La parálisis de los hipócritas y la acción directa de los cínicos
Supremacía del dólar e instituciones independientes. Detrás del nuevo sismo internacional, el viejo derecho constitucional. La Reserva Federal va a la Corte Suprema.
Los hipócritas se indignan, los cínicos actúan. 1. El patrón de la impotencia. Tanto la política nacional como internacional están cruzadas por la parálisis. Los hipócritas se indignan y denuncian pasivamente sin frenar nada de lo que dicen debe ser frenado, sin reparar todo lo que debe ser reparado. Los cínicos de la acción directa llevan al extremo burbujas a nivel político y financiero.
Las contra-elites cínicas ganaron las elecciones. Las elites clásicas las perdieron, sus discursos son anacrónicos hace rato. Denunciaban negacionismo -alguno real, otro actuado- pero ellos también eran y siguen siendo negacionistas. Niegan la realidad, a la misma sociedad, su transformación.
La parálisis se puede pensar en la gran política internacional y nacional, pero también se ve en la crisis ecológica, en el mundo educativo, en los procesos sociales demenciales de la última década, en la autocensura de las mayorías frente a minorías intensas, en el abandono a una generación de niños y adultos a las pantallas, en el crecimiento de las economías ilegales que alimentarán a las siempre fallidas “guerra contra las drogas” y en la destrucción de la capacidades del Estado vitales para enfrentar desafíos existenciales.
William E. Rees, economista y profesor canadiense, uno de los creadores de la “huella de carbono”, lo dice constantemente: “El fracaso es social y educativo. Tenemos una obsolescencia cognitiva”. Rees señala que las personas más educadas e informadas, los líderes políticos y sociales, llevan décadas sin hacer nada con la información que tenemos de los problemas estructurales.
Localmente hay un sector de la clase política que sigue limitada a un credo muerto, a ritos que ya no funcionan, a una soberbia autodestructiva, que la condenará a no tener iniciativa política, a ser figuras secundarias de la política o directamente espectadores privilegiados. Meros partícipes de un teatro en el que nunca escriben el guión.
La imagen se repite: los hipócritas buscan status con indignación mientras los cínicos acumulan poder con acciones ilegales e imprudentes. No hay freno ni control. La hipocresía no controla al cinismo.
El bosque del derecho internacional no nos debe tapar el debate constitucional sobre la posibilidad que Trump tome control de la Reserva Federal. La Corte tiene una audiencia en las próximas semanas donde se argumentarán cuestiones vitales para un sistema económico en mutación y para una de las instituciones financieras más importantes del siglo XX. No es azaroso que la hegemonía global del dólar esté hoy menos debilitada que hace ocho días.
2. Dos íconos de la independencia se saludan. La verdadera supremacía es constitucional o económica? Quizás es bélica, tecnológica, monetaria o una combinación política entre todas. Tanto la Reserva Federal como la Corte Suprema de los EEUU toman decisiones que afectan a la economía y política de todo el planeta. Una institución figura en la Constitución de 1787 y la otra no, dado que fue creada en 1913 después de varios pánicos y colapsos financieros. Esa diferencia textual será parte central de la discusión.
La Corte de EEUU tiene a la espera varias decisiones que pueden ampliar mucho más el poder de Trump. Sin embargo, ninguna afectará tanto como la sentencia sobre sus designaciones/remociones en la Reserva Federal. Quizás la Corte Suprema intérprete que la FED es una corporación federal y no una agencia administrativa. Quizás otorgue luz verde a un líder político cuyas acciones transforman lo real con entretenimiento y espectacularidad.
La puja es entre un bloque que quiere instituciones supuestamente independientes, que frenan y controlan al sistema desde “afuera” -olvidemos la crisis del 2008-, y otro bloque que quiere neutralizar esos ajustes y los controles autónomos. Si puede con la FED podrá con todas las agencias administrativas autónomas.
Esa intervención se dará en el contexto de una gran burbuja de inteligencia artificial invisible para los cínicos tecno-optimistas, otros negacionistas. Recientemente, desde Robert Reich al Banco de Inglaterra, el Banco Central del Reino Unido y una institución conservadora y moderada si las hay, han señalado el riesgo de otra crisis financiera en caso de no “hacer correcciones”.
Hace una semana la decisión histórica la tomó el Poder Ejecutivo de EEUU. Después de las audiencias sobre la FED llegará la decisión de su Corte. Alexander Hamilton, solía decir que el Poder Judicial -y la Corte- era la rama más débil, la menos peligrosa. Eso lo podemos repensar hoy entre populismos judiciales y silencios supremos ante inconstitucionalidades evidentes. Lo que sin duda sabemos es cuál es la rama más peligrosa. La que hace más daño: el Ejecutivo. Hoy más que nunca sin frenos ni contrapesos.
*Abogado y Profesor de Derecho Constitucional.
Los hipócritas se indignan, los cínicos actúan. 1. El patrón de la impotencia. Tanto la política nacional como internacional están cruzadas por la parálisis. Los hipócritas se indignan y denuncian pasivamente sin frenar nada de lo que dicen debe ser frenado, sin reparar todo lo que debe ser reparado. Los cínicos de la acción directa llevan al extremo burbujas a nivel político y financiero.
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