Números y contactos

Sabe que el PJ no lo quiere y observa el auge de Massa.

Por Redacción

RÍO NEGRO

ADRIÁN PECOLLO adrianpecollo@rionegro.com.ar

La realidad conspira. Las fallas de gestión llegan directo a Weretilneck. Y su encuesta transcribe ese estado de cosas. Todas las parcelas registran una percepción ciudadana en declive. La perspectiva electoral del gobernador está atada, mayormente, a revertir esa sensación de su gobierno. Eco Consultores midió la impresión de cada área y la cotejó con la medición del año anterior. Ninguna ha mejorado según esa opinión de la gente. Ni Educación es lo que se cree o lo que se creía, evaluándose el alto nivel de inversión en obras y personal. El incremento de esa partida salarial no se detiene y esta semana se amplió con una mejora del 10% en la movilidad. En el primer cuatrimestre la suba interanual de Educación llegó al 30% cuando, por ejemplo, Salud está en un 21%. La cartera educativa sólo queda relegada por la Policía, con un 70% alentado por la suba lograda para enero con la sublevación de diciembre. Las encuestas son números, pero la magra figura gubernamental tuvo un ejemplo fulminante en Bariloche. Weretilneck tomó nota claramente de la situación al liderar una reunión con una veintena de juntas vecinales preocupadas. Sus funcionarios –los ministros Ricardo Arroyo, Luis Di Giacomo, Norberto Delfino, Oscar Albrieu, el jefe policial Fabián Gatti y, entre otros, el secretario Aldo Spesot– evidenciaron una pobre reacción frente al básico reclamo de esas organizaciones locales. La exclusiva usina de interlocución radicó en el gobernador. La preocupación vecinal osciló entre la anunciada cárcel federal y las demoras de obras (como los playones), pasando por la inseguridad, la ausencia de acciones sociales y los riesgos en el mantenimiento de escuelas. Delfino batalló y explicó lo que ocurre en el hospital. Igual, no fue suficiente. ¿Esta manifiesta dejadez resulta del exagerado centralismo de Weretilneck o de la incapacidad de los funcionarios? Ambas razones, seguramente. Ya poco importa. Existen conflictos que no permiten más demoras. Así, más allá de algunas medidas, el mandatario retomó la convicción de más retoques y volvió por la ida de Delfino de Salud. Albrieu continúa en terreno inestable, tanto que el gobernador prefiere hablar en Seguridad con el secretario Gastón Pérez Estevan. También Di Giacomo está aporreado por el caso Limardo, el exdirector de Recursos Humanos al que se le imputa la introducción de tres funcionarias “fantasma” (que cobraron nueve meses) y diez personas en el Servicio Penitenciario sin funciones, aunque no cobraron porque el escándalo sirvió para detener las indebidas liquidaciones de mayo. La historia oficial relatada por Di Giacomo oculta parte de la verdad. El núcleo de la información llegó a Weretilneck por una pareja de funcionarios que sabía porque una de las involucradas le relató el hecho. La fragilidad del control estatal no es novedad, pero los ribetes del suceso ya superan el análisis de una maniobra delictuosa de un funcionario. Gobierno tenía en enero una veintena de funcionarios cuando el decreto 44/14 dispuso la baja de 335 cargos políticos y determinó su revisión. Allí no se detectó, sorprendentemente, que tres funcionarias no tenían labores. Di Giacomo tiene su explicación: aquel decreto incluía una lista general, sin precisar jurisdicción, y no se pudo identificar cuáles eran suyos. Sí faltó el organigrama propio para saber de sus funcionarios, por lo menos quiénes eran y dónde estaban. Otra falla estuvo en Legal y Técnica. La entonces jefa Dolores Cardell ya no está porque pasó al Tribunal de Cuentas. Al confeccionar la norma de las bajas masivas esa secretaría no encontró –obviamente– los decretos de nombramiento de esas tres “funcionarias” (su inclusión figuraba en Recursos Humanos al fraguar documentación). Ese faltante detectado pasó sin más y nadie alertó de semejante irregularidad. Tantas