Neuquén y su eterno problema con los perros vagabundos

Analizan flexibilizar el carácter no eutanásico del municipio.



NEUQUEN (AN).- ¿Qué hacer con los casi 100.000 perros que hay en la ciudad? Esta pregunta genera un fuerte debate entre los concejales y pone en duda el carácter no eutanásico de este municipio ante el crecimiento descontrolado de la población canina; las mordeduras y ataques feroces contra niños y adultos; la tenencia irresponsable de los dueños con el consiguiente aumento de perros sueltos en la calle y la irrupción de jaurías en los barrios más alejados.

Desde que “Cachorro”, el perro de 14 meses que atacó una mujer, fue indultado de la pena de muerte por el intendente Horacio Quiroga tras un sin fin de escraches y marchas nacionales a favor del animal, nadie en el Concejo Deliberante se atrevió a sugerir el regreso de los sacrificios. Al menos hasta la semana pasada, cuando la comisión legislativa de Ecología y Medio Ambiente comenzó a re evaluar el nuevo escenario.

Todos los expedientes del orden del día de esa reunión proponían modificaciones a la ordenanza número 9476 que establece un plan integral de manejo de animales domésticos, que en rigor nunca se cumplió.

El presidente de la comisión, el emepenista Enrique Prezzoli, encauzó la discusión y prefirió, antes de avanzar, conocer la opinión de representantes de Salud Pública, de las asociaciones protectoras y de los responsables municipales de Zoonosis y Vectores.

Así como hace unos años este tema enfrentó a los concejales, lo mismo vuelve a ocurrir ahora. La gran diferencia es que ya nadie afirma que matar animales es un método eficaz de control de la población canina.

Hablan de “flexibilizar” el alcance de municipio no eutanásico. La idea es quitar restricciones a la norma, permitiendo el sacrificio de animales enfermos y agresivos sin intervención de la justicia municipal. Y evalúan poner un plazo al encierro de los perros abando

nados en los caniles, que llegan a estar un año tras las rejas.

Desde 2001 a la fecha, la población canina en Neuquén creció un 66%. En cifras, pasó de 60.000 a 100.000 pichichos.

Una de las concejales más reticentes en introducir cambios a la norma es Emilce Troncoso, del MPN. Acusa al municipio de boicotear intencionalmente el plan de control canino, de no realizar las esterilizaciones necesarias para evitar la multiplicación de mascotas y de mantener a los perros encerrados en los caniles hasta que se mueran.

“El municipio no controla, no levanta a los perros callejeros pese que la ordenanza lo obliga, no fomenta las adopciones ni la tenencia responsable, y tampoco realiza la cantidad de esterilizaciones comprometidas al año”, denunció.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantener el número de perros en uno cada 10 habitantes. Si esta fórmula es correcta, Neuquén debería tener 25.000 mascotas y no las 100.000 que dan vuelta por la ciudad.

La radical Marta Buffolo es de la idea de que la eutanasia se aplique “sin tanta historia en los perros con enfermedades terminales, en los agresivos y en los vagabundos sin dueño, que deambulan en jauría”. Además de la meseta, dijo que este fenómeno se está dando en los barrios Almafuerte, Valentina y Bouquet Roldán.

“El municipio tiene que seguir siendo no eutanásico pero contemplar situaciones no previstas en la ordenanza actual, como el caso de los perros mordedores condenados a cárcel perpetua o de aquellos que nadie adopta y quedan, hasta el último día de su vida, encerrados en un canil. Esto sí es inhumano”, sostuvo Marcelo Bermúdez, de Recrear.

Tenencia irresponsable

NEUQUEN (AN).- “El problema no es que no se llega al número ideal de castraciones sino la tenencia irresponsable de los dueños de los perros. Puede haber muchísimos animales pero si permanecen dentro de las casas y salen a la calle atados con correa no habría denuncias de ataques ni estaría en riesgo el control sanitario”, apreció el subsecretario de Gestión Ambiental, Carlos Roca. Señaló que “el tema no es volver al municipio eutanásico sino flexibilizar el concepto, pues es algo que sirve para resolver situaciones no previstas en la ordenanza”.

“El problema es el perro en la calle, con o sin dueño”, insistió. Dijo que sólo el 2% de los animales capturados fue reclamado por sus amos y el resto queda encerrado hasta la muerte en las canileras. “Encima los propietarios nos entregan animales porque no los quieren más y no los podemos sacrificar”, agregó. En cuanto a perros agresivos, el peronista Carlos Chaneton dio una pista de la dirección que apunta el cuerpo legislativo: “no pasa por prohibir una raza especial, sino cualquier animal que pueda transformarse en un ´arma peligrosa´ en función del tamaño, mandíbula y peso”. Afirmó que hay que “implementar el bozal, colocar el chip debajo de la piel, cobrar un canon caro y exigir un seguro contra terceros a los dueños”


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