Oportunidad
Más allá de las polémicas, el referéndum convocado para definir si el intendente Omar Goye continúa o no en su cargo es un soplo de aire fresco sobre el trajinado mapa político de la ciudad. El camino elegido por los ediles y ratificado por los vecinos (en pocas semanas más de 11.000 firmantes convalidaron la necesidad de llamar a las urnas) constituye la mejor opción para resolver la crisis que envuelve al municipio. Ante la pérdida acelerada de sustento en la que entró la gestión iniciada en diciembre de 2011, la opción de consultar a los ciudadanos de ningún modo fue caprichosa o desproporcionada. Los saqueos de diciembre y su repercusión nacional no fueron la única causa del desmadre del gobierno municipal, como quedó expresado desde el inicio del proceso de revocatoria. A Goye le asiste parte de razón cuando se ubica como víctima de un pacto de cúpulas para desplazarlo. Pero pasa por alto que la decisión dependerá de la voluntad popular. Despreciar ese dato es dar por hecho que los votantes pueden ser manipulados por una campaña de propaganda, que se manejan por puro arrebato emocional y que no deciden a conciencia. Si así fuera, quedarían en entredicho la elección del 2 de octubre de 2011 que lo consagró como intendente y también la interna del PJ que (para sorpresa de muchos) ganó semanas antes. La principal debilidad en la posición de los concejales que impulsaron la remoción es haberla justificado en irregularidades o en errores de Goye que antes consideraron inocuos, por obra de pactos previos y distintos. O por disciplina partidaria. Lo bueno es que no hay resultado cantado. Hoy en el cuarto oscuro habrá dos boletas y cada barilochense tendrá entera libertad para expresarse por el “Si” o por el “No”. El instrumento de la revocatoria con participación popular está incluida en la Carta Orgánica justamente para resolver esta clase de entuertos. Sólo queda la pregunta de por qué no se usó antes en situaciones que también lo ameritaron. En 2009 el Concejo llamó a referéndum para resolver si autorizaba la instalación del hipermercado que hoy se levanta en Pasaje Gutiérrez y Juan Herman. Previamente había rechazado el proyecto por ordenanza. Pero el agitado debate resultante obligó a llamar a votación. Hubo quienes se opusieron con el argumento de que ya había una decisión tomada. Pero prevaleció el criterio de confrontar en las urnas la polémica iniciativa porque “la opinión de la gente nunca está de más”. Al margen de las especulaciones y eventuales aprovechamientos, esta vez pasa algo parecido. Desde otro concepto, el intendente bien podría ser desplazado de su cargo mediante un juicio político. Pero en el referéndum obligatorio y vinculante el pueblo reemplaza al legislador y funciona como un reaseguro contra los pactos tramados a sus espaldas. Difícil encontrar una vía menos injusta. Si Goye resulta ratificado emergerá con el poder suficiente para tomar las decisiones que crea apropiadas y gobernar la ciudad sin las sombras que lo acosaron en los últimos meses. Si pierde en una elección limpia y de amplia participación ya no tendrá sentido hablar de golpe, maniobras oscuras o ataque a las instituciones. La determinación de las urnas será en cualquier caso el producto de una acción colectiva, ajeno a cualquier épica individual. En relación con el proceso previo queda como una de las incertidumbres a resolver el de la publicidad que invadió los medios de prensa con exhortaciones a votar por el “Si” o por el “No” y que las más de las veces no tuvo firma ni responsables visibles. Desde la Junta Electoral admitieron que la ley es muy estricta en relación al financiamiento de los partidos políticos y las rendiciones que deben efectuar de sus gastos y del origen del dinero que invierten en una campaña. Pero también es cierto que son pocos los antecedentes sobre un referéndum como el de hoy, en los que no hay listas, candidatos ni apoderados a los cuales interpelar. El PJ y el Frente Grande fueron los únicos que rompieron el anonimato en algunos cortos televisivos. Pero muchos otros avisos no fueron asumidos por nadie. El titular de la JEM explicó que será la Secretaría Electoral provincial la encargada de pedir la información. Pero sería de esperar que los partidos, los sindicatos o quien haya sido no se escuden en supuestas ambigüedades legales y esclarezcan pronto cuánto gastaron y de dónde provino el dinero. Por respeto a sus afiliados y al conjunto de los votantes.
