Poda en el ACA Zapala
Olmos mutilados en el invierno, ahora se están muriendo.
El 1 de julio del año pasado y de varias fuentes inobjetables me había llegado la denuncia -con imágenes- de la masacre de los frondosos olmos siberianos que bordeaban y sombreaban todo el frente de la estación de servicios del Automóvil Club Argentino (ACA) Zapala. Eran una agradable tarjeta de invitación para todos los viajeros que, luego de recorrer largas distancias por el desierto patagónico, podían ver ese verde a la entrada de la ciudad. Con una inmensa sensación de estupor y desasosiego no se termina de comprender qué objetivo tenía semejante atentado al verde urbano en una región como la patagónica donde es sabido que hacer crecer y cuidar un árbol es una tarea que se ve dificultada por las inclemencias climáticas de sequía, fríos invernales y fuertes vientos. Especialmente el olmo es una especie pionera que responde con nobleza a cuidados mínimos de riego y en este caso no se puede argumentar daño por sus raíces, como sucedería en el ámbito de una ciudad. Como lamentablemente estos hechos son frecuentes en toda la región, tomando como pretexto argumentos que no tienen el menor asidero agronómico, he querido dejar trascurrir un tiempo prudencial con el objetivo de mostrales a ustedes, en imágenes actuales, cuál es el resultado de este desatino, como para que pueda servir de antecedente a todo aquel que aún crea que las mutilaciones o podas sin sentido traen beneficios al árbol o a las personas. Creo que las imágenes son por demás elocuentes de cuáles son los resultados. Después de medio año de la mutilación, es evidente que un amplio sector se ha perdido irremediablemente y otra parte hace esfuerzos por recuperarse. Eso sólo será posible si se extreman los cuidados de riego, para que esos seres masacrados lo logren aunque sea mínimamente. En un contexto de grave sequía que estamos padeciendo desde hace ya dos años, unido a las cenizas que nos llegan desde el Puyehue y la certeza de que los rayos ultravioletas han adquirido intensidades sumamente peligrosas, es de esperar que la o las personas responsables de este hecho extremen las medidas para lograr salvar lo que aún sea salvable. ¡Será justicia!
TEODORICO HILDEBRANDT ELJARDIN@RIONEGRO.COM.AR
Estas son algunas de las imágenes enviadas por lectores desde la ciudad de Zapala, indignados por la mutilación sin sentido de los frondosos olmos que embellecían y daban acogedora sombra a todo ese sector a la vera de la transitada Ruta 22.
jardinería
Comentarios