Mucho esfuerzo y una conclusión: “Nada reemplaza a la escuela”

Se cumplió un mes de educación a distancia con un gran aporte de parte de los implicados. La continuidad pedagógica es imposible de alcanzar y lo que se intenta, es mantener los vínculos

Hace más de un mes, las redes se llenaban de fotos de los chicos sonrientes en la puerta de la escuela el primer día de clases. A las dos semanas, la pandemia por coronavirus con su aspecto de película de ciencia ficción los mandaba a quedarse en casa. Las aulas quedaron vacías y desde ese momento creció el esfuerzo de docentes, padres, madres y niños por afrontar la situación de emergencia en un panorama educativo nuevo. No perder la continuidad pedagógica era el desafío, pero también la meta imposible de alcanzar.

Las peleas con los chicos, los docentes conectados full time, las malas conexiones de internet pasaron a regular los vínculos entre la comunidad educativa. Cuando el regreso a las aulas parece lejano, y muchos hablan que sería después de las vacaciones de invierno, los actores sacan una conclusión conocida pero a veces poco valorada: “la escuela es el lugar preciado e insustituible para generar conocimiento y buscar igualdad”.

Hasta ahora, nunca se había transitado una experiencia de educación a distancia de estas magnitudes. Desde que se suspendieron las clases, el gobierno nacional anunció un dispositivo para sostener la continuidad pedagógica. El plan “Seguimos educando” puso a disposición una plataforma con material didáctico, programas de TV y radio en medios del Estado y cuadernillos para los alumnos de escuelas públicas.

Los niños también padecen el momento extrañan a sus compañeros y quieren volver a la escuela.

Del mismo modo, el gobierno de Río Negro desplegó plataformas propias para acompañar las cuestiones vinculares y las tramas pedagógicas. Educación, diseñó una plataforma digital desde el campus del Ministerio. En ese sitio armaron aulas virtuales con las direcciones de nivel, los equipos de supervisores y técnicos. Por otra parte, para reforzar los contactos, los estudiantes, padres o adultos a cargo, tienen la opción de ingresar en el portal de Educación (educacion.rionegro.gov.ar) al botón “Seguimos aprendiendo”.

Experiencias y añoranzas

“Quiero volver a la escuela. Allá estoy con mis amigos y el tiempo se pasa volando cuando hago tarea. Acá ,en casa, un minuto es como una hora”, dice Emma mientras hace las actividades que le mandó la seño, luego mira el celular y sale al patio a andar en bicicleta.

Para los padres ese escenario se vive a veces entre peleas, y otras con frustración por no saber como ayudar. Daiana tiene una nena en 5º grado y un nene en jardín de infantes. “Cuando arrancó todo costó, ahora nos organizamos y pusimos horarios. Los docentes arman videollamadas los viernes en las que consultan a la seño y ven a los compañeros”, cuenta.

“La vuelta a las aulas será una respuesta educativa y epidemiológica. El momento será cuando no haya riesgo sanitario ni para los alumnos, docentes y las familias”.

Ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta

En casa de Betania acompañar a su nena de 11 años y a su nene de 6 a veces es difícil. “Al principio fue llevadero y después costó más. Me enseñaron diferente y tratás de explicarle como vos lo aprendiste, pero no sabes si entienden. Ellos llevan días encerrados, aguantando el estrés que tenemos en esta situación. En esta última etapa nos súper cuesta, estamos saturados, no queremos retarlos todo el día. Por suerte nos acompañan los docentes”, dice la mamá de Valle Medio.

Mayra Monedero es psicopedagoga y técnica de Apoyo Pedagógico y en este punto se detiene y reflexiona. “Sabemos el lugar preponderante que ocupa la familia en el acompañamiento del proceso de enseñanza y aprendizaje. Pero hoy les toca acompañar desde otro lugar, en el que tienen que “hacer de docentes”.

Cita al pedagogo francés Philippe Meirieu y sostiene que “‘el docente tiene razón porque sabe explicar, sabe hacer entender, sabe interceptar la inteligencia del otro’. Por eso ante este desafío con el que se encuentran las familias, solo podemos agradecerles”, resalta Mayra.