la semana en Bariloche
daniel marzal dmarzal@rionegro.com.ar
Más allá de las polémicas, el referéndum convocado para definir si el intendente Omar Goye continúa o no en su cargo es un soplo de aire fresco sobre el trajinado mapa político de la ciudad. El camino elegido por los ediles y ratificado por los vecinos (en pocas semanas más de 11.000 firmantes convalidaron la necesidad de llamar a las urnas) constituye la mejor opción para resolver la crisis que envuelve al municipio. Ante la pérdida acelerada de sustento en la que entró la gestión iniciada en diciembre de 2011, la opción de consultar a los ciudadanos de ningún modo fue caprichosa o desproporcionada. Los saqueos de diciembre y su repercusión nacional no fueron la única causa del desmadre del gobierno municipal, como quedó expresado desde el inicio del proceso de revocatoria. A Goye le asiste parte de razón cuando se ubica como víctima de un pacto de cúpulas para desplazarlo. Pero pasa por alto que la decisión dependerá de la voluntad popular. Despreciar ese dato es dar por hecho que los votantes pueden ser manipulados por una campaña de propaganda, que se manejan por puro arrebato emocional y que no deciden a conciencia. Si así fuera, quedarían en entredicho la elección del 2 de octubre de 2011 que lo consagró como intendente y también la interna del PJ que (para sorpresa de muchos) ganó semanas antes. La principal debilidad en la posición de los concejales que impulsaron la remoción es haberla justificado en irregularidades o en errores de Goye que antes consideraron inocuos, por obra de pactos previos y distintos. O por disciplina partidaria. Lo bueno es que no hay resultado cantado. Hoy en el cuarto oscuro habrá dos boletas y cada barilochense tendrá entera libertad para expresarse por el “Si” o por el “No”. El instrumento de la revocatoria con participación popular está incluida en la Carta Orgánica justamente para resolver esta clase de entuertos. Sólo queda la pregunta de por qué no se usó antes en situaciones que también lo ameritaron. En 2009 el Concejo llamó a referéndum para resolver si autorizaba la instalación del hipermercado que hoy se levanta en Pasaje Gutiérrez y Juan Herman. Previamente había rechazado el proyecto por ordenanza. Pero el agitado debate resultante obligó a llamar a votación. Hubo quienes se opusieron con el argumento de que ya había una decisión tomada. Pero prevaleció el criterio de confrontar en las urnas la polémica iniciativa porque “la opinión de la gente nunca está de más”. Al margen de las especulaciones y eventuales aprovechamientos, esta vez pasa algo parecido. Desde otro concepto, el intendente bien podría ser desplazado de su cargo mediante un juicio político. Pero en el referéndum obligatorio y vinculante el pueblo reemplaza al legislador y funciona como un reaseguro contra los pactos tramados a sus espaldas. Difícil encontrar una vía menos injusta. Si Goye resulta ratificado emergerá con el poder suficiente para tomar las decisiones que crea apropiadas y gobernar la ciudad sin las sombras que lo acosaron en los últimos meses. Si pierde en una elección limpia y de amplia participación ya no tendrá sentido hablar de golpe, maniobras oscuras o ataque a las instituciones. La determinación de las urnas será en cualquier caso el producto de una acción colectiva, ajeno a cualquier épica individual. En relación con el proceso previo queda como una de las incertidumbres a resolver el de la publicidad que invadió los medios de prensa con exhortaciones a votar por el “Si” o por el “No” y que las más de las veces no tuvo firma ni responsables visibles. Desde la Junta Electoral admitieron que la ley es muy estricta en relación al financiamiento de los partidos políticos y las rendiciones que deben efectuar de sus gastos y del origen del dinero que invierten en una campaña. Pero también es cierto que son pocos los antecedentes sobre un referéndum como el de hoy, en los que no hay listas, candidatos ni apoderados a los cuales interpelar. El PJ y el Frente Grande fueron los únicos que rompieron el anonimato en algunos cortos televisivos. Pero muchos otros avisos no fueron asumidos por nadie. El titular de la JEM explicó que será la Secretaría Electoral provincial la encargada de pedir la información. Pero sería de esperar que los partidos, los sindicatos o quien haya sido no se escuden en supuestas ambigüedades legales y esclarezcan pronto cuánto gastaron y de dónde provino el dinero. Por respeto a sus afiliados y al conjunto de los votantes.
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