Muere la premiada arquitecta iraquí Zaha Hadid
Este año se convirtió en la primera mujer en recibir la Medalla de Oro del Instituto Real de Arquitectos Británicos en reconocimiento a su trabajo.
ARQUITECTURA
La arquitecta iraquí Zaha Hadid, cuyos diseños incluyen el Centro Acuático Olímpico de Londres, murió este jueves en Miami a la edad de los 65 años.
Hadid murió de un ataque cardíaco en un hospital donde era tratada por una bronquitis.
Este año Hadid se convirtió en la primera mujer en recibir la Medalla de Oro del Instituto Real de Arquitectos Británicos en reconocimiento a su trabajo.
Sus diseños han sido comisionados en varias partes del mundo.
Entre los países en que se pueden encontrar están: China, Alemania y Azerbayán.
El editor de Arte de la BBC, Will Gompertz, describió su estilo como una mezcla reconocible de curvas sensuales y modernismo geométrico.
Nacida en Bagdad y educada por monjas francesas, Hadid llegó a Inglaterra cuando tenía 20 años.
Bajo el auspicio del ambicioso arquitecto holandés Rem Koolhaas, Hadid consiguió crear dibujos con lenguaje propio.
Cuando se graduó en 1977, Koolhaas la describió como “un planeta en su propia e inimitable órbita”.
Tras recibirse de arquitecta, se convirtió en socia de la oficina de Rem Koolhaas, trabajando con éste (quien había sido profesor suyo). En 1979, establece su propia oficina, con base en Londres. Durante los años 1980, dio clases en la Architectural Association.
Es la primera mujer que llegó a la cima de la arquitectura. Antes de Zaha Hadid, sólo se habían acercado profesionales a la sombra de sus maridos: Aino Aalto, casada con el finlandés Alvar Aalto; Lilly Reich, eclipsada por su amante Mies van der Rohe, o, más recientemente, Denise Scott Brown, coautora con Robert Venturi del ensayo “Aprendiendo de Las Vegas” y a la que ni siquiera su marido reivindicó cuando, en 1991, le concedieron el Pritzker sólo a él. Las palabras iniciales de la cita Zaha Hadid, cuando fue nombrada como la primera mujer en ganar el prestigioso Premio Pritzker de arquitectura en 2004 fueron: “Ni siquiera la carrera de arquitectura tradicional ha sido fácil”, afirmó entonces.
“La combinación entre una mujer inmigrante, árabe, autosuficiente y que hacía cosas raras no me facilitó nada las cosas. Pero estar tan marcada me ha favorecido. Me dejaban ser y hacer lo que quisiera. Pero a la vez me bloqueaban la entrada a ciertos encargos y terrenos profesionales. Empecé a trabajar en uno de los momentos más carcas del siglo XX, cuando la arquitectura estaba sumida en la recuperación de valores históricos muy conservadores. Aquello pasó. Y cuando se necesitó cambiar, las cosas fueron más fáciles para alguien como yo, que siempre había apostado por el cambio. A pesar de todo, seguimos teniendo mucha resistencia”, contó Zaha.
Zaha definió un enfoque radicalmente nuevo a la arquitectura mediante la creación de los edificios, tales como el Centro Rosenthal de Arte Contemporáneo de Cincinnati 1998 (Ohio, Estados Unidos), con múltiples puntos de vista y geometría fragmentada para evocar el caos de la vida moderna.
La prensa especializada resalta que la iraquí buscó constantemente ir más allá de los límites de la arquitectura y el urbanismo. Sus trabajos experimentan con nuevos conceptos espaciales, intensificando paisajes urbanos existentes, en la búsqueda de una estética visionaria que abarque todos los campos del diseño, desde lo urbano hasta productos, interiores y muebles.
Parafraseando a Jorge Silvetti, profesor de arquitectura en Harvard, la obra de Zaha Hadid, con sus inigualables manipulaciones de muros, planos y cubiertas, con sus espacios fluidos, entrelazados y transparentes, constituye la prueba evidente de que la arquitectura ni está agotada ni tampoco está carente de imaginación. muros, planos y cubiertas, con sus espacios fluidos, entrelazados y transparentes, constituye la prueba evidente de que la arquitectura ni está agotada ni tampoco está carente de imaginación.
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