“No fuimos adoptados, fuimos robados”
NEUQUÉN (AN).- Horacio Pietragalla Corti es el nieto recuperado 75, recuperó su identidad en 2003. Alejandro Sandoval Fontana es el 85 de la nómina que hoy suma 102 y logró conocer su verdadera identidad en 2006. Ayer compartieron la inauguración del Paseo de las Abuelas, plantaron árboles que los representan y valoraron la obra como expresión de mantener viva la memoria sobre estos hechos aberrantes de secuestros, torturas y crímenes, para que no se repitan. “Nosotros no somos adoptados, somos robados” y el robo es un delito que afecta a todas las generaciones. Sino hubiera sido por la abuelas yo nunca hubiera recuperado mi verdadera identidad y mis hijos tampoco hubieran conocido su verdadera familia. No conocerían a su abuelos”, comentó Alejandro, quien vive en Capital Federal. Sus padres eran Liliana Fontana y Pedro Sandoval, éste militaba en peronismo, en el ala sindical de los textiles. Uno era oriundo de Nogoyá y otro de Viale. Pensaban volver a Entre Ríos para que Alejandro naciera allá. “Pero por casualidad nací en Capital”, dijo. Nunca se encontró a Liliana y a Pedro, “por referencias creemos que fueron víctimas de los vuelos de la muerte, de manera que es muy difícil encontrarlos”, señaló. “Nosotros no éramos hijos adoptados por amor, éramos un trofeo. Eso se vio cuando en el juicio se les fue cayendo la ‘careta’., Mi apropiador, Víctor Reig, fue condenado a 16 años de cárcel y era de Inteligencia de Gendarmería”, relató. Señaló que inicialmente pensó e intentó unir a la familia que lo apropió con la real, pero que cuando fue conociendo quiénes verdaderamente eran sus apropiadores, desechó esa idea. Horacio contó que recuperó su identidad verdadera a partir de las dudas que le surgieron de que podía ser hijo de desaparecidos. “Me acerqué a la institución porque tenía dudas desde que era adolescente. Primero por m i estatura y segundo porque un padrino mío era teniente coronel y eso me generó preguntas de que podía ser hijo de desaparecidos”, indicó. Horacio sí pudo encontrar los restos de sus padres, Liliana Corti y Horacio Pietragalla. “A mi padre sí tuve la suerte de encontrar sus restos en una fosa común, en San Vicente, en Córdoba y los de mi mamá en un cementerio de Villa Adelina, como NN”, recordó. Señaló que su “apropiador no era un militar, pero la mujer que me apropió trabajaba para un militar. Estoy distanciado de mis apropiadores, desde hace un año. Estuve un año con mucha culpa, pero luego lo superé, vivo tranquilo y relajado”.
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