No la fuman, pero la quieren legal

Empeñados en abatir la galopante violencia que azota su país, dos abogados, un contador y una activista social enfrentan una complicada campaña legal para ser los primeros mexicanos en poder cultivar cannabis para autoconsumo, aunque ninguno de ellos fuma marihuana.

Estos cuatro idealistas integran la Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante (Smart), el club cannábico que pidió cultivar marihuana para autoconsumo sin fines de lucro. “Nunca he fumado un cigarro (de marihuana), jamás lo voy a hacer”, dice enfático sentado frente a un escritorio repleto de expedientes el abogado Francisco Torres Landa. Tampoco quiere cultivar marihuana.

En una oficina situada en una de las zonas más exclusivas de la Ciudad de México este abogado, con 32 años de carrera asegura que su objetivo es quitar a los carteles del narcotráfico su principal herramienta, el dinero. Smart llevó en 2013 su caso a la Corte después de que la Comisión Federal contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) le negó una solicitud para poder producir y consumir su propia marihuana.

“Este es un litigio estratégico” para “socavar, erosionar el origen de la política prohibicionista en materia de drogas”, dice Torres Landa, padre de cinco hijos y quien se volcó a luchar contra la violencia cuando su primo fue secuestrado y asesinado en 2005.

Armando Santacruz, un contador de 54 años y fundador de una empresa que comercializa materias primas, coincide en que la lucha vale la pena por dejarles un mejor país a sus cinco hijas. Explica que tras más de 15 años de trabajo contra el secuestro, la extorsión y otros delitos, comprendió que todas esas acciones “iban a tener poco resultado si no le entrábamos a la política de las drogas”, apunta. (AFP)


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No la fuman, pero la quieren legal