“Pelota de papel”: el fútbol escrito por sus protagonistas

Veinte cuentos narrados por jugadores y entrenadores llenan las páginas del libro editado por Planeta. Sus recopiladores Sebastián Domínguez, Kurt Lutman y Agustín Lucas hablaron con “Río Negro”.



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Recopiladores: Lucas, Domínguez y Lutman.

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El encuentro con “Río Negro” fue en una muestra sobre política, deporte y militancia en la ESMA.

“Pelota de papel”. Escuchar ese título fue lo último que terminó de convencer a Sebastián Domínguez de que era una buena idea encabezar un proyecto en el que venía trabajando: publicar un libro de cuentos escritos por futbolistas. Lo que el zaguero de Newell’s Old Boys de Rosario no esperaba era que el entusiasmo general de sus colegas tomara tanta dimensión y, además, se terminara convirtiendo en una acción solidaria.

La idea inicial contemplaba reunir once relatos. Al final, fueron 24 cuentos escritos por futbolistas o ex futbolistas/entrenadores (Pablo Aimar, Javier Mascherano, Juan Pablo Sorín, Jorge Valdano, Facundo Sava, Jorge Sampaoli, Rubén Capria, Kurt Lutman), cada uno de ellos ilustrado por un artista (Domenench, Tute, Maicas, Costhanzo) y prologado por un escritor (Eduardo Sacheri, Reynaldo Sietecase, Alejandro Dolina, Ariel Scher).

La idea nació dos años atrás. El futbolista uruguayo Agustín Lucas le hizo llegar a Jorge Cazulo un ejemplar de “Fóbal”, una antología con cuentos de fútbol escrita por once escritores, entre los que estaba el propio Lucas. A su amigo y compatriota, que por entonces jugaba en el Sporting Cristal de Perú, le gustó el libro y, a su vez, se le ocurrió replicar el formato pero que los relatos fueran hechos por jugadores. Luego, el plan llegó a oídos del rosarino Mariano Soso, entrenador de Cazulo, y a su vez amigo Domínguez. “A partir de ahí se tejió la red y todo empezó a carburar”, le dijo Lucas a “Río Negro”.

Fútbol y literatura

Lucas, Domínguez y el ex futbolista y escritor Kurt Lutman estuvieron en Buenos Aires para apoyar una muestra que entrelaza deporte, política y militancia en el Espacio de Deportes y Derechos, en el edificio de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas dentro la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Allí, los tres charlaron con “Río Negro” sobre “Pelota de papel” (Planeta), libro que integra el sector “Literatura y deporte”, donde también está el mítico “Literatura de la pelota”, de Roberto Santoro, entre otros títulos.

P- ¿Cómo hicieron para motivar a los futbolistas a que escriban?

Sebastián Domínguez- Esto no es por dinero ni algo que los jugadores estemos acostumbrados a hacer. Entendimos que podía ser un proyecto solidario y lo contactamos a Manuel Lozano (Fundación Sí) y a los chicos de Pro Derechos en Uruguay. Entonces, el porcentaje que le correspondería a los escritores se donó a esas dos fundaciones. Creo que eso empujó un poco a los que estaban con dudas, porque en definitiva era para ayudar a los demás. De los once autores iniciales pasamos a 24, y ahí frenamos porque ya eran muchos. De hecho, siguieron llegando cuentos y tenemos material de sobra para iniciar otro proyecto.

Kurt Lutman- Esto demuestra que los futbolistas también tenemos herramientas literarias para aportar. Creo que el valor que tiene “Pelota de papel” es que los textos están escritos desde cada uno, nadie quiso ser nadie, sino que cada uno es cada uno, tiene los miedos y las pasiones puestas ahí.

Agustín Lucas- Escribir es una forma de expresión poderosísima, es la posibilidad de entrar a un mundo. Con “Pelota de papel” pasó eso: acercarle la herramienta a gente que se pasó toda la vida jugando al fútbol y no tiene la costumbre de estar escribiendo un cuento. Algunos tuvieron ahí la primera oportunidad de expresarse sobre fútbol en otro medio, que también es terrenal pero tiene esa cosa abstracta y fantástica de la literatura.

P- ¿Qué relación tienen con la literatura?

SD- Me gusta leer. Arranqué de grande, a los 18 años. Empecé con Jorge Amado, porque me pasaron “Capitanes de la arena”. Después leí “Capitán de altura” y otros más de él. De ahí seguí con distintos escritores, como Ray Bradbury y (George) Orwell.