impericias explican que Limardo después se permitiera incorporar, también irregularmente, una decena de personas en el listado de agentes penitenciarios. El gobierno no rompe con su quietismo político-funcional pero lo peor es que está cautivo de sus despropósitos. Junio estará destinado a la ronda de consultas para las PASO, previéndose su aprobación para julio. Falta profundizar el mecanismo y asoman litigios. Por caso, el senador Miguel Pichetto pregona la elección sólo del gobernador y aparta al vice (para futuras negociaciones). Weretilneck optaría por la fórmula completa. No existió espacio para esta discusión porque la pulseada está concentrada en los tiempos. El pichettismo advierte cierta postergación gubernamental. Similar parsimonia podría adoptar ese sector en el tratamiento legislativo del expediente de Petrobras. Acá hay poco margen. La ley establece un claro mandato: se tratará en la próxima sesión después de la audiencia, que ya tiene fecha para el 23 de junio. Podría trabarse igual si profundizan el estudio de los anexos, como el del plan de inversiones y sus firmas. ¿Petrobras cerrará la etapa de renegociación petrolera? Seguramente. Las restantes negociaciones están empantanadas y, además, la Nación condicionó nuevos entendimientos por la reforma de la ley de hidrocarburos. Desalienta las prórrogas automáticas y reclama licitaciones públicas. La urgencia en avalar el contrato con Petrobras hoy radica en la obtención de recursos para revitalizar el Estado y el gobierno. Se diluyó el apuro financiero para los aguinaldos, pues la Tesorería resguardó fondos y en la primera quincena de julio se abonarán conjuntamente los haberes y el SAC. Nadie sabe qué va a hacer Weretilneck. Él dice que lo tiene decidido. Cuenta su plan para la gobernación y no mucho más. Esperará para resolver si estará en las PASO del FpV. Sabe que, si gana, el PJ estará encorsetado en acompañarlo, pero también conoce la resistencia del peronismo a su figura. Valora el esfuerzo de Pichetto aunque reconoce que la erosión plena llega de sus referentes. “Y Miguel no se va a inmolar por mí”, concluyó frente a sus allegados. Compara lo suyo con lo que le ocurre al bonaerense Daniel Scioli con el kirchnerismo. “Sabe que no lo quieren, tendría que empezar a diferenciarse”, opina. En su caso, Weretilneck intentará postergar lo suyo hasta marzo. El verano podría ofrecerle un mejor panorama y, en todo caso, ligarse al destino nacional. Pocos lo interrogaron acerca de su encuentro ocasional con Sergio Massa. “No fue un contacto, hablamos por media hora”, contó a pocos, aunque después enmudeció. Sí habla del líder del Frente Renovador con sincera expectativa: “Tiene más del 20% de intención en el país”. Resalta los últimos gestos del santafesino Carlos Reutemann y que está cerrado el acuerdo con el cordobés Juan Manuel de la Sota. Los testigos recogieron una innegable visión favorable de Massa. Los aliados en Río Negro son más difusos, circunscriptos a dirigentes del PJ, algunos intendentes o mandos locales, más allá de un reducido sector del Frente Grande. Claro que la potestad del Estado siempre garantiza un fiel y especial reclutamiento. Los peronistas asociados a Weretilneck esbozaron dispares límites pero hay uno generalizado en los planteos: el armado tiene una clara frontera. No se puede incluir a la dirigencia radical, es decir, aquella que gobernó Río Negro durante 28 años. Curiosamente, la Coalición Cívica y el radicalismo ingresaron en su debate por la conformación de UNEN en la provincia. Y, también, la cúpula radical tiene el veto de aliados de la senadora Magdalena Odarda. La política no ha cambiado y podrá permitirse entonces cualquier injerto. Falta aún para eso. El gobierno seguirá concentrando la atención con sus desventuras y flaquezas. Pero el problema, a veces, no está sometido a esas carencias sino que el drama más serio está en lo que dicen y lo más grave, que se creen lo que dicen.