“Museo de Roca, en riesgo”
Sepa la población de qué se trata. Del museo de Ciencias Naturales. Sí, esa valiosísima expresión de cultura y ciencia que funciona en el hermoso edificio de avenida Roca y el Canalito, prestigiando nuestra ciudad. Muchas ciudades son conocidas antes que nada por el prestigio de sus museos: Trelew, Plaza Huincul, La Plata, etc. El de General Roca pareciera una especie en extinción o que, al menos, corre ese riesgo. Aclaro que si bien, como ecologista, fui parte del grupo que generó la idea fundadora, no participé, ni participo, en su desarrollo y/o funcionamiento. Opino entonces como un ciudadano observador de las circunstancias y sólo en función de lo que conozco. Sé que el gobierno de Viedma (actual y anteriores) nunca le destinó fondos dignos y –menos– suficientes. Sé que todo lo logrado, comenzando por la colección paleontológica de Juan Carlos Salgado (mi homenaje, amigo), fue fruto del esfuerzo denodado que le dedicaron ciudadanos roquenses, en mayoría, sin remuneración alguna. El apoyo económico de comercios y pobladores tuvo que suplir la insuficiencia del apoyo estatal. Y se hizo… y está funcionando, con una supina escasez de recursos. No juzgo su nivel de excelencia, sólo señalo: está funcionando. Y días atrás “Río Negro” le dedica una página entera, destinada a cuestionar este funcionamiento y a demostrar que es un desastre. Yo no tengo información ni conocimientos para saber si es tan así o cuál es el grado de eficiencia o ineficiencia de su desempeño. Pero no puedo dejar de observar el ánimo enervante con que fue escrito el artículo. Parecería que un espíritu maléfico guió la pluma de la periodista. No se limita a informar, sino que agrega juicios de valor descalificantes. Mi pregunta (o preocupación) es cuál puede ser el futuro de esta tan valiosa entidad, que tanto esfuerzo costó. Desde muchos años a, J. C. Salgado (imagínenlo) ha recorrido inhóspitos y desolados rincones patagónicos para coleccionar fósiles, hasta los que hoy sin fondos y con escasísimos medios dotan a niños, adolescentes y –por qué no– adultos roquenses, de un centro educativo y de investigación tan importante. Creo que cuando el río suena, agua trae. Municipio, entidades y población local deberían alertarse y ver qué pueden hacer, cada uno, para impedir que este bien educativo invalorable (porque es “intangible”) y sin verdadero apoyo estatal no decaiga o “in extremis”, desaparezca. Carlos H. López DNI 4.820.317 Roca
Sepa la población de qué se trata. Del museo de Ciencias Naturales. Sí, esa valiosísima expresión de cultura y ciencia que funciona en el hermoso edificio de avenida Roca y el Canalito, prestigiando nuestra ciudad. Muchas ciudades son conocidas antes que nada por el prestigio de sus museos: Trelew, Plaza Huincul, La Plata, etc. El de General Roca pareciera una especie en extinción o que, al menos, corre ese riesgo. Aclaro que si bien, como ecologista, fui parte del grupo que generó la idea fundadora, no participé, ni participo, en su desarrollo y/o funcionamiento. Opino entonces como un ciudadano observador de las circunstancias y sólo en función de lo que conozco. Sé que el gobierno de Viedma (actual y anteriores) nunca le destinó fondos dignos y –menos– suficientes. Sé que todo lo logrado, comenzando por la colección paleontológica de Juan Carlos Salgado (mi homenaje, amigo), fue fruto del esfuerzo denodado que le dedicaron ciudadanos roquenses, en mayoría, sin remuneración alguna. El apoyo económico de comercios y pobladores tuvo que suplir la insuficiencia del apoyo estatal. Y se hizo… y está funcionando, con una supina escasez de recursos. No juzgo su nivel de excelencia, sólo señalo: está funcionando. Y días atrás “Río Negro” le dedica una página entera, destinada a cuestionar este funcionamiento y a demostrar que es un desastre. Yo no tengo información ni conocimientos para saber si es tan así o cuál es el grado de eficiencia o ineficiencia de su desempeño. Pero no puedo dejar de observar el ánimo enervante con que fue escrito el artículo. Parecería que un espíritu maléfico guió la pluma de la periodista. No se limita a informar, sino que agrega juicios de valor descalificantes. Mi pregunta (o preocupación) es cuál puede ser el futuro de esta tan valiosa entidad, que tanto esfuerzo costó. Desde muchos años a, J. C. Salgado (imagínenlo) ha recorrido inhóspitos y desolados rincones patagónicos para coleccionar fósiles, hasta los que hoy sin fondos y con escasísimos medios dotan a niños, adolescentes y –por qué no– adultos roquenses, de un centro educativo y de investigación tan importante. Creo que cuando el río suena, agua trae. Municipio, entidades y población local deberían alertarse y ver qué pueden hacer, cada uno, para impedir que este bien educativo invalorable (porque es “intangible”) y sin verdadero apoyo estatal no decaiga o “in extremis”, desaparezca. Carlos H. López DNI 4.820.317 Roca
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