Nacionalización
RÍO NEGRO
ADRIÁN PECOLLO adrianpecollo@rionegro.com.ar
La política rionegrina se topó con un sesgo diferente a su historia: el justicialismo bosqueja un programa propio y marca un sendero proselitista, mientras que el radicalismo carece de cualquier estrategia y de una sucesión consolidada. Allí radica la rareza. El oficialismo entró en pánico al confirmarse que el Consejo Nacional Justicialista llegará el 4 de noviembre a Roca. Será un arrumaco de Néstor Kirchner en favor del armado del PJ para las elecciones del 2011. El asesor kirchnerista, Juan “Chueco” Mazzón se lo adelantó días atrás a Carlos Soria -junto a los intendentes Alberto Weretilneck y Luis Albrieu-: que generarían un suceso en Río Negro para finiquitar la Concertación con los radicales locales. Soria exultante con el anuncio y el senador Miguel Pichetto preocupado. No hay motivos para tantos contrastes. La conducción del PJ no se meterá en la resolución del candidato. Se lo aclaró Mazzón a sus interlocutores. La presencia en Roca es lógica por tratarse del más fuerte reducto justicialista. Soria arengó ese emblema en su provecho frente a la dilación de Pichetto en su postulación. El hecho igual contiene una pauta disciplinaria K. El senador lo sabía, pero tuvo una tardía confirmación de la asistencia partidaria a Roca, que registró la activa organización del gobernador José Luis Gioja, también miembro del Consejo del PJ. El sanjuanino -con sus intereses mineros y aval de Kirchner- conserva su malestar por el rechazo del rionegrino al proyecto oficial de los Glaciares. El tradicional encuestólogo Ricardo Vignone realizó sondeos para Nación en Río Negro, Neuquén y Chubut. El relevamiento se metió en el mundo justicialista, que favorece al senador en una eventual contienda con Soria, pero el roquense lo supera en el plano general. Si hay interna servirá de poco. “Soria será candidato de todas forma”, reconoció el reginense Albrieu, una sincera visión pero impropia para su codiciada mediación. “Así, no hay reglas”, concluyen cerca de Pichetto. “La política se nutre de gestos, pero también de acciones”, dice el senador. Habla en favor de su gestión nacional para Río Negro. Detecta que la sensación es un medio colectivo que hoy no lo acompaña. Soria atropella y progresa frente a la vaguedad ajena. El radicalismo visualiza un frente opositor. “Soria será el candidato”, conforma esa visión más generalizada. “Habrá ruido abajo, pero se alinearán al proyecto”. Esa mirada está asentada en la experiencia de las últimas mareas justicialistas. Hay un hecho descriptivo: la posición frente al debate legislativo por la prórroga de los contratos petroleros. Soria, sin análisis previo, juzgó que el justicialismo debía oponerse y sostuvo ese rechazo a pesar de que la propuesta final contenía la mayoría de los cambios solicitados. Pichetto renegó, otra vez, contra decisiones inconsultas y arrebatadas, y requirió más evaluación, recogía favorablemente las reformas sumadas y entendía que el voto positivo era el camino. Agregaba que la Nación apoya esas políticas petroleras, y estaban los pedidos favorables de los municipios. El bloque -que preside el pichettista Ademar Rodríguez- se dividió entre ambas corrientes. Era evidente que la votación se fraccionaría. Faltaba el mandato final. Soria recurrió -otra vez- a su peor método: llamadas o mensajes amenazantes. En su despacho del Senado, Pichetto bramó contra el mundo, pero decidió que los suyos -mayoría- no confrontarán, favoreciendo la postura del roquense. Los legisladores, forzadamente juntos, rechazaron el plan petrolero. Igual, el senador no desatendió su pretensión para el 2011. Se lo repitió días atrás en Viedma a Soria. Existirán más impresiones, pero no habrá revelación hasta fin de año, incluso podría postergarse. Será primordial el despliegue de las alianzas, internas y externas. La brecha entre los cipoleños Weretilneck y Julio Arriaga conformará otra dificultad. Aquél cerró con Soria y éste apuntala la táctica de Pichetto mientras mantiene diálogo con el radicalismo. Saiz retorna el martes de China. Lo espera su objetivo por cerrar el acuerdo para la conducción del radicalismo, y afrontará el fracaso del plan de enmienda a la Constitución, destinado a su re-reelección. Esta pretensión, salvo su impulsor Juan Villalba, tiene sólo incrédulos y detractores. Aquél sufrió la embestida el martes por parte del mando del grupo Residencia, que entiende a la jugada como ingenua y dilatoria. Villalba jura que acumuló promesas de respaldos y que el gobernador le anticipó que avanzará en el re-reeleccionismo. Expuso sobrada inocencia. Hay conflictos en alza en tal indecisión. Saiz flota mientras persista la confusión del proceso oficial. ¿Abona y sostiene esa demora para prolongar la especulación de un tercer mandato, asistido con su buena imagen positiva? Se instala esa teoría, aunque la razón del actual estado es su personalidad, siempre apartada de admitir y enredarse en los conflictos. Sus más creyentes referentes demandarán al gobernador que sostenga los ideales para las próximas internas electivas -como incluir a todos los cargos- en el pacto partidario. También pedirán aclarar la postulación sectorial y concluir con la procesión proselitista del gobierno. El grupo Residencia confía en que su mayoría imponga a Francisco González. En cambio, César Barbeito se encamina en dirección contraria. Entre los aliados, Jorge Ferreira descree, cada vez más, de la reconstrucción y que Saiz lo corone en su postulación provincial. Ahí, el jefe comunal vuelve sobre su terreno político y renueva la idea de su propia re-reelección en Viedma. Bautista Mendioroz multiplica su agenda institucional y, en lo político, se recuesta en el esfuerzo dispensado por el senador Verani, hoy un persuadido militante del vice. Lo acompaña y cierra cada acto en el Alto Valle. El conato “Verani 2011” es una opción desestimada, pero siempre sobrevuela el pragmatismo radical si el futuro se traduce en inquietud. Entre los precandidatos radicales, Mendioroz parece mejor posicionado. Selló acuerdos estructurales para adentro y para afuera, pero aún no alcanza. Lo afecta el presente amesetamiento oficial. Requiere de tiempo con movilización estatal-radical a pleno para un ascenso suficiente. La necesidad radical de mayor lapso anticipa que Río Negro votará -por ahora- en octubre con las presidenciales. También requerirá de la tracción de la lista nacional de la UCR, tanto la encabece Julio Cobos o Ricardo Alfonsín. Aquél reactivado tras el nuevo desempate y éste en sostenido crecimiento. Esta última tendencia ilusiona a Fernando Chironi, referente de los orgánicos. Su candidatura a la gobernación quedó más ligada al destino de Alfonsín cuando esta semana desestimó el convite de sumarse al acuerdo partidario. Se distanció lo suficiente de Saiz para reducir sus probabilidades de ser su elegido para el 2011. La nacionalización de la elección provincial impondrá más actores. El Peronismo Federal tiene iniciales gestos favorables para Soria, pero habrá fuerzas de construcción de un candidato justicialista contrario a los Kirchner. El oficialismo seguramente alentará esa posibilidad para dispersar los votos opositores. En su historia, este radicalismo se excedió en muchas prácticas, menos en acciones electorales suicidas.
ADRIÁN PECOLLO adrianpecollo@rionegro.com.ar
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