Perdón Pichana, no supimos valorarte y te fuiste abandonado y en silencio

Redacción

Por Redacción

Hace una semana, el hombre que le puso ritmo a varias generaciones con su música y sus particulares palabras emprendía un viaje a un lugar desconocido pero con seguridad uno donde reina la paz, la alegría y la inocencia del dolor. Ese hombre que alegró la vida de todos aquí en Mariano Moreno y aun más allá se fue en completa soledad, acompañado por una parte de su familia y unos pocos amigos y conocidos. Pichana, en este momento creemos que debemos pedirte perdón porque no supimos valorarte y te fuiste solo y en silencio.

Hoy seguramente le corriste la mesa a Dios y al ritmo de tu Pachanga Tropical lo estás haciendo bailar de la mano de todos aquellos cantantes que tanto admirabas y hoy están junto a vos en el cielo. Un lugar que te ganaste porque no fuiste una persona mala, sólo fuiste alguien a quien no supimos comprender.

“Adiós leyenda de mi pueblo”, escribió alguien en las redes, y realmente pocos tienen el privilegio de llegar a esa condición, sólo lo hacen aquellos que tienen talento y que son auténticos y fieles a sus orígenes y no resignan su dignidad para quedar bien.

Pichana desde que comenzó a andar los caminos radiales se hizo de un estilo propio que lo conservó hasta los últimos días que tuvo aire en la radio. Son muchas las cosas por las que será recordado este icono de la radiofonía local que se llamó, se llama y se llamará José Luis Casanova, o simplemente Pichana para todos.

Hoy tal vez nos invade una catarata de recuerdos de todo lo que nos hiciste vivir, pero con seguridad los que más llenarán nuestras almas y corazones serán los sentimientos de culpa por haber abandonado a su suerte a una persona como vos que entregó todo lo mejor que tenía para alegrar y divertir a un pueblo y que en sus últimos años sólo cosechó de nosotros olvido y desamparo.

Querido Pichana, te escribo con la esperanza de que desde ese lugar donde brillará tu luz por toda la eternidad tengas la enorme grandeza de perdonar todo aquello que hicimos para lastimarte y des un poco de consuelo a nuestras almas, que no supieron estar a la altura de lo que realmente necesitabas.

Un pedazo de nuestras vidas se fue con vos. Hoy vives en paz, con tranquilidad, sin olvido y sin dolor.

Tal vez te quisimos como a nadie pero no lo supimos demostrar a tiempo. Ya es tarde, el daño lo hicimos. Nuestras gargantas llenas de dolor te piden perdón una vez más.

Fabián Cares

DNI 22.086.099

Fabián Cares

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