Odisea de un remisero de El Cóndor en un viaje oficial a Catriel

Daniel Teramo, un conocido vecino de la villa marítima, realizó una denuncia penal a su regreso a la zona Atlántica.



Teramo fue contratado para realizar el viaje hacia la ciudad petrolera. Foto: Marcelo Ochoa

Teramo fue contratado para realizar el viaje hacia la ciudad petrolera. Foto: Marcelo Ochoa

Miles de vicisitudes tuvo que protagonizar un remisero del balneario El Cóndor que fue contratado oficialmente para evacuar hacia Catriel a una persona que había quedado varada por la cuarentena en Viedma, hacia donde había viajado para realizar un trámite ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip).

El hombre del oeste rionegrino, René Rojas, estuvo alojado en el albergue vacacional de la provincia en el balneario El Cóndor, tras detectarse que no pudo viajar hacia su ciudad de origen ya que dejaron de circular los ómnibus.

Luego de más de 40 días de encierro, y sin dinero, la mencionada persona empezó a gestionar un traslado de forma urgente a su localidad, tras fructificar las negociaciones  a través de legisladores y la subsecretaria del sector Atlántico municipal.

Una vez que gestionaron el recibimiento en Catriel, y cómo iba a efectuarse el traslado y posterior  aislamiento al momento de la llegada tomaron contacto con Daniel Teramo para contratarlo, y así efectuar  el traslado  en remise ya que presta ese servicio en la villa marítima.

Una vez superados los trámites y permisos ante policía, salud y gobierno, la revisión médica a Rojas, ambos emprendieron el viaje hacia la ciudad petrolera.

Partieron una madrugada, y tanto en los puestos camineros de El Cóndor y Base 82 del Parque Industrial, ambos en la ruta provincial N° 1 de Viedma, ningún funcionario policial les dio la orden de alto.

Un tercer puesto policial caminero Base 84, a la salida de la capital rionegrina, un efectivo los detiene, se le explica la situación y los deja seguir sin pedir documentación alguna.

En Conesa no los paran, y recién en Pomona a las 5.30 del día de la partida un guardia les solicita la documentación y autorización.

La sola falta de sus datos en las distintas planillas es evidencia suficiente de que nadie los controló,  si no estaría registrado en algún libro o parte.

Posteriormente,  a los viajeros en Chichinales sí les reclaman la totalidad de la documentación incluyendo  el certificado médico y los permisos de circulación.

Surcaron la provincia en aproximadamente nueve horas y a su llegada a Catriel los esperaban con un patrullero. Los policías no le permitieron ingresar a Teramo y debió volver, en tanto que Rojas fue trasladado a un lugar de cuarentena.

De vuelta sólo tuvo que estacionar en un puesto ambulante de policía rural en el kilómetro 140 de la ruta nacional N° 250, donde el chofer dejó los datos y mostró el permiso correspondiente.

En el retorno e ingresando a Viedma comienza su calvario en la Base 84. Allí, un efectivo  reclama explicaciones de su viaje, y posteriormente toma una foto del documento nacional de identidad y se traslada a la oficina del destacamento.

A continuación, aparece en escena un suboficial  y le informa que le va a realizar un acta de intimación, y  llamar a un médico. 

Teramo dijo desconocer en ese momento el protocolo en Viedma en virtud de que  nadie se lo informó en sus averiguaciones pertinentes antes de partir hacia Catriel. Cuando  pregunta el motivo de la confección de un acta de intimación, a raíz de que poseía un permiso de circulación, los uniformados solicitan la opinión de la jefa del destamento, Magdalena Ramos. Sin embargo, para su sorpresa le dejan seguir el trayecto en dirección a El Cóndor donde reside.

En el puesto 82 lo están esperando. Le exigen los datos, el chofer les indica que ya había dado cuenta de la situación en el puesto anterior, pero aún así, lo intiman, y llaman a un médico para que revisen su temperatur , presión arterial y saturacion de oxígeno en sangre. 

Superada esa contingencia lo notifican de que tiene que quedar en aislamiento en su domicilio y que le van a hacer un seguimiento médico en forma diaria.

Teramo afirmó que  “no estoy en contra del protocolo de actuación y mucho menos. Entiendo el momento que está pasando la Argentina y el mundo por la pandemia. Sólo tal vez me hubiera gustado saber a que me ajustaba antes de emprender el viaje, pero eso es harina de otro costal”.

Finalmente, decidió realizar una denuncia ante la Fiscalía de turno para que se investigue, y de ser pertinente se impute por el delito de mal desempeño de los deberes de funcionario público, a la oficial principal, Magdalena Ramos, jefa del departamento de la Policía caminera de Viedma.


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