Para vivirla siempre

Ésta es la residencia de uno de los popes de la tevé argentina y lleva el sello creativo de la diseñadora de interiores Gabriela López y de la arquitecta María Penas. De 850 m2 repartidos en dos plantas, se emplaza sobre un lote triangular de 6.000 metros con fuertes pendientes a una laguna, en un suburbio bonaerense.

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En el living se destaca una lámpara de pie cromada traída de Estados Unidos. Grandes sofás con fundas de bull color natural. Mesas ratonas de lapacho macizo. Chimenea de piedra San Luis.

Al acceder a la casa desde la entrada principal, el hall de recepción exhibe piso de mármol travertino y paredes de revestimiento texturado cementicio marca Tarquini color pierda. Espejo lobulado y, cerca, un sillón con capota en lino.

Se destaca y atrae la mirada una gran escalera caracol de mármol con baranda de hierro patinada. “Siempre tratamos de hacer un traje a medida de los sueños del cliente. No hay nada peor que entrar a tu casa y sentir que estás en un lugar ajeno”, dicen las mentoras del estudio López+Penas.

A continuación del living de la casa vemos la otra galería de contrafrente de la casa equipada para funcionar como living de exterior con sillones y mesas de lapacho. Tienen colchonetas de bull blanco con almohadones color dulce de leche lisos y rayados de telas especialmente teñidas para lograr el color de la madera. Piedra San Luis tipo murete en el volumen vertical de pared y piedra Neuquén en el revestimiento del solado que se expande hacia el jardín; los escalones de pasto grama bahiana fueron necesarios de realizar para salvar los desniveles del terreno. Amplitud para el deleite visual.


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