Tampoco se puede pretender que los docentes sostengan la escolaridad en las casas de los estudiantes en las mismas condiciones que en la escuela y para ellos el desafío también es grande.

Lo docentes reciben mensajes a toda hora para resolver dudas.

Hacen reuniones vía internet, planifican, en muchos casos sin conocer a sus alumnos, la tecnología muchas veces los supera y pasan el día completo respondiendo preguntas en el celular.

“Hay familias que son de chacras o de barrios en Cervantes y no tienen señal, papás que son analfabetos, otros que trabajan todo el día. Estamos ahí porque lo importante es que no pierdan la conexión con el jardín”, dice Celia, maestra en esa localidad.

En un momento, donde la primer a misión es cuidar la salud para tratar de evitar que se pierdan vidas, los expertos dicen que hay que ver que es un tiempo excepcional, transitorio y pasará. Hay una ruptura en el modo de vivir y por eso decir continuidad pedagógica es solo es decir que no son vacaciones.

Tecnología vs miradas

Natalia y Tadeo, en la semana hacían tareas de dibujo técnico. El empezó primer año del secundario y los cambios de la nueva etapa le tocó vivirlo puertas adentro. Para ella, “la plataforma virtual se va afianzando a medida que pasa el tiempo. Hay buena predisposición de los profes y así está conectado a pantallas pero con cosas importantes”, dice y asume que a veces se exaspera porque no sabe explicar.

En diálogo con los profesores, lo que queda a la vista es que la bandera que flamea en los patios de la escuela virtual, es la de la desigualdad. No todos acceden a internet, o tienen una computadora, o un padre que los ayude a trabajar en Word. Por otra parte, muchos perciben la angustia de los adolescentes en este contexto de incertidumbre.

La falta de vínculos es grande, la mayoría de las plataformas son utilizadas para subir contenidos, pero no para comunicarse con los estudiantes. Como explica Romina, vicedirectora de secundaria en San Antonio Oeste, aparece un problema porque una clase es un lugar donde hay intervenciones, gestos y miradas que no remplaza la tecnología.

“El aula es irremplazable y me pregunto si después de esto volveremos iguales. No hay continuidad pedagógica, sino acompañamiento. Se aprende en contacto con el otro y esto destaca solo lo individual y se pierde lo colectivo. Se sigue con los contenidos, pero así, a distancia, es difícil porque te perdés los procesos”, dice y agrega “la escuela nunca pudo erradicar las desigualdades, a veces solo pudo atenuarlas, pero esta pandemia las pone sobre el tapete”.

La educación desde el aula el lugar, por ahora, insustituible.

Es así que la escuela busca la manera de estar presente con plataformas virtuales pero como sostiene la psicopedagoga Monedero “la virtualidad no reemplaza a los encuentros y desencuentros que suceden en la escuela, un lugar donde no solo ocurre el proceso de enseñanza y aprendizaje, sino que es un espacio de construcción de subjetividad y de socialización».


“Crear y sostener vínculos es un gran desafío”

La directora general de Educación, Lucía Barbagallo, consideró indispensable y un desafío sostener el vínculo entre docentes, padres y alumnos, en el marco de la parálisis que sufre el ciclo lectivo.

Consideró que intentan lograr que la comunicación esté centrada no sólo en la realización de tareas para el hogar, sino “en un diálogo afectivo que permita saber cómo están las familias, cómo se sienten y poder detectar quienes necesitan ayuda”.

Explicó sobre la estrategia que los docentes mantienen el contacto por medio de videos, audios, whatsapp, Facebook” . En su opinión sostener y construir los vínculos es el gran desafío para la escuela.

La funcionaria admitió que “frente a las diversas estrategias que se desarrollan para llegar a cada estudiante, las familias responden de maneras diversas”. No obstante destacó que “son muy pocas las que no responden, y buscan la manera de tomar contacto por otros medios.

Por otro lado, hizo referencia a que sin importar si las familias viven en la Línea sur o en la cordillera, en una ciudad o en un paraje, si se comunican mediante banda ancha o radio comunitaria; más allá de la diversidad geográfica, económica y social, los equipos directivos y docentes están centrando sus esfuerzos para garantizar que la escuela llegue a cada casa y todo adaptado a las realidades locales.


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