Patagonia musical

En este análisis sobre música sureña debo admitir que el aporte de los lectores traduce una visión cargada de información sobre el tema.

Coincidimos en la universalidad de la música como género, aunque admitimos que a esta Patagonia llegaron influencias de las más variadas que crearon una raíz propia, no ajena a ritmos que dominan la escena en el resto del país.

Así, pudimos conocer cómo con la conquista llegó cierta música y por qué razón la influencia mapuche tuvo más fuerza en la zona cordillerana que en el resto de la Patagonia, donde la distancia le puso «distancia» a las vertientes alejadas.

Alejandro Montero, hombre muy ligado a la música y a la enseñanza, buen rescatador de costumbres y defensor de las raíces con visión latinoamericana, sostuvo que «la Patagonia tiene un parecido a América del Sur, en cuanto que se fue adaptando a través del tiempo a la diversidad de culturas, que la fue poblando: América: etnia-afro-europeos; Patagonia: etnia-europeos -trasandinos- migraciones internas».

Explicó más adelante que «musicalmente se mezclaron ritmos que se transformaron, instrumentos que se modifican y luego se toman como propios. Como ejemplo de adaptación tenemos a nuestras ancianas mapuche, llevando en el bolsillo de su delantal, un objeto de metal llamado tompe (origen europeo) que lo ejecutan, colocándolo en la boca, sujetándolo con los dientes y haciendo de la cavidad bucal la caja de resonancia. Otro ejemplo '.. cuando era chica vivía en la provincia de Chubut. Subía al cerro con mi quena, construida por mi padre, allí la hacía sonar y así juntaba las ovejas o chivas…». Esta pequeña anécdota me la contó la mamá de una compañera docente e integrante de la comunidad mapuche (Cristina Epullán)».

Verá que el aporte es sumamente valioso, no muy diferente que los anteriores que hicieron nuestros lectores, con mucha precisión y con una mirada más americana. Hasta ahora veníamos hablando de las influencias dentro del país, aunque Alejandro Montero le da esa vuelta de tuerca que lo hace decir a uno «ah, no lo había pensado».

Agrega que «desde el origen étnico debemos tener presente que los mapuche no desarrollaron el sistema musical de siete notas, como lo conocemos nosotros, por ello el canto mapuche parece sonar desafinado, a nosotros, pero no a ellos. Por eso creo que todo lo referente a la cultura, es y será una constante adaptación, que se vivencia y se debe entender como el saber del pueblo, fruto de la diversidad cultural».

«Para concluir creo, que la patagonia étnicamente no tiene identidad musical, haciendo la salvedad de los rituales religiosos. Se han inventado ritmos, (loncomeo, Kaani, etc.) por una cuestión de mercado, que inclusive los más destacados referentes en este rubro no son originarios de la Patagonia», dijo finalmente.

Así opinan los patagónicos de la Patagonia, de su música, de sus costumbres que tienen mucho que ver con la música, con la historia corta de esta parte del país que construye día a día su propia identidad.

Jorge Vergara

jvergara@rionegro.com.ar


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