No a la corrupción y al corrupto
SALTA
Esta época del año a mí me pega fuerte y me deja pensando bastante.
Quizás porque Favaloro, un año y algunos meses antes aquel fatídico 29 de Julio del 2000, operó a mi abuelo homónimo dándole 20 años más de vida.
En una de sus cartas de despedida expresó: “A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla”.
Estando en la cumbre de su carrera profesional, aquel simple médico rural, volvió a su tierra debido a su eterno compromiso con su patria, según fueron sus propias palabras. Su suicidio no fue una ironía sino un cachetazo a la sociedad argentina: deprimido y abatido por la corrupción imperante en todo el sistema, se quitó la vida disparándose directo al corazón, el órgano que había estudiado toda su vida dándole prestigio internacional a su nombre.
Dos décadas después seguimos nadando en el mismo lodo putrefacto que aún carcome nuestro futuro. No es un problema de solo la clase política, pues la dirigencia es el fiel reflejo de la sociedad que libremente la elige.
Hasta que cada uno de nosotros, ciudadanos, no condene y rechace la corrupción y al corrupto desde cada simple acto diario y cotidiano, no podremos aspirar a un mejor pasar. La decisión es nuestra, la tristeza, el sufrimiento y el hartazgo también lo serán.
David San Román
DNI 36.346.156