Para los fiscales, “la prueba es sólida”

Grosso y Darquier conversaron con “Río Negro”.





Leonardo Petricio

NEUQUÉN (AN).- En el último período del juicio en el que se ventilaron los delitos cometidos durante la dictadura militar, los fiscales Marcelo Grosso y José María Darquier aseguraron que se confirmó la mayoría de la acusación por la cual se elevó a juicio este tramo de la causa.

“La prueba es sólida, se ha corroborado la mayoría de las cuestiones planteadas como hipótesis o posibilidad”, sostuvo Grosso. Para él, los testigos-víctima “declararon con tranquilidad y diciendo la verdad, confiados”, mientras que entre los últimos convocados en junio “apareció un testimonio diferente, creo que temen decir algo que termine involucrándolos”, dijo en relación a algunos gendarmes, penitenciarios o militares retirados que aportaron escuetamente detalles de lo ocurrido en 1976 y 1977.

Para Darquier “en algunos casos con más detalles, en otros con menos, se logró prueba importante para la acusación, hay que tener en cuenta los más de 30 años desde los hechos”.

De los 24 acusados por los que se inició el juicio por los secuestros ilegales, torturas y desapariciones que involucraron a 39 víctimas, 22 imputados continúan bajo proceso; ya que en la primera audiencia se dijo que el jefe del destacamento de Inteligencia 182, Mario Gómez Arenas, habría desarrollado un Alzheimer; mientras que pocos días después, el mayor retirado Luis Farías Barrera tuvo un infarto que lo llevó a cuidados intensivos, motivando la suspensión del proceso en su caso. Antes del receso de estos 15 días sin juicio, la querella de la APDH solicitó el informe médico sobre ambos imputados.

Farías Barrera, que cumple prisión domiciliaria en Neuquén, fue el militar más nombrado por las víctimas y sus familiares. Fue quien los atendió en el Comando al momento de la desaparición; y en el caso de los desaparecidos Orlando Cancio, Javier Seminario, José Méndez y Miguel Pincheira, quien los retiró de la cárcel de Rawson en noviembre de 1976 sin que hasta el momento se conozca su destino final.

“Lo de Gómez Arenas es más complicado: resta saber si se puede recuperar; con respecto a Farías Barrera, el juicio podría reiniciarse; porque mientras algunos opinan que se debe empezar de vuelta él estuvo representado por sus abogados en esta parte. Y como el imputado tiene la posibilidad de estar o no, si hay recuperación, puede continuar siendo juzgado toda vez que la defensa lo ha asistido. Es una definición del tribunal”, sostuvo Darquier.

–¿Se cayó alguna imputación?

“Prefiero no adelantarlo porque es materia de alegato. En la gran mayoría está acreditada la participación, hay algunos en los que se ha generado duda a partir del debate por propios testimonios, pero en su mayoría está probado lo que se planteó”, sostuvo.

–¿La comisaría de Cipolletti fue un centro clandestino?

–“Ha quedado comprobado que la gente ha pasado por ese lugar, han sido llevados ilegalmente y que han sido interrogados no puede desconocerse ni cabe duda”.

“En algunos casos con más detalles, en otros con menos, se logró prueba importante para la acusación”, dijo Darquier.

Se completó la etapa de declaración de los testigos que fueron víctimas de la represión.


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