Netanyahu promete «atacar personalmente» a la cúpula iraní mientras Teherán amenaza con un apagón regional

Tras los impactos en Arad, el premier israelí aseguró que irán "personalmente" tras los líderes de la Guardia Revolucionaria. En simultáneo, el ejército iraní desafió el plazo de 48 horas de Donald Trump advirtiendo que, ante cualquier bombardeo a sus usinas, responderán destruyendo las plantas de desalinización de agua y la red informática de todo el Golfo.

Redacción

Por Associated French Press

En una declaración cargada de beligerancia desde las ruinas de la ciudad de Arad, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, juró este domingo que la ofensiva de las FDI no se limitará a objetivos militares, sino que alcanzará a los individuos que conducen el régimen persa.

«Vamos a ir a por el régimen, a por esa banda de criminales de la Guardia Revolucionaria; vamos a atacarles personalmente, a sus dirigentes, sus instalaciones y sus activos económicos«, sentenció el mandatario sobre el terreno donde impactó un misil iraní la jornada previa.

Por su parte, la República Islámica respondió de inmediato al ultimátum de 48 horas lanzado por Donald Trump, quien amenazó con arrasar las centrales eléctricas iraníes si no se libera el Estrecho de Ormuz.

El mando operativo de Irán, Jatam al Anbiya, advirtió que cualquier ataque contra su infraestructura energética desencadenará una represalia total contra las plantas de energía, nodos de tecnología de la información y centrales de desalinización de agua pertenecientes a Estados Unidos y sus aliados en todo el Golfo, poniendo en riesgo el suministro vital de la región.

Tensión en Medio Oriente: la «cacería» de dirigentes y el frente norte

La promesa de Netanyahu de personalizar el conflicto marca un cambio de doctrina hacia la eliminación selectiva de la jerarquía política y militar de Teherán. Esta postura de «ofensiva total» se produce en un momento de máxima vulnerabilidad para el régimen iraní, que ya ha sufrido bajas en su servicio de inteligencia.

Mientras tanto, el frente norte continúa desangrándose: el movimiento proiraní Hezbolá reivindicó un nuevo ataque con cohetes desde el Líbano que terminó con la vida de un civil en el norte de Israel, consolidando la tesis de un conflicto multiescenario que el gabinete de guerra israelí pretende resolver descabezando a los «titiriteros» en Irán.

Esta estrategia de Israel busca no solo degradar la capacidad bélica, sino generar un colapso en la toma de decisiones del enemigo. Netanyahu, rodeado de escombros en el desierto del Néguev, dejó claro que la era de las respuestas proporcionales ha terminado, dando paso a una etapa de persecución directa contra los activos y las vidas de quienes conforman la Guardia Revolucionaria Islámica, a quienes calificó como el motor de la inestabilidad en Medio Oriente.


Ultimátum de Donald Trump y el riesgo de colapso de servicios básicos


El reloj corre para Teherán tras el mensaje de Trump en Truth Social, donde dio un plazo de 48 horas para la apertura total del Estrecho de Ormuz bajo amenaza de destruir la red eléctrica iraní, «empezando por la más grande».

La contraamenaza de Irán de atacar las plantas desalinizadoras de agua en los países del Golfo escala el conflicto a un nivel humanitario, ya que gran parte de la población civil de la región depende de esa infraestructura para el consumo diario. Este intercambio de advertencias sobre servicios básicos —luz y agua— sitúa a la logística regional al borde de un abismo operativo.

En medio de esta tensión, otros puntos críticos registran actividad hostil: un centro logístico estadounidense en el aeropuerto de Bagdad sufrió ocho ataques nocturnos, mientras que en Catar se reportó la muerte de seis personas en un accidente de helicóptero por «fallos técnicos» en plena zona de patrullaje.

Con el suministro de petróleo en juego y la infraestructura crítica de ambos bandos en la mira, la guerra del 28 de febrero entra en su fase más peligrosa, donde la supervivencia de los dirigentes y el acceso a los recursos básicos son las nuevas cartas sobre la mesa.


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