Pesaj: la fiesta judía de la liberación

El Pesaj, una de las fiestas principales de la tradición judía. Este año, el calendario quiso que la celebración hebrea y la Semana Santa coincidan.

El Pesaj es una fiesta familiar: son las preguntas de los niños las que guían a lo largo del Haggadah, el relato de la odisea del pueblo judío en su huida de la opresión egipcia. El menor de los presentes pregunta durante el Séder, la cena con la que se inician los festejos, por el significado del Pesaj. Con el Pesaj, los judíos recuerdan el éxodo de sus antepasados descrito en la Tora. Tras haber sido sometidos y esclavizados por el faraón de Egipto, Dios guió a los israelitas hacia la libertad.

La palabra Pesaj cuenta la historia de un encargo divino: Dios pidió a los israelitas que matasen un cordero, lo cocinasen y marcasen las entradas de sus casas con la sangre del animal. Así, narra la Tora, los hebreos estarían protegidos de la décima plaga con que el Eterno iba a castigar al faraón: el envío de un angel exterminador a dar muerte a los varones primogénitos egipcios.

Con sus preguntas sobre el por qué y el dónde, los niños judíos son introducidos en la tradición del Pesaj desde la más temprana infancia. La comida con la familia y las reglas que en ella reinan tienen como objetivo transmitir a los participantes un sentimiento muy concreto: el del éxodo, como si ellos mismos hubieran tenido que huir de Egipto.

Según la tradición, durante los ocho días que dura Pesaj, las casas judías deben estar libres de todas las comidas y bebidas que contengan elementos cerealeros que leven o fermenten como trigo, cebada, avena o centeno. Estos productos se llaman «Jametz».

La ley 20.689 dispuso que en Argentina los dos primeros y los dos últimos días de Pesaj sean feriados.


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