Pagar o no pagar la escuela

Por Redacción

Pagar o no pagar la educación es un dilema que da pie a dar relato sobre la educación pública y privada. Linda oportunidad. Veamos. ¿Por qué la ‘escuela’ pública? El interrogante simula ser ocioso, pero no lo es. Puede disparar verdades y prejuicios: a) porque la escuela pública es la escuela (es decir, es la ‘original’); b) porque la escuela pública es gratis y debe serlo (es decir, ‘tan gratis’ como cualquier servicio público); c) porque es la escuela que defiende la igualdad y los valores democráticos; d) porque es parte de nuestra historia, nuestra identidad, y e) porque mi ideal sólo concibe escuela pública y gratuita, entre otros. La educación pública argentina no necesita dar explicaciones de ‘por qué existe’: ya es parte inherente a la identidad del país y un pilar de la propia democracia. Y exige ser una educación prestigiosa y llevada adelante por maestros y profesores altamente respetados y, por tanto, ‘cuidados’ por la sociedad (cada cual sabrá a qué distancia estamos). Punto. Sin anestesia, paso a la educación privada. Cualquier emprendimiento que fomente la educación, el arte y los deportes es invaluable para una sociedad. La educación privada promueve la multiplicidad de estilos de enseñanza. De hecho, en el mundo hay colegios privados más viejos que la escarapela. ¿Son excluyentes? Pues claro, va quien puede pagar. Pero estamos en democracia: libertad de expresión, de elección y muchas otras libertades y derechos que siempre hay que estar cuidando y puliendo. Nótese: un paquete de yerba es excluyente. Si no lo paga no lo tendrá. Por tanto, la educación pública es un tesoro de todos. En lo personal, el beneficio de la gratuidad lo entendí con el comentario de un profesor: “Flaco, si tenés guita elegís si pagás o si no pagás, ¿entendés? Elegís. Pero si no te alcanza, venís derecho a la escuela pública, te guste o no. Así que es mejor que te guste”. Feo. Es como decir “a caballo regalado…”. Las escuelas privadas ‘buenas’ significan más horas de clases, un sistema de educación controlado a conciencia, bilingüismo (en las más costosas) y tendencia a una educación más personalizada en cada estudiante. Este discurso es un “cartel” ya conocido, cierto quizá, pero su efecto es “acusador” en relación con nuestra escuela pública. Curiosamente, como nadie desea “vender” la escuela pública, no son habituales las menciones a sus evidentes bondades. Esteban Bullrich, en la reciente reunión con Omar Gutiérrez y la ministra de área Cristina Storioni, resaltó algo así como “el fin de un modelo nacional educativo y la puesta en marcha de un modelo más federal”. Gran cosa: la velocidad con que están aconteciendo las “reuniones”; el movimiento es más significativo que las palabras, por ahora. Para ‘calentar’ el tema mencionaré algunas escuelas ‘pagadas’, aunque no de Argentina, sino de España; válido, igual. En estas escuelas las tarifas, según el caso, van desde 700 euros al mes (sin incluir actividades extraescolares) hasta llegar a los 2.000 en los años de secundaria. “Micos, mi primer cole” es una institución católica y bilingüe. Fue muy conocida porque entre su profesorado estaba la infanta Elena. Ubicada en El Viso, fue fundada por familias próximas a la realeza con nombres como Paloma Eulate, Borja Prado Eulate, Javier y Ana María de la Rica Aranguren. Dirigido por Mary McNamara, imparte enseñanza de 0 a 3 años y ofrece salas amplias y luminosas y un buen nivel de inglés. El precio sobrepasa los 600 euros al mes. Y un dato curioso: los padres se pueden beneficiar del descuento de 100 euros que ofrece el organismo público a condición de matricular a su hijo en un privado y no saturar los centros públicos. El segundo ejemplo es Todo Niños Nursery School, para 0 a 6 años. Católico y bilingüe en inglés, garantiza el acceso a colegios elitistas como Holly Mary Catholic School. The American School of Madrid es uno de los colegios ‘top’ de la capital. Se trata de un centro educativo creado en 1961. Se dice que se imparte el mejor inglés americano de Madrid. Hay alumnos de 54 nacionalidades, con un estimado de 28% de niños españoles admitidos y un total aproximado de 900 alumnos. Nuestra cuarta mención es el British Council School, muy elegido por la élite política española. Debo decir que tengo el dato de decenas de apellidos ‘notables’ y famosos, mas sólo haré escasas menciones. El siguiente ejemplo es el British Council School, colegio que, según se acusa, ‘elige a sus alumnos’, es decir, no sería sólo cuestión de dinero. El dominio del inglés es clave para superar las pruebas de acceso. Desde la Foundation Stage hasta la Secondary (3-16 años) el 80% de las clases se da con acento british y el otro 20% en español, incluyendo lengua y literatura española. Pasamos al Colegio Everest Monteclaro, católico, privado y bilingüe, colegio internacional del Regnum Christi, “un movimiento de la Iglesia Católica para extender el Reino de Dios”. Es el colegio elegido por los seis hijos del conde de Floridablanca, que viven por la zona. En este caso la educación se divide por sexos. Y la última mención, el Colegio Everest Monteclaro es, desde 1958, un centro privado que busca inculcar los valores del evangelio desde la enseñanza bilingüe en inglés, pero con las pautas del sistema español. A nivel nacional se ubica como uno de los mejores centros educativos privados del país. Este colegio fue elegido por la infanta Elena y Jaime de Marichalar para educar a su hija Victoria Federica antes de enviarla a Inglaterra interna. Vale entre 600 y 750 euros al mes sin incluir las clases mensuales extraescolares. En ‘conclusión’, al estilo como enseñan en nuestra primaria (es decir, ‘acá viene la revelación’), deberé decir que pagar o no pagar es una pregunta sencilla revelada por los hechos. La elección puede darse por tradición, cultura, religión, clase social o militancia política. Existen padres en la Argentina que saben o consideran que una educación de doble turno ‘de calidad’ define gran parte del futuro de su hijo, sea gratis o paga. Y si es paga es una inversión de feliz retorno. Existen otros padres que consideran que la educación debe ser gratis; fin del asunto. Y también hay padres que pagan escuelas privadas ‘baratas’ en los años iniciales porque enviar a la escuela pública le ‘sale más caro’ por el tema de los días sin clase. Hay de todo. Pero un punto es importante: la escuela pública jamás puede faltar. Al contrario, la escuela privada puede estar o no estar, puesto que son emprendimientos privados. (*) Licenciado en Letras

Opiniones

Sergio Povedano – polopovedano@gmail.com


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