Pinochet ya no está, pero Chile sigue dividido por su figura
Limitados homenajes a Salvador Allende y al ex dictador marcaron el 34º aniversario del golpe del '73.
SANTIAGO DE CHILE (DPA).- Chile recordó ayer los 34 años del golpe militar sin la presencia por primera vez del general Augusto Pinochet (1915-2006), el hombre que gobernó el país con mano dura entre 1973 y 1990. La jornada, que arrojó hasta anoche 35 detenidos en escaramuzas menores, mostró nuevamente al país dividido entre partidarios del derrocado mandatario socialista Salvador Allende y los parciales del militar.
La presidenta socialista, Michelle Bachelet, inició las actos con un homenaje a Allende en el palacio de gobierno, donde el ex mandatario se quitó la vida el día de la asonada castrense. «Que este 11 de septiembre sea un compromiso de todos nosotros para ese Chile mejor, más democrático, más justo, más humano, más libre», dijo Bachelet junto a la familia de Allende.
Durante todo el discurso del dirigente del PS, Camilo Escalona, se escucharon gritos y consignas contra el senador y la presidenta Michelle Bachelet, que pertenece a esa fuerza. Cuando terminó su discurso, Escalona se retiró por calle Morandé hacia Agustinas y miembros de los grupos de izquierda se abalanzaron sobre él para lanzarle monedas y escupitajos. En ese momento, los militantes del PS concurrieron a defenderlo y comenzó un violento altercado.
Paralelamente, representantes de organizaciones de derechos humanos y partidos políticos homenajearon a Allende en uno de los costados del palacio de gobierno, por donde el 11 de setiembre de 1973 fue sacado el cadáver de Allende.
A diferencia de años anteriores y por orden del gobierno, sólo pequeñas delegaciones pudieron acercarse a La Moneda, que amaneció rodeado de rejas y policías, situación criticada por activistas de derechos humanos y grupos izquierdistas.
El gobierno buscó prevenir hechos vandálicos como el ocurrido el 11 de septiembre del 2006, cuando un encapuchado detonó una bomba incendiaria en un ventanal, cerca de la simbólica puerta en calle Morandé 80 por donde los militares sacaron el cadáver de Allende.
No obstante, grupos de ciudadanos sobrepasaron las barreras de seguridad y se enfrentaron con la policía, que logró sofocar la situación y mantener acordonado todo el barrio cívico.
Paralelamente, en el anverso de la moneda, unos cincuenta familiares y asesores del fallecido dictador realizaron una misa en su honor, en su casa campestre de «Los Boldos». La ceremonia religiosa fue presidida por el cardenal chileno Jorge Medina, prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, otrora la Inquisición. Los asistentes al acto instalaron a la salida de la ceremonia una placa de mármol en el lugar donde están depositadas sus cenizas. Hasta «Los Boldos» llegaron, entre otros, el ex comandante en jefe del Ejército Ricardo Izurieta.
El golpe militar del 11 de setiembre de 1973 marcó el fin del gobierno socialista de Allende e inició una dictadura militar de 17 años, en las que 3.000 chilenos fueron desaparecidos o ultimados el terrorismo de Estado.
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