Perpetua para quien mató y enterró bajo la cama a su esposa

Calificaron al crimen como "espeluznante"

BUENOS AIRES (DyN) – Un tribunal condenó a prisión perpetua a Mario Freiro, quien mató a su esposa en 1998 y la mantuvo enterrada siete años bajo la cama matrimonial en su casa de la ciudad de González Catán, en un fallo en el que calificó al crimen como «macabro y espeluznante».

El Tribunal Oral en lo Criminal 4 de La Matanza entendió que Freiro era penalmente responsable del delito de «homicidio agravado por el vínculo», pero desestimó los pedidos de la fiscalía y de la querella para que le dieran reclusión perpetua, que reducía la posibilidad de algún beneficio excarcelatorio.

La defensa de Freiro, encabezada por los abogados Miguel Ángel Racanelli y Damián Pérez, anticipó que recurrirá el fallo ante el Tribunal de Casación bonaerense. Los jueces Franco Fiumara, Gerardo Gayol y Jorge Multedo calificaron al crimen como «macabro» y «espeluznante».

Además, en declaraciones a la prensa, Fiumara sostuvo que «el relato del acusado fue de una frialdad y certeza increíbles». Freiro escuchó el veredicto acompañado por su nueva pareja desde hace siete años, -quien llevó colocada una remera con la frase «Mario estamos con vos»- y luego fue devuelto al penal de Olmos, donde está desde el momento de su arresto.

El caso se conoció en el 2005, cuando Pablo, uno de los hijos del matrimonio, delató a su padre al develar a la Policía un secreto que guardaba hacía siete años, cuando el hombre ahorcó a su madre y la enterró en un pozo que cavó debajo de la cama matrimonial, en la casa de Bustos 6.004 de González Catán. Freiro admitió ante el tribunal que su relación con De Luca estaba cortada pues la mujer tenía un amante, y dijo que actuó en defensa propia, al ser atacado por ella con aceite hirviendo. Pero el tribunal entendió que este episodio no era atenuante.

«El tribunal impartió un veredicto con el cual estamos totalmente de acuerdo los familiares», destacó José Ferrari, representante de la víctima, y destacó que «se hizo justicia». Según el letrado, el fallo «va a marcar una postura», ya que «hay un antes y un después respecto a la violencia familiar». Por su parte, Racanelli aceptó el veredicto del tribunal, pero adelantó su intención de «solicitar, con el transcurso del tiempo y de acuerdo a su conducta, algún tipo de beneficio». Racanelli anticipó que argumentará un estado de emoción violenta de su defendido por el hostigamiento sufrido.


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