajo con el poder militar”, gritaron.
El primer presidente elegido en comicios libres en la historia de Egipto, ha estado detenido desde que las fuerzas armadas lo derrocaron el 3 de julio.
Morsi fue el último en acceder a la jaula de los acusados. Compareció con traje negro y camisa azul, negándose a vestir el uniforme blanco de los detenidos en prisión preventiva.
Los acusados y los abogados defensores dieron gritos de júbilo y dos periodistas leales a los militares clamaron: “¡ajustícienlo!”
Morsi, a quien le falta carisma natural, acusó: “Es obligación de este tribunal permitir hablar al presidente de la República”.
El juez Saber, un versado representante de nivel en Egipto, demostró su audacia. Cuando Morsi declaró: “¡Ponga fin a esta farsa! Para mí ustedes no son un tribunal. Sobre todo, respeto para sus honorables…”, el juez lo interrumpió: “¡Entonces demuestre ese respeto!”.
“Aquí hubo un golpe de Estado. Atentar contra el Estado es traición a la patria. El jefe de ese golpe de Estado debería comparecer ante el tribunal”, afirmó Morsi en referencia al jefe de las Fuerzas Armadas, Abdel Fattah al Sissi, quien lideró el golpe.
El juez decidió interrumpir la sesión por segunda vez y la pospuso hasta el 8 de enero.
El ex mandatario debe responder por la muerte de varios manifestantes en diciembre y podría ser condenado a cadena perpetua o a pena de muerte.
Defensores de los derechos humanos dudan de la imparcialidad del juicio, en medio de una represión a la Hermandad.