Oyarbide, “muy enojado” y con dudas sobre Bonafini

El juez se molestó con los fiscales de la causa por filtraciones a la prensa.



#

El magistrado dijo que los trascendidos ponen en riesgo el éxito de la investigación sobre la administración de Madres de Plaza de Mayo.

BUENOS AIRES (DyN) - El juez federal Norberto Oyarbide acusó ayer al fiscal federal Jorge Di Lello de “atentar contra el éxito de la investigación” sobre las supuestas irregularidades financieras en la Fundación Madres de Plaza de Mayo, por supuestamente haber filtrado datos de la causa penal a la prensa, y no descartó investigar a la titular de esa entidad y de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini.

En tanto, el ex apoderado de la Fundación, Sergio Schoklender, volvió a presentarse en los tribunales de Comodoro Py 2002, en el barrio de Retiro, para conocer el avance de la investigación y a la vez tratar de demostrar que no piensa eludir la acción de la Justicia, según se evalúa en Tribunales.

“Estoy muy enojado con los señores fiscales (...), ha habido una serie de trascendidos que han salido de boca de los fiscales y por eso voy a hablar seriamente con ellos”, dijo el magistrado a los periodistas al salir de su casa en el barrio porteño de Recoleta.

La referencia principal fue para Di Lello, que lleva la causa con Oyarbide, y el fiscal antilavado Raúl Pleé, quien colabora en la investigación por su especialidad y que presentó la denuncia contra Schoklender.

Oyarbide manifestó que desde la fiscalía “se está atentando contra el secreto y éxito de la investigación” y puso de ejemplo que “se han transmitido determinados negocios que ustedes denominan ‘cuevas’ (financieras)... imagínense si yo voy a allanar y ya dieron a conocer las cuevas que estoy investigando ... ¿cuál es el sentido del secreto?”

La semana pasada Di Lello había ampliado su requerimiento de instrucción en la causa contra los Schoklender a financieras y casas de cambios, sobre las que pidió allanamientos, y días después algunos diarios publicaron detalles de ese dictamen de la fiscalía, con nombres de empresas y personas a investigar, pese a que la causa tramita bajo secreto de sumario.

Por eso ayer Oyarbide sostuvo que enfrenta “un trabajo gigantesco porque las empresas que van a ser investigadas suman un total de 60 empresas con lo cual hay que conocer la integración de cada una” de ellas y precisó que “esa labor la debe cumplir la AFIP”.

Al organismo recaudador el juez le atribuyó el papel de “señalar las personas y establecer los vínculos, los contactos que cada una de estas empresas tenían con el señor Schoklender, que aparece en principio con una responsabilidad a la luz de las pruebas”.

el caso schoklender


Comentarios


Oyarbide, “muy enojado” y con dudas sobre Bonafini