La presión es un privilegio

Gauff está llamada a ser la sucesora de las hermanas Williams, y no son pocos los que ven en ella a una síntesis de las dos.

Redacción

Por Redacción

*Marcelo Antonio Angriman

El Arthur Ashe es el estadio de tenis más grande del mundo. Ubicado en Queens Nueva York, cuenta con una capacidad de 23.771 personas y lleva el nombre del primer ganador del abierto de los Estados Unidos, allá por 1968.

El diseño original del estadio terminado en 1997, no incluía techo, por lo que para evitar suspensiones en 2016, se le agregó una cobertura retráctil liviana.

En 2005, el esquema de color de las canchas se cambió de verde a azul eléctrico en las interiores y una exterior verde claro, para hacer más sencillo el seguimiento de la pelota a los televidentes

En ese imponente lugar, acaba de coronarse campeona una jovencita de color, de tan solo 19 años de edad, a quienes todos en el ambiente conocen como “Coco”.

Cori Gauff- su verdadero nombre- comenzó a jugar al tenis a los siete años de edad. Creció en Atlanta, pero se trasladó a Delray Beach, Florida para tener mejores chances de entrenar tenis. Su padre jugaba al baloncesto en la Universidad Estatal de Georgia y su madre fue una atleta de campo y pista en la Universidad de Florida.

Cuando tenía once años, fue seleccionada por el entrenador de Serena Williams Patrick Mouratoglou como parte de su fundación Champ’Seed y entrenando con él en Niza. En Octubre de 2018 firmó su primer contrato de sponsoreo con New Balance, quien aún hoy la patrocina.

Fue número 1 júnior del mundo y en su debut en un Grand Slam en Wimbledon 2019, derrotó a la cinco veces campeona Venus Williams en sets corridos.

Esa muchacha desenfadada, pero a la vez extremadamente focalizada en lo que quiere, venció en la final estadounidense, a la que a partir del lunes será la Nro. 1 del mundo Aryna Sabalenka en tres sets.

Cuando una observa detenidamente cada uno de los movimientos de Coco, se pone en evidencia su rica historia motriz. Se ve en ella una rapidez y agilidad de piernas, propias de boxeadores de las características de Sugar Ray Leonard o de Floyd Mayweather.

A su vez se denota su enorme capacidad de devolución, que ha llevado a frustrar a su contrincante bielorrusa cuando, cual, si fuera un frontón, volvían increíblemente los misiles que esta última le propinaba.

Hay algo en estas dotes de la norteamericana que se agradece y es su estado natural de gracia. Dicho en otras palabras, no ver a una deportista creada bajo una matriz de incubadora, que merced al rigor de sus golpes es preparada para dominar desde el centro y fondo de la cancha.

Esto es algo que se ha impuesto últimamente en el tenis femenino y que le ha hecho perder fulgor al espectáculo. Un formato que ha despertado la avidez por tenistas con mayor frescura y ductilidad en el juego, atributos que Coco traía bien guardados en su bagaje de recursos y que expuso con autoridad durante el duelo definitorio.

En la rueda de prensa posterior a la final, la ganadora de seis títulos y próxima N°3 del mundo explicó cuál fue el punto de quiebre en su carrera: “Honestamente, siento que Roland Garros… ahí es donde todo cambió…. no sé si lo captaron las cámaras, pero vi a Iga Swiatek levantar ese trofeo, y la miré todo el tiempo. Me dije: ‘no voy a quitar mis ojos de ella, porque quiero sentir lo que sentía ella’, agregó en relación a ese instante en que quedó con las manos vacías.

Gauff está llamada a ser la sucesora de las hermanas Williams, y no son pocos los que ven en ella a una síntesis de las dos. Su continuidad en el firmamento del tenis, dependerá mucho del cuidado de su físico. que, con sus 1,76 metros, hoy luce un estado ideal.

En un deporte tan competitivo y psicológico como es el tenis actual, también será importante observar cómo manejará la presión, en los momentos críticos de sus futuras contiendas.

Por lo pronto su desempeño en Flushing Meadows ha sido impecable, dominando sus nervios, rezando tras la final y evidenciando un temple elogiable para su edad.

El Arthur Ashe se prepara para apagar sus luces hasta el nuevo año. En una de sus paredes aun se puede leer una frase de la enorme Billie Jean King que importa un reto desafiante para todo aquel que alguna vez pisa su court central: “La presión es un privilegio”.

*Abogado. Prof. Nac. De Educación Física. Docente Universitario. angrimanmarcelo@gmail.com

*Marcelo Antonio Angriman

El Arthur Ashe es el estadio de tenis más grande del mundo. Ubicado en Queens Nueva York, cuenta con una capacidad de 23.771 personas y lleva el nombre del primer ganador del abierto de los Estados Unidos, allá por 1968.

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