Confluencia de los ríos: el paraíso que se urbaniza

Sobre la costa del Neuquén y Limay existen 26 loteos. Son barrios abiertos y cerrados con terrenos destinados a viviendas familiares y departamentos. El paisaje verde y la futura extensión del Paseo Costero revalorizaron una zona hasta ahora poco accesible.

15 abr 2018 - 00:00

En la zona de la confluencia de los ríos Neuquén y Limay existen 26 loteos, algunos muy cercanos a la costa, que en total comprenden una superficie de casi 161 hectáreas repartidas en 1.272 lotes de diferentes dimensiones. Se trata de emprendimientos urbanísticos residenciales cerrados, abiertos y abiertos con “características de cerrado”, distribuidos en un área que está bajo la administración de la Corporación para el Desarrollo Integral de Neuquén, Cordineu.

El entorno es paradisíaco y vale más que cualquier lujosa casa. Quienes vivirán allí podrá contemplar el lugar preciso donde los dos ríos se unen con cursos de agua de colores diferentes, uno más verde, el otro un poco marrón. A esto hay que sumarle el recorrido moderno que llevará hasta allá el Paseo Costero.

El valor máximo de un lote puede superar cómodamente el millón de pesos, aunque por 600.000 pesos se puede acceder a un terreno amplio. En otros casos la tasación es en dólares y puede alcanzar los 82.000. La mayoría de los desarrolladores ofrecen financiamiento en varias cuotas y descuentos por pago contado. Las alternativas de venta son varias, terrenos chicos o grandes, construcciones a medio terminar, amplias casas y un sector donde se construye un complejo de modernos departamentos de hasta tres dormitorios.

Un lote de 300 metros cuadrados a pocos metros de la costa del río Neuquén puede costar 620.000 pesos, pero si está ubicado en esquina el precio asciende a 680.000 pesos. Más de 700.000 pesos deberá pagar quien quiera adquirir un terreno de 13,2 metros por 30 metros. Otra de las opciones es un duplex de dos dormitorios con precio de venta de poco más 2 millones de pesos. Un lote de poco más de 500 metros cuadrados que se permite subdividir en dos unidades funcionales, tiene un precio de venta de 1.300.000 pesos aproximadamente.

Todos los desarrollos urbanísticos cuentan con servicios esenciales, pero lo que más cotiza en esa zona es la cercanía, máximo cuatro cuadras, con la ribera de los ríos Neuquén y Limay, hasta donde se extenderá el Paseo Costero que bordeará toda el sector urbanizable.

Toda esa zona (unas 600 hectáreas) está bajo la administración de Cordineu, integrada por representantes del gobierno provincial y municipal. Esta entidad fue la encargada de vender los terrenos, de acuerdo a las condiciones para la construcción y desarrollo urbanístico en cada área que establece la ordenanza 10.010.

La zona ya cuenta con el tendido de la red de alumbrado público, con transformadores y algunos lotes ya cuentan con el poste para la conexión interna. En algunos sectores ya hay abiertas varias calles internas y las máquinas trabajan afanosamente para emparejar la tierra.

La confluencia está subdivida en distritos y cada uno de ellos tiene condiciones de uso y ocupación del suelo. Por ejemplo, una parte de los lotes se ubican en lo que fue denominado Parque Residencial Costero. Se trata de 198 hectáreas desde calle Obrero Argentino hasta el vértice de la unión de los dos ríos. “Se destinará a la localización de residencias permanentes o transitorias de baja densidad, permitiendo urbanizaciones especiales tipo barrio cerrado, con residencias unifamiliares o multifamiliares. El área prevé sectores diferenciados para el desarrollo de actividades deportivas, recreativas y culturales”, se explica en el Plan Maestro de Cordineu. Se complementa con un parque corredor costero con espacios de recreación con usos de comercio y gastronomía.

Otro “distrito”, un poco más alejado de la costanera, de 214 hectáreas se destinan a viviendas sobre lote propio dentro de un barrio cerrado, que deberá contar además con equipamiento comercial y recreativo y actividades agrarias de bajo impacto.

Ya no quedarán recovecos ocultos

El Paseo Costero es un ambicioso proyecto “de ciudad” que unirá el balneario Valentina con la confluencia de los ríos Neuquén y Limay, hasta donde llegará un segundo recorrido por la vera del Neuquén, desde calle Aguado del barrio Confluencia.

El trayecto total, al finalizar su construcción, cruzará por la costa de punta a punta la ciudad, a lo largo de aproximadamente 30 kilómetros.

Desde el municipio estiman que para el próximo verano estarán finalizadas las obras de la rambla entre los balnearios Albino Cotro y Gatica. Además estará en ejecución un tramo sobre calle Linares.

“Este es un proyecto que no es propiedad de una gestión, ni de un intendente ni de un gobernador. Tiene que ser un proyecto de ciudad, en el que intervendrán varios actores”, consideró el representante del municipio en la Corporación para el Desarrollo Integral de Neuquén, Cordineu, Marcelo Bermúdez.

Con el asfalto de calle Futaleufú llegará la construcción de la rambla, sendas peatonales y bicisendas que bordearán el Limay desde el puente de Las Perlas hasta el centro de la ciudad.

Allí se unirá al balneario Gatica, donde se busca extender el paseo hasta la isla verde. En la actualidad la construcción avanza hasta calle Leguizamón, hacia el oeste.

Este año se pavimentarán las calles Saturnino Torres y Tronador que se conectarán con Linares. Esto dará paso a la continuidad del paseo por esa arteria hasta la Confluencia. Allí se analiza la apertura de una tercer calle.

El proyecto incluye un recorrido bordeando el río Neuquén, desde calle Aguado que también llegará hasta el río, hasta el vértice de la Confluencia.

Población
18.000
habitantes prevé Cordineu que podrán residir en la zona de la confluencia con los nuevos desarrollos urbanísticos.
Quieren crear área protegida donde nace
el río Negro

La contracara del avance del ladrillo sobre el verde quedó plasmada en un proyecto de ordenanza presentado por el bloque de concejales del Frente Neuquino-UNE para la creación del Área Natural Protegida Bosques Ribereños. La misma se ubica en la península conformada por los ríos Neuquén y Limay.

“El avance arrollador de interes económicos sobre el territorio hace que se requiera la generación de reservas urbanas como formas de salvaguardar porciones del mismo que puedan servir como muestras del patrimonio natural a la par de constituirse en reservorios de biodiversidad existente en la región”, exponen lo ediles Francisco Baggio y Luis Durán.

El proyecto propone crear el área natural en el triángulo que conforma la confluencia de los ríos, donde se construirá un mirador estratégico que “optimice la observación del paisaje sin interferir notablemente en el ambiente, destacando la presencia de sitios de interés para la obserbación de la barda y los ríos”.

Los concejales sugieren también delimitar senderos interpretativos de fácil aceso, con cartelería que contenga información sobre la flora y fauna autóctona del lugar. El área deberá ser incluída en la ordenanza 11.874.

Neuquén

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