ONU pide ayuda humanitaria para Filipinas tras el tifón
El organismo internacional necesita 301 millones de dólares para hacer frente a un plan de alimentación, salud, saneamiento y alojamiento, entre otros aspectos. Miles de sobrevivientes esperan hoy agua y comida.
EL MUNDO
La ONU pidió este martes 301 millones de dólares en ayuda humanitaria para los filipinos afectados por el tifón Haiyan, que habría matado al menos a 10.000 personas.
“Acabamos de lanzar un plan de acción centrado en alimentación, salud, saneamiento, alojamiento, retirada de cascotes y protección de los más vulnerables (…) Este plan asciende a 301 millones de dólares”, declaró la jefa de las operaciones humanitarias de la ONU, Valerie Amos.
Miles de supervivientes esperaban este martes agua y comida urgente, el mismo día en que está prevista la llegada a la zona de la catástrofe de barcos estadounidenses y británicos.
Cuatro días después del paso de uno de los tifones más potentes de la historia del país, que iba acompañado de vientos de 300 km por hora y olas de hasta cinco metros parecidas a las de un tsunami, la ONU teme “lo peor” en las zonas más afectadas, principalmente las islas de Leyte y Samar.
“Nos tememos lo peor. A medida que podemos ir accediendo a algunas zonas descubrimos más cadáveres”, dijo John Ging, director de operaciones de la oficina de coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU.
Naciones Unidas habló de un número de víctimas que podría alcanzar 10.000 personas sólo en la ciudad de Tacloban, la capital de la provincia de Leyte, una de las más devastadas. El último balance oficial publicado el martes es de 1.774 muertos en toda la región.
En total más de diez millones de personas, el 10% de la población del país, se ha visto afectada por el tifón y al menos 660.000 personas perdieron su casa.
Las autoridades no logran hacer frente a la magnitud del trabajo para dar refugio y abastecer con agua, comida y medicamentos a los supervivientes, muchos de los cuales intentan huir de la zona.
“Aquí no hay nada para nosotros. Ya no tenemos casa ni dinero ni papeles” dice desesperada Carol Mampas, de 48 años, con su hijo de tres años con fiebre en los brazos.
“Por favor, digan a las autoridades que nos ayuden. ¿Dónde está la comida? ¿Donde está el agua? ¿Dónde están los soldados para recoger los cadáveres?”, se pregunta esta mujer que, como miles de supervivientes, pasó la noche en el maltrecho aeropuerto de Tacoblan con la esperanza de tomar un vuelo para abandonar la ciudad.
Las calles de la ciudad siguen llenas de cadáveres en descomposición y muchas personas armadas saquean los edificios que todavía siguen en pie.
Para luchar contra el saqueo las autoridades anunciaron el martes la imposición del toque de queda y el despliegue de vehículos militares.
Fuente AFP