Pasado y porvenir

Por Redacción

El intendente de Tigre, Sergio Massa, dista de ser un novato en el mundillo político nacional, ya que durante casi un año se desempeñó como jefe de Gabinete del gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, pero gracias a su juventud brinda la impresión de ser un recién llegado, lo que le ha otorgado una ventaja tal vez decisiva en una sociedad en que muchos se sienten hartos de “la vieja política” y de la incapacidad de una oposición dividida de generar una alternativa convincente al statu quo. He aquí la razón principal por la que la candidatura a diputado del tigrense ha modificado tanto el escenario político del país. Si bien a Massa no le interesará demasiado participar de los debates parlamentarios como un legislador más, ya que hoy en día ser diputado no da prestigio a nadie, espera obtener una cantidad tan imponente de votos que buena parte de la ciudadanía lo unja enseguida como el sucesor natural de Cristina, desplazando de tal modo al gobernador bonaerense Daniel Scioli y al intendente porteño Mauricio Macri. A juzgar por los resultados de las encuestas de opinión que se difundieron antes del lanzamiento de su candidatura, tal aspiración dista de ser desmedida. Puede que en las semanas próximas sus adversarios oficialistas, peronistas disidentes y radicales o exradicales logren privarlo de la imagen de ganador nato que se las ha arreglado para construir, pero también es posible que consiga consolidarla, erigiéndose en el equivalente argentino del venezolano Henrique Capriles. En tal caso, el país se vería en una situación que en otros sería considerada perfectamente normal, una en que la presidenta tendría que convivir por un par de años con una persona que, de acuerdo común, estaría preparándose para tomar su lugar. Sin embargo, puesto que Cristina se ha habituado a actuar como si fuera una monarca absoluta cuyos caprichos son ley, no le sería del todo fácil tolerar por mucho tiempo la proximidad de un presunto heredero, uno que, desde luego, tiene su propio “proyecto” y que, para más señas, se ha visto incluido por la presidenta entre los enemigos más peligrosos del kirchnerismo. Por cierto, no le gustaría para nada que se instalara la idea de que Massa represente el futuro y ella el pasado. No sorprendería, pues, que tanto Cristina como sus partidarios más fanatizados procuraran hundir, por los medios que fuera, a Massa si resulta fortalecido por las elecciones legislativas del 27 de octubre. Como Scioli podría informarle, no le serviría para mucho tratar de defenderse jurando lealtad a la presidenta y comprometiéndose a conservar lo esencial de su “modelo”; para los kirchneristas, Massa, lo mismo que Scioli y Macri, es un “derechista” que, de tener la oportunidad, no titubearía en devolver el país a los años noventa. Como los Kirchner a comienzos de su gestión, Massa se ve acompañado por un “rejunte” transversal conformado por hombres y mujeres procedentes de una variedad de agrupaciones políticas, lo que podría tomarse por evidencia ya de su moderación, ya de su propio oportunismo y de quienes han optado por respaldarlo. Aunque los adversarios de Massa no tardaron en llamar la atención al origen heterogéneo de los activistas del Frente Renovador, el vehículo electoral que ha armado, se trata de una característica que han compartido todos los movimientos políticos exitosos de la historia del país, como el peronismo, el radicalismo y el kirchnerismo. De tomarse en serio la retórica de la mayoría de los dirigentes, se sienten firmemente comprometidos con principios inflexibles, pero si bien los prejuicios sectarios así manifestados suelen resultarles útiles en los conflictos internos, al contribuir a la fragmentación de virtualmente todas las agrupaciones políticas, con la eventual excepción de las unipersonales, cuando es cuestión de formar una coalición capaz de gobernar es necesario superarlos. Según parece, lo entiende muy bien Massa que, consciente de que todos los partidos de gobierno de los países desarrollados son forzosamente coaliciones que abarcan una variedad amplia de puntos de vista, no se ha permitido intimidar por quienes exigen un grado de coherencia que sea superior al posible en una sociedad pluralista en que sólo a los totalitarios se les ocurriría pedir unanimidad.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.031.695 Director: Julio Rajneri Codirectora: Nélida Rajneri de Gamba Vicedirector: Aleardo F. Laría Rajneri Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA – Domingo 30 de junio de 2013


Exit mobile version