Pehuenes con “mala cara”

Por Redacción

El Jardín de Casa

Viajar a Villa Pehuenia por Primeros Pinos, es una experiencia hermosa que me hace admirar los primeros pehuenes (Araucaria araucana), pero con la reiteración de los viajes me surge una preocupación… no se observan renovales y los existentes se ven “con mala cara”, para los que estamos acostumbrados a “semblantear” árboles. Tampoco entiendo bien lo de “Primeros Pinos”, cuando lo que hay son nuestras majestuosas araucarias. En nuestra redacción hemos recibido ya varias alertas de la señora Elisa López, nacida y criada (NyC) en esa región, con fotos elocuentes que hablan del peligro que amenaza a estos milenarios patriarcas patagónicos. Navegando por Internet he podido recabar diversas opiniones, pero no he encontrado aún un estudio integral sobre el tema, sino tan sólo opiniones de personas sanamente preocupadas. Lejos estoy de pretender encontrar la respuesta, que presumo múltiple y acorde “con el cristal con que se mira” el problema. Algunos ensayos técnicos hablan de coleópteros taladradores de la corteza, de los que los más estudiados son de las especies Hylurgonatus, Sinophloeus y Xylechinosomus, que se han detectado sobre araucarias de Argentina y Chile, pero la información hace hincapié en que se instalan sobre árboles estresados por agentes climáticos, especialmente sequía, o por acción del hombre. En este sentido, se pone la mira especialmente sobre la actividad turística, por la construcción de caminos y el ingreso de vehículos en los bosques, que provocarían disturbios en el ecosistema, especialmente en el suelo, lo que ocasiona erosión eólica y descalce de numerosos ejemplares. También se culpa al sobrepastoreo por parte de lanares y caprinos, que no sólo facilita dicha erosión sino que además pisotea los renovales, que nacen tanto de raíz como de semilla. Lo potencian los desaprensivos que, en su afán de aumentar la cosecha de semillas, la emprenden con palos y piedras para voltear los piñones, sin tomar en cuenta el daño que ocasionan y a pesar de que esta actividad está reglamentada por las leyes nacional 26331 y provincial 2780 de Proteccion de Bosques Nativos, en lo referente a la forma de “recolección” de piñones, que permite hacerlo sólo con la semilla ya caída naturalmente en el suelo. En visita en el vivero provincial de Pehuenia, el señor Miguel Puel me mostró otra faceta del problema… los conejos asilvestrados que, especialmente en el invierno, cavan sus galerías debajo de los pehuenes para alimentarse de sus raíces. Según este informante, este problema se verifica en todo el territorio. Serían entonces causas concomitantes, plausibles todas ellas, pero que no abordan integralmente el problema. En el bosque de araucarias a la entrada del centro turístico de Batea Mahuida (Pehuenia), administrado por la comunidad Puel, he observado la presenca de un líquen llamado “barba de viejo” (Usnea barbata) y también en otros árboles autóctonos de la región, especialmente en el camino que une a Pehuenia con Temuco (Chile), donde el bosque está totalmente cubierto por él y que, según el biólogo chileno Rodolfo Guajardo, no los daña y es síntoma de disturbios en el ecosistema, especialmente por contaminación del aire. Opinión aceptable por provenir de un profesional, pero lo cierto es que son el anticipo de muerte de numerosos árboles y no sólo araucarias y creo que debería ahondarse su estudio. Se asemeja a lo que sucede en las Sierras de Córdoba con el clavel del aire (género Tillandsia), que no es parásito pero -sea causa o consecuencia- los árboles terminan por sucumbir. Agradezco la colaboración de la Técnica Universitaria Forestal Evangelina Montes. Zapala.

Teodorico Hildebrandt eljardin@rionegro.com.ar


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