Pase y llévese un proyecto

Una propuesta que combina calidad arquitectónica con solución frente a crisis habitacional en Neuquén.

Neuquén es una ciudad que ha crecido durante los últimos años a un ritmo imparable. A pesar de las consecuencias positivas del desarrollo económico, existe una problemática que tiende a incrementarse si no se dan las soluciones necesarias: la crisis habitacional. Según datos oficiales de la municipalidad, alrededor de 15.000 familias no tienen una vivienda propia, y el 80% no puede acceder a un lote. La respuesta más urgente a esta problemática es la toma de terrenos que durante este año ascendieron a 60. Con este escenario la Unidad de Gestión Habitacional del municipio neuquino solicitó al Colegio de Arquitectos de Neuquén que organice un concurso para elegir tres diseños de viviendas populares. Estas propuestas habitacionales serán utilizadas en tres proyectos que está llevando adelante la municipalidad: el programa de “Regularización y ordenamiento de asentamientos” (son unos 20 ubicados en tierras de la comuna), el programa de “Obras de infraestructura comunitaria” (para tomas ya regularizadas), y el programa de “Producción del nuevo suelo urbano” (urbanización de la meseta). El concurso se realizó con la premisa de poder lograr un crecimiento estudiado y ordenado. Desde el Colegio de Arquitectos se informó que la implementación directa está en vías de desarrollo, resta que el Concejo Deliberante apruebe la ordenanza. Cuando todos los pasos legales y técnicos estén resueltos, el objetivo es que estos proyectos de viviendas puedan estar disponibles para que los vecinos los usen de manera gratuita en la construcción de sus hogares. Entre septiembre y octubre se llevó adelante el concurso provincial de “Anteproyectos para el diseño de viviendas populares”. Los participantes debieron elaborar casas “evolutivas”, es decir que crezcan en función de la necesidad espacial y disponibilidad económica. Casas que comiencen siendo un módulo que resuelva las necesidades básicas, y que luego puedan ampliarse según la realidad de cada familia. En las bases del concurso se especificó que se valoró “la propuesta que mejor responda de forma simple, rápida, eficiente, económica (sin resignar la calidad arquitectónica)”. De la selección salieron ganadores tres proyectos pertenecientes a los arquitectos Marcelo Alimenti, Fernando Di Boscio y Horacio Malterterrada. En cuanto a las características que debían cumplimentar se destaca que la vivienda se debía nutrir del entorno tecnológico y de insumos locales que faciliten el mantenimiento con los menores costos posibles. También tenía que contar con cierto grado de flexibilidad que permita transformaciones económicamente viables. Otro de los puntos evaluativos fue generar un producto “arquitectónico que trascienda lo meramente funcional, que responda al programa de vivienda social (…) que permita un espacio agradable y conforme a un entorno urbano y que su desarrollo constructivo sea simple, fuerte y correcto”.


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