KL- Yo también empecé a leer de grande. Me topé con Osvaldo Soriano y me arrancó la cabeza; “El penal más largo del mundo” es el mejor cuento del mundo. Es un trabajo hermosísimo, sencillo y profundo por donde se lo mire. Después descubrí a Fontanarrosa y terminé de volverme loco con lo que es literatura y fútbol. Luego traté de olvidarme lo que había leído porque uno no puede estar a la altura de esa gente, si no, no escribe nada.

AL- Mi viejo es maestro y tuve la suerte de crecer rodeado de libros. Leí (Juan Carlos) Onetti, sobre todo. Pasé la adolescencia leyendo a Herman Hesse. Después vinieron los beatniks como (Jack) Kerouac y (William) Burroughs. También otros autores americanos como (Paul) Auster, (Raymond) Carver, Ray Bradbury. Después (Irvine) Welsh con “Porno”, “Trainspotting”, “Cola”, “Acid House”...

P- ¿Cómo fue la experiencia de escribir?

SD- Fue la primera vez que escribí un cuento. Al principio no quería escribir, pero me gustó. Siempre he escrito cosas más que nada destinadas a mis compañeros o alguna charla previa a un partido. Esto me mostró otras cosas que también me hacen crecer, es una experiencia distinta y que me llenó.

KL- A principios de 2014 ya había publicado de forma autónoma un libro en Rosario, que se llama “El agua y el pez”, que son crónicas de fútbol. Cuando Seba me convocó le dí dos cuentos y eligieron “Tragarse la llave”. Escribir para mí fue una forma de amigarme con el fútbol. Cuando me retiré estaba muy enojado con las estructuras futbolísticas, siento que atenta contra la belleza del juego. La literatura me sirvió para hacer catarsis, porque uno todo el tiempo se está interpelando.

AL- Lo que más me gusta de la escritura es que es un mundo completamente libre (n de la r: además de que ya había participado en algunas antologías, entre poesía y narrativa Lucas tiene publicados cinco libros: “No todos los dedos son prensiles”, “Club”, “Insectario”, “Besala como sabés”, “Lado B”). Nosotros hacemos talleres de escritura en las cárceles y hablamos de que no se puede andar por la calle matando gente y robando porque terminás en cana. Ahora, en la escritura saquen todo lo que tengan adentro, toda la violencia, el odio y la rabia, porque en la escritura todo vale.

P- ¿Cómo es ser escritor en el ambiente del fútbol?

AL- Hay mucho prejuicio, pero el futbolista es el que menos prejuicio tiene con el jugador-escritor. Al contrario, en mi carrera he tenido un oído que ha sido esencial para mí. Y la idea es llevar la lectura donde generalmente no entra. Por eso queremos llevar “Pelota de papel” a un barrio, una pensión de jugadores de fútbol o una cárcel, como hicimos en Montevideo hace poco.

KL- No solo tenemos una pelota en la cabeza. Creo que lo más jugoso del libro es que todos podemos hacer todo. Un tipo que labura en una fábrica también puede escribir, y viceversa. Uno puede ser libre y tener una profesión, pero poder andar por diez más. Claro que los futbolistas podemos escribir, ser padres, laburar en un quiosco, podemos hacer de todo. Lo mismo los quiosqueros, pueden jugar al fútbol, escribir, hacer lo que quieran. Los gustos van cambiando todo el tiempo y la interpelación es distinta. Está bueno, uno se descubre en movimiento constante.

SD- Hay que cambiar la mirada sobre el jugador de fútbol, no somos todos iguales ni tenemos los mismos intereses. Es un mito que a todos nos gustan las mismas cosas o que no nos gusta leer. Hay que cambiar eso y este libro es una linda forma de hacerlo.

“Escribir para mí fue una forma de amigarme con el fútbol. La literatura me sirvió para hacer catarsis, porque uno todo el tiempo se está interpelando”,

reveló Kurt Lutman, exjugador surgido de Newell’s.

La idea nació dos años atrás. El futbolista uruguayo Agustín Lucas le hizo llegar a Jorge Cazulo un ejemplar de “Fóbal”, una antología con cuentos de fútbol.

Datos

“Escribir para mí fue una forma de amigarme con el fútbol. La literatura me sirvió para hacer catarsis, porque uno todo el tiempo se está interpelando”,
La idea nació dos años atrás. El futbolista uruguayo Agustín Lucas le hizo llegar a Jorge Cazulo un ejemplar de “Fóbal”, una antología con cuentos de fútbol.

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