Nuevos criterios para evaluar factores de riesgo vinculados con el cáncer de mama
El aumento de las tasas de incidencia de cáncer, y particularmente del tumor de mama, representa uno de los mayores desafíos actuales para los especialistas. La detección de casos va creciendo, y aunque no necesa
riamente se debe a una explicación alarmante, «este aumento explica la cirujana mastóloga Astrid Margossian está vinculado con dos factores antagónicos. Por un lado los factores de riesgo propiamente dichos, pero también se deben a la detección cada vez más temprana del tumor gracias al desarrollo y avance de técnicas de diagnóstico,
las que son cada vez más precisas y específicas. Si bien esto aumenta las cifras de casos, pero permite detectar los tumores en estadios con factores pronóstico más favorables.»
De todos modos, cabe detenerse en que la existencia de mejores métodos de diagnóstico no es la única causa del aumento de incidencia, sino que los factores de riesgo son un elemento clave para los especialistas, ya que permite individualizar a cada una de las mujeres con un riesgo elevado.
Las «llaves» de control
«Recordábamos la época en que las cifras decían que una mujer cada 18 va a tener cáncer de mama en su vida. Ahora es una cada 8 aproximadamente», comenta Margossian.
Factor de riesgo es aquel que corresponde a aquellos datos de la paciente que pueden disminuir o aumentar las posibilidades de que desarrolle un cáncer de mama.
Pero existen novedades respecto a cómo se determinan esos factores de riesgo: «Hacemos cálculos con programas como el que tengo en mi palm, en los que tienen en cuenta diversas variables de la paciente como su edad, la edad de menarca primera menstruación, la cantidad de hijos, el número de biopsias de mama (y si alguna de ellas dio como resultado una lesión premaligna) y la raza. Además los antecedentes familiares de primer grado sólo madre, tía o hermana y con estos datos obtento por ejemplo un riesgo a 5 años.»
En el último congreso de la American Society of Clinical Oncology (ASCO), realizado en la ciudad estadounidense de Chicago en junio último, en numerosos trabajos presentados aparece como factor de riesgo destacado la llamada «mama densa», caracterizada por una imagen blanca en radiografía, que se vincula con la displasia mamaria. Esto nos exige ser muy cuidadosos con el screening de cada paciente.
FERNANDA BARRO GIL
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