Negacionismo

Zapala

Para el diccionario de “español jurídico” se trata de un “Delito de odio que comete quien niegue públicamente un delito de genocidio, de lesa humanidad o contra las personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado”. El negacionismo moderno ha sido adjudicado a los negadores el Holocausto y hasta se dice que se autodenominan “revisionistas” de la historia; término que años ha, sobre todo en Argentina, tenía un significado muy distinto.

Los días pasados mostraron y los venideros mostrarán, que hay dos pensamientos absolutamente incompatibles en nuestro país como en tantos otros de este mundo. La diferencia, para los que querrán sostener que no ocurre tal cosa en las naciones “democráticas”, “desarrolladas”, etc., es que en esos países uno de los sectores ha logrado imponer su supremacía.

Y que cuando por alguna razón la ve amenazada, recurre a los métodos más extremos sin vacilación. A veces consienten cambiar algo para que nada cambie. Pero si el riesgo es alto, por ejemplo en la gran democracia del Norte, no dudan en cargarse al presidente molesto. En cambio en Argentina como en otros países, al no existir esa preeminencia, convivimos con una inestabilidad pendular. Hay quienes quieren negar esta realidad manifiesta que viene del fondo de nuestra historia. El pasado vuelve, simplemente porque nunca se fue.

Los que consideran esto una enfermedad, admitan que no la curarán ni la aliviarán si primero no la reconocen. Los que se “asombran” de grupos vociferantes que expresan con fervor su intolerancia, pueden recordar las paredes con “¡Viva el cáncer!”. Finalmente, ¿hasta donde se debe ser tolerante con los intolerantes?

Julián Alvarez, abogado

DNI 7.574.027


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