«No hay que cantar victoria antes de tiempo»
Para el economista de la Reserva Federal Carlos Zarazaga una alta adhesión al canje no soluciona los problemas de fondo.Dijo que el desafío es alcanzar la
BUENOS AIRES (ABA).- Uno de los directores ejecutivos de la Reserva Federal, Carlos Zarazaga, consideró que es un «parámetro equivocado» medir el éxito del canje según el porcentaje de bonistas que terminen aceptando la operación.
«Afirmar el éxito del canje porque tenga una aceptación del 70 al 80 % es cantar victoria antes de tiempo», sostuvo desde Dallas el economista señor, autor de un reciente trabajo sobre la economía argentina junto al Premio Nobel noruego, Finn Kydland. En la visión de Zarazaga, la señal que debe estar sujeta a observación de parte de los ciudadanos es que parte del PBI se va a dedicar a la inversión a partir de ahora, por lo que un juicio final deberá esperar el indicador que arrojen las cuentas nacionales en el próximo trimestre.
«El porcentaje que importa es si la inversión va a saltar de sus deprimidos niveles actuales del 18% del PBI al 25% necesario para que se recuperen los salarios reales y para que la mayoría de la población experimente los efectos supuestamente benéficos del canje», advirtió el especialista argentino.
Para Zarazaga esa es la ecuación en discusión que no pasa por la opción terminal dada a los acreedores del «tómelo o déjelo», que de por sí «no restablece la credibilidad de ningún país y mucho menos de la Argentina que ha incumplido sus obligaciones, tantas veces, para con quienes apostaron por el mismo». En declaraciones exclusivas a «Río Negro», el experto añadió que si bien «la recuperación de la credibilidad y la confianza es la llave a la prosperidad de todos los argentinos, no es cierto que ello llegue producto de una alta adhesión al canje. «Tanto la teoría económica como la experiencia histórica permiten arrojar dudas sobre la validez de semejante asociación», dijo Zarazaga quien ejemplificó con el caso de Ecuador que renegoció su deuda hace cuatro años.
También recordó la difícil renegociación durante la gestión de Alfonsín (lo que se conoció como el Plan Brady) cuando «se cantó victoria». Uno de los datos centrales de la investigación que Zarazaga realizó junto a Kydland, es que uno de los problemas más serios que tiene hoy la Argentina es que «su acervo de capital es un 20% menor al de hace unos veinte años».
En definitiva, en la lectura de Zarazaga el éxito del canje debe medirse por la capacidad de revertir el proceso de descapitalización, lo que se conseguiría llegando al menos a un 25 % del PBI lo que permitiría acercar el salario real al nivel anterior al de la última crisis.
En la teoría económica elaborada con Kydland, la merma del salario real es consecuencia ineludible de que el trabajador promedio cuente con un 20 % menos de maquinaria y herramientas que antes de la hecatombe del 2001.
«A dicha caída abrupta del capital, obedece que la gente perciba que su poder adquisitivo es mucho más bajo», sostuvo el economista, para quien «es válido conjeturar que el factor determinante de ese devastador proceso es la escasa confianza en el país».
En un sentido similar el ex funcionario del FMI, Claudio Loser, cree que los inversores «no perdonarán» fácilmente la quita que se les hizo del 75% por lo cual recuperar la confianza será un arduo camino para el pos-canje.
Loser indicó que si bien el férreo manejo del ministro Lavagna de las cuentas fiscales es un buen paso, deberán seguirle muchos otros para que vuelvan a aparecer las inversiones internacionales.
Reacciones: «Se puede negociar desde un lugar propio»
• Aldo Ferrer (economista del Grupo Fénix): «La Argentina demostró que puede negociar desde un lugar propio, con conciencia nacional y que puede vivir sin pedirle nada a nadie». «De ahora en adelante el Gobierno debe avanzar en consolidar la gobernabilidad, cuidando la balanza de pagos y manteniendo la competitividad, con un tipo de cambio que permita impulsar la estructura productiva». «Hay que avanzar en acciones puntuales como nuevos marcos regulatorios para la inversión extranjera, particularmente para las empresas de servicios públicos, para que se acomoden a una nueva situación que es la de un país con política industrial», agregó Ferrer.
• Eduardo Curia ponderó los resultados del canje, sostuvo que «lo fundamental es recuperar la intensidad del manejo de la política económica en un sentido integral, cuyo norte debe ser la consolidación del modelo en curso».»Es lo que llamo 'modelo competitivo-productivo', que ha tenido éxito, y hay que avanzar en un acuerdo 'social dinámico', que incluye definiciones macroeconómicas y un acuerdo salarial vinculado a la producción y la inflación».
• Federico Sturzenegger se mostró sorprendido por la adhesión al canje, «muchísimo más auspiciosa» de lo que esperaba, según dijo, y reconoció que el gobierno está «muy comprometido con esta reestructuración y no va a hacer una oferta posterior».El cavallista, uno de los más férreos opositores a la propuesta de canje, señaló que «el problema de la Argentina de los últimos años es que cada diez años se produce una crisis fiscal impresionante».»El tema es cómo Argentina sale de esa fragilidad fiscal crónica» y si bien «el canje ayuda muchísimo porque reduce las obligaciones de la deuda futura y aumenta la solvencia del fisco», se trata de «una construcción de todos los días», indicó, pese a reconocer que «hoy la configuración de parámetros macroeconómicos es muy buena».
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