Ondulante del Arauca vibrador

El río Arauca atraviesa la tierra de Cecilia Todd

NEUQUEN (AN).- Incursionar en los ritmos de Venezuela es necesariamente dedicarle el extenso tiempo que se merecen. Cecilia Todd con cuatro cuerdas del cuatro, comenzó a cantar intentando situar al oyente dentro de esa casi inasible variedad rítmica. Nombraba al «bambuco», mientras contaba las disputas sobre cuál país era su dueño. Para apagar las llamas, el tal bambuco es reconocido como poblador de toda la región andina de Venezuela y Colombia, con su ritmo a 2/4. Dicen que sus orígenes son africanos y otros chibcha y hasta español. Es que a estas alturas, la raigambre sonora emparenta a todos los que llegaron y lo suma con los nativos.

La cantante venezolana llenó el cine Español, el miércoles, en un concierto auspiciado por el diario Río Negro.

Impecable cantó 90 minutos y dos bises delicados, que dejaron al público silencioso y abandonando la sala como en puntillas. No hubo ovación ¡cosas veredes Sancho!

 

Ondula y no deja de ondular

 

«Clavelito colorado» la tonada la iluminó solitaria en la escena. Una voz exquisita, que no cesa de ondular: es un juego sutil de graves atenuados a agudos morigerados, y entre unos y otros una multiplicidad. ¿Cómo explicarlo? Un color: el verde y los distintos tonos de verde, pero en cada tono: subtonos. Así juega su voz.

Cuando llegaron los músicos argentinos, -Alejandro Mazoni en piano, Roberto López en guitarra, un contrabajo de Roberto Seitz de necesarias proporciones en estos ritmos (estuvo ahí todo el tiempo subrayando con trazo grueso)-, confluyeron en una masa instru

mental interesante, que respetó sus cepas de origen. Pero con Todd, el cuatro fue el condimento insustituible en este concierto «Canciones de Henry Martínez», nombre de su último CD en homenaje al destacado compositor de aquella tierra.

De ese autor, una canción sublime fue «Venme a buscar». Luego se entremezclaron la muy deseada Pajarillo verde o «el cantar/ el cantar tiene sentido,/ entendimiento y razón» y tantísimas palabras sencillas que los buenos poetas del Arauca vibrador y el homenajeado de la noche, Martínez, las enaltecieron, en delicias y dulzuras como el rocío: «agüita de hojita verde/ perlita madrugadora…»

Mientras, Todd equilibró climas y temáticas: jugó con los niños en «Una oración ratona» -preciosura- y se regodeó con los grandes en «Los grifiñafitos» un trabalenguas de «aquellos», como «para joderle la vida al que canta, nomás».

Noche para recordar. Temática desconocida, una cantante maravillosa y un país musical para seguir ahondando.

 

Beatriz Sciutto

Venezuela, ramazón y religión

En el concierto de Todd, apareció lo popular no sólo campesino, sino de las ciudades como merengues y los valses caraqueños: según los eruditos vals como expresión musical derivada de un baile popular alemán conocido como laendler. En su versión del vals merideño-venezolano, se emparenta directamente con el joropo, pasaje llanero, golpe central y golpe larense.

Así, cada zona venezolana es una ramazón de ritmos.

¡Como para volver locos a los neófitos! y como muestra ahí van algunos: bambuco, pasillo, jota, malagueña, galerón, gaitas: de tambora, de furro, perijanera. Polo: coriano y margariteño, calypso, merengue caraqueño, guasa, paso doble, diversión oriental, y las diferentes variantes del joropo: golpe, pasaje, joropo oriental, joropo con estribillo, joropo central, joropo guyanés, seis, pajarillo, catira, quirpa, zumba que zumba, gabán, sanrafael, carnaval, revuelta.

Pero Cecilia abarcó apenas algo de ese macromundo. Sí, sorprendió con algunas perlitas, por ejemplo cuán arraigadas son las tradiciones, tal el montaje del pesebre para Navidad. Cantó «El nacimiento», así le llaman y lo enmarcó en sus costumbres. También otra rareza, un género denominado «Aguinaldo» que son cantos de fin de año -aguinaldos- y tienen dos aspectos el religioso y el profano.

Dentro de la marcada religiosidad, Cecilia regaló de Henry Martínez «Bendita la flor morena», presentada como una obra en honor a la «Cruz de Mayo», entre las festividades y ceremonias (también comunes a otros puntos del continente). En este caso es una tradición venezolana en honor a la cruz. Se celebra del 3 al 31 de mayo, la música generalmente son cantos alegóricos, como galerones o malagueñas.

En la composición de Martínez «Bendita la flor morena» es una fulía. Expresión musical de la región centro costera y de la región oriental. Los cantos de fulía tienen contenidos religiosos, históricos o anecdóticos. (B.S.)


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