Pasará 18 años en la cárcel por matar a golpes a su mujer

Fue la condena para un joven violento de Centenario. Críticas por la falta de colaboración de los testigos.

NEUQUEN – La Cámara Criminal Segunda condenó a 18 años de prisión a Marcelo Eduardo «Antón» Bustos (29), a quien le adjudicó el crimen de su mujer, Cirila Beatriz Ancatén (23), ocurrido en la madrugada del 1 de enero de este año.

Los jueces basaron su fallo en el dramático relato que hizo del crimen el hijo de siete años de la víctima, el único que acusó directamente al imputado como el autor de la brutal agresión.

Al momento de los alegatos, el fiscal Jorge Otegui también se había remitido a estas declaraciones del niño ante la justicia y la policía para pedir la condena.

Bustos esperó a su familia en la vivienda que ocupaban en Barrio Nuevo de Centenario y cuando la mujer llegó, entre la 1,30 y 2 de la mañana, comenzó a golpearla hasta acabar con su vida. Lo hizo delante de los hijos de la mujer, de siete y 3 años y una beba de un año.

La violenta agresión se prolongó varios minutos, durante los cuales el mayor de los chicos intentó defender a la madre, pero también fue golpeado.

No habría mediado ningún motivo para el ensañamiento, pero sería una de las habituales palizas que Bustos le propinaba a su pareja. Un típico caso de mujer golpeada que, sometida, ocultó la situación incluso ante sus familiares.

Ninguno de los vecinos que fueron llamados a declarar dijo haberse percatado del drama que sucedía en el interior de la casa, pese a que por lo que se reconstruyó en las audiencias fueron inevitables el ruido de los golpes y la desigual pelea.

Los jueces, si bien aceptaron que el imputado por sus antecedentes -con numerosas entradas a la policía, reincidente, alcohólico- les infundía temor, criticaron la falta de colaboración con la justicia.

Tal como informó «Río Negro», en la primera audiencia del juicio el imputado había pedido autorización para no asistir al debate. Sí lo hicieron sus familiares y los de la víctima, y éstos manifestaron ayer a viva voz su dolor cuando se leyó la sentencia.

«Se hizo justicia, vas a la cárcel, pero aún cuando pasés el resto de tu vida preso no vas a pagar haberla matado», gritó Blanca Nieves Ancatén, hermana de la víctima.

El hecho fue calificado por el juez de instrucción como homicidio simple, que contempla una pena de 8 a 25 años. La condena fue ampliamente superior a los 12 años que había reclamado el fiscal.

Los jueces Antonino Gagliano, Víctor Andrada y Emilio Castro coincidieron en el monto de la pena, pero el último precisó que las pruebas recogidas, fundamentalmente el relato que del cruel episodio hizo el hijo de siete años de Ancatén, permitían sostener que el acusado actuó con alevosía y ensañamiento.

Si embargo aceptó el argumento de su par Gagliano sobre el punto, quien advirtió que si el fiscal no incorporó a su acusación ningún agravante, «esa circunstancia limita las facultades del Tribunal para hacerlo, habida cuenta de la interpretación que le da la Corte Suprema de Justicia de la Nación».

El informe del forense Carlos Losada concluyó que Ancatén falleció por hemorragias internas, producto de las trompadas y patadas que le propinó su pareja.

También precisó que la mujer recibió golpes en el cráneo y la cara con un elemento romo. «Pero fueron los puntapiés los que, al tener como blanca un cuerpo indefenso, terminaron provocando su muerte», fallaron los jueces.

«El informe médico coincide con los relatos del niño, de manera que sólo cabe darlos como ciertos», sostuvo el Tribunal.

Y aludió a puntos clave del informe del perito que tenían inequívoco correlato con la declaración del niño. Entre otros citó cuando Bustos, con su pie, le apretó el cuello a la mujer contra el piso.

Los jueces rechazaron de plano los argumentos que había esgrimido el defensor de Bustos, Gustavo Vitale, para desincriminarlo y pedir la absolución.

«Los dichos del niño que el defensor señala como contradictorios deben entenderse como resultantes del miedo que sufría al presenciar el episodio», dijeron los jueces.

Al momento de dictar la sentencia el Tribunal evaluó los antecedentes de Bustos y consecuentemente pidió que le declare la primera reincidencia.

Silencio cómplice

«Se observó una especie de confabulación para el silencio y que los vecinos no se preocuparan de conocer un hecho alevoso». El fallo del Tribunal de la Cámara Segunda criticó con severidad la actitud que asumieron los vecinos de Cirila Beatriz Ancatén, quienes muy posiblemente condicionados por el temor que le imponía la presencia de Marcelo Bustos, reconocido por su andanzas fuera de ley, no colaboraron en la investigación.

Ya lo había advertido el fiscal en el debate y los jueces en el fallo profundizaron el criterio. «En todo el país, ante hechos como éstos, la gente clama justicia. Pero aquí todos dijeron no haber visto ni escuchado nada y que se enteraron del hecho después, por el diario. Si embargo, todos sabían que Bustos había golpeado a la víctima», señalaron los jueces.

La fama de violento y peligroso que el acusado tenía entre los vecinos los llevó a callar lo que, según dedujeron los jueces, todos sabían: que Bustos golpeaba a la mujer. Y se señaló como improbable que la noche del crimen nadie oyera los insultos y ruidos que seguramente se generaron.

«Bustos siempre salía en los diario por sus problemas con la policía», reconocieron algunos testigos. Si bien esa fama de peligroso explicaba que ningún vecino hubiera llegado a profundizar ninguna relación con él, tampoco justifica que no denunciaran lo que vieron.

Se sabía que Ancatén era una mujer golpeada, como lo declaró su hermana Blanca Nieve. El hijo de la víctima dijo que dos vecinos presenciaron «a través de la ventana», una de esas golpizas. Pero en el juicio no se animaron a decir nada.


NEUQUEN - La Cámara Criminal Segunda condenó a 18 años de prisión a Marcelo Eduardo "Antón" Bustos (29), a quien le adjudicó el crimen de su mujer, Cirila Beatriz Ancatén (23), ocurrido en la madrugada del 1 de enero de este año.

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