Polémica y tensa asamblea hubo en el paraje Las Perlas

Vecinos objetaron a la titular de la comisión vecinal

Por Redacción

CIPOLLETTI (AC).- Una tensa y tumultuosa asamblea -tanto que, para apaciguar ánimos, intervino en un momento la policía- se desarrolló el domingo en el salón de usos múltiples de ese paraje del ejido cipoleño, donde viven unas 3.000 personas, porque polemizaron dos grupos, con mayor virulencia de parte del que responde a los objetores de la comisión vecinal que lidera Blanca Cruciani, acompañada de Manuel Garrido, Eduardo Zelaya, Carlos Torres y Hernán Sepúlveda.

También participó de este encuentro el responsable del área Juntas Vecinales del municipio, Luis Pradena, quien -se supo- no asumió un protagonismo concreto y se limitó a tomar nota de lo que ocurría.

El grupo que cuestionó el accionar de Cruciani, que quiere su alejamiento, pero sin elecciones, y que luego dejó el salón, está comandado por Néstor Padilla, y apoyado por Omar Uranga y otros. En total había en la asamblea unas 100 personas.

Tanta fue la presión que del sector de Cruciani renunciaron Mario Carrizo y Mirta Romero.

Según lo que pudo reconstruirse, el segmento de Padilla criticó de manera muy fuerte la tarea de la comisión, por el hecho de que falte un conductor para la ambulancia y que haya sido derivado al paraje un médico que presuntamente podría estar involucrado en un abuso ocurrido tiempo atrás en Ferri, otro barrio cipoleño.

Cruciani dijo que hay adelantos servicios y obras comprometidas tanto de parte comunal como del gobierno de la provincia. Nombró, por ejemplo, que el salón de usos múltiples funciona con actividades culturales y deportivas, o que tres veces por semana se recoge la basura. También recordó que se hizo una plaza con juegos infantiles o que se abrió una biblioteca y que ya llegó la bomba con la que se abastecerá de agua a las 33 hectáreas del casco histórico, en una primera instancia, y luego al área de Costa Esperanza, que se reciben los alimentos de la comuna y de la provincia, y demás.

Al parecer nada convenció a la gente de Padilla y los otros, hubo discusiones individuales, gritos y se llamó a la policía, y los objetores se retiraron enfurecidos.

Ayer, por radio, voceros del grupo objetor indicaron que Cruciani y los suyos «se dedican a cosas chiquitas» y que «las autoridades nos llenan de promesas y no se hace nada».

Según estos voceros «Cruciani y su comisión tiene más simpatía por las autoridades que por nosotros los vecinos».

El mandato de la comisión de Cruciani vence el 6 de diciembre, y la gente que cuestiona pidió a los gritos que todos se vayan antes, lo que obviamente no sucederá, al menos por ahora, salvo que Juntas Vecinales que maneja Pradena resuelta elecciones adelantadas.


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