Nonpalidece “anda” en la región a puro reggae

La banda tocará hoy en Roca, luego en Neuquén y Villa La Angostura.

Con un puñado de discos en su haber, dos décadas de trayectoria, cientos de shows en el país y en el extranjero, búsquedas musicales que se ramifican con el reggae como base sólida o cambios que apuestan al crecimiento artístico, personal y grupal, Nonpalidece llega con su gira “Nosotros andamos” a la región.

En una charla con “Río Negro”, el vocalista Néstor Ramljak adelantó los shows en la zona, habló del espíritu del grupo y dejó abierto el futuro inmediato.

–Es posible pensar que encontrarse con un nuevo escenario y un nuevo público debe ser algo inquietante pero estimulante. Entonces ¿cómo se preparan para las fechas que van a tener en la zona?

–Es una situación especial la que estamos viviendo en esta gira y en particular lo que vamos a hacer en estas fechas porque estamos haciendo un show bastante atípico. Estamos invitando y combinando a un artista jamaiquino, Kenyata Hill, que es hijo de una de las leyendas más grandes que dio la música jamaiquina. Lo conocimos hace seis años y trabajó en un disco nuestro.

Él, en realidad, es ingeniero de audio, y a partir de la muerte de su padre empezó a cantar y descubrió el legado musical. Y de ahí no se movió. Pero sigue trabajando con el audio y vino a grabar un disco nuestro que se llamó “Todos nosotros” y se armó una linda relación. Hoy está en la Argentina haciendo esta parte de esta gira que arrancó hace dos fines de semana atrás, que nos tiene visitando varias ciudades y provincias de país, y que concluye en México en marzo. En particular, este fin de semana vamos a hacer ese show junto a Kenyata Hill, y recorriendo toda la discografía de Nonpa que este año cumple 20 años –en septiembre–. Entonces estamos haciendo como un repaso de nuestra discografía, de nuestras canciones, con esa particularidad. De tener un invitado de lujo, al cual respetamos mucho.

–¿Pueden pensar los discos como etapas, como mojones, como algo que sintetiza lo que pasó hasta acá?

–Lo siento más, si tuviera que hacer una analogía, como una fotografía de la banda en ese momento. Cada disco tiene que ver con una parte nuestra en este crecimiento, en este aprendizaje, en este camino. El primer disco tiene un audio muy diferente al último, y en cada disco sentimos que hemos podido retratar algo diferente. Lo que hace que todas estas fotos sean un cronograma casi de un niño que fue creciendo.

–¿Los modifica cada presentación?

–Hemos armado un show que tiene que ver también con la visita de Kenyata y eso lo vamos tocando en todas las presentaciones, porque son ciudades muy diferentes. Obviamente ese público no nos vio tocar este fin de semana que pasó. Si bien para nosotros es la misma lista y son las mismas canciones, inclusive, están tocadas con una intención muy parecida, pero nunca es igual, porque cada lugar es diferente aunque toquemos igual el tema.

No es igual en el sentido del nivel de energía, de cómo el público nutre a la banda, de cómo la banda se nutre de ese público, y se empieza a generar esa comunicación musical.

–A esta altura, ¿cuánto determina el lugar los ritmos que elige cada banda?

–Me parece que no está supeditado al clima, no está supeditado al calor. Si bien hay una sensación directa con eso, tiene que ver con que el reggae es una música nacida en una isla del Caribe, pero que a su vez mucho de sus comienzos tienen que ver con el cemento y la ciudad.

Más allá de que está cerca de las playas, de las palmeras, que es lo que hizo todo más marketinero, el foco social y político en la génesis del reggae era bastante pesado en un ámbito de cemento, de mucha violencia y de mucha interferencia política. Me parece que eso trascendió con el género y hoy se puede tocar reggae sin tener esa sensación.

El grupo difunde el reggae, aunque suma en su propuesta otros ritmos, sin presiones y con mucha libertad.

Ginger Webitz


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