La campaña más “cara” de la historia Neuquina

Leo Madeira

* Politólogo y Abogado, esp. en Derecho Tributario y Finanzas y esp. en Derecho de Daños y Contratos.

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Si algunos pensaban que a fuerza de imponer la imagen de un candidato eso se traduciría automáticamente en votos, al menos estuvieron en parte equivocados.


El electorado neuquino, uno de los primeros junto al de Rio Negro en salir a la cancha en este super año de elecciones, le dió una gran lección a quienes creyeron que podían seguir controlando los destinos de Neuquén durante al menos 4 años más.

El 16 de abril del 2023 quedará en la historia, no solo por la caída del último gigante provincial que en este país pudo traspasar los cambios de gobiernos democráticos y de facto desde que Neuquén es provincia. También pasara a la historia por la lección que su ciudadanía le dio a quienes creían que con dinero (muchísimo dinero) podían imponer candidatos a fuerza de propaganda política al extremo (solamente en redes sociales los distintos partidos gastaron cerca de 80 millones de pesos entre febrero y abril).

La campaña provincial más cara de la historia, no solo por su resultado final, que puede recordar quien suscribe, donde solamente los $16.675.381 gastados en redes sociales hablan por sí solos, y si a ello le sumamos los millones en cartelería pública callejera, donde no alcanzaba con los séxtuples de papel de 2,15mts x 4,30mts, ya que a ellos por ejemplo en la calle Leloir al 100 le agregaron unos más grandes aún (con las caras de sus dos principales candidatos), además de los millones en panfletos, las pautas publicitarias en la televisión y radios, baners en los paginas de noticias y diarios digitales, no tiene precedentes.

Carteles y demás


Si algunos pensaban que a fuerza de imponer la imagen de un candidato eso se traduciría automáticamente en votos, al menos estuvieron en parte equivocados. Si tomamos como inicio los 20 puntos que media el candidato del oficialismo del MPN en el mes de diciembre y lo contrastamos con los 32,5% que luego de 4 meses de imponer su imagen junto a la del actual intendente de Neuquén, que claramente medía mejor que el primero, y a fuerza de propaganda política, se puede evidenciar que el crecimiento existió, pero que el mismo no fue suficiente.

El costo porcentual de crecimiento del candidato oficialista a la gobernación se encareció a medida que se acercaba la campaña a la fecha de elecciones producto de no poder romper tempranamente la barrera de los 30 puntos.

Otro ejemplo es el del candidato de JxC Neuquén, Pablo Cervi, quien, en su cuenta de gastos, también lideró junto al MPN los primeros lugares en publicidad de su imagen. Fue el segundo gasto en pauta en redes sociales con $9.781.536. A partir de carteles, propagandas radiales y televisivas, spots y principalmente de una de las mayores pautas propagandísticas en redes sociales del país, no fueron suficiente para sostener su imagen, y terminó el recuento de voto con un magro 3,75%.

Subestiman al electorado


Estos son ejemplos que tiran por la borda a quienes subestiman al electorado neuquino y creen que, con imposición propagandística, anulando a su vez a sus competidores a quienes no dejaban mostrarse por tener el monopolio de los carteles callejeros, podrían ser opciones competitivas, frente a aquellos que sí emergieron desde el electorado, con liderazgos naturales, con real empatía por el vecino.

En esta nueva sociedad el dinero no sirve para cambiar el rumbo del contexto, que se forma a partir de capas de miles de opiniones que van nutriendo el suelo de la opinión pública y generan los imaginarios que nos ayudan a comprender el mundo que nos rodea, nos simplifica la interpretación, valida nuestras anticipaciones de sentido.

Ese nutriente opinático no se cambia de manera abrupta a partir del uso del dinero, se cambia generando capas de miles de opiniones que vayan subvirtiendo las opiniones dominantes.


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