Pidieron la pena máxima en el juicio por el perro Byron en Roca, por el dolor de la familia

"Decidí tatuármelo en el brazo para llevarlo todos los días conmigo", dijo una de las dueñas del perro, de 20 años. El dolor por la pérdida fue uno de los argumentos de la querella para pedir la condena máxima en el juicio por maltrato animal.





Esta mañana en la ciudad judicial de Roca se inició el juicio de cesura por un caso de maltrato animal ocurrido el 21 de septiembre pasado en una plaza de Roca, que dejó sin vida a un perro de raza Terranova y que conmocionó a la ciudad.

En esta instancia se define el monto de la pena que deberá afrontar Marcos Jahir Abdala, el hombre de 22 años quien ya había sido declarado culpable del delito de «actos de crueldad animal» contra el perro Byron, tras asestarle una patada fulminante en la plaza de Roca.

Todas las partes pidieron penas distintas y ahora será el juez Maximiliano Camarda quien deberá definir cuál será la definitiva al final del proceso, que había iniciado con el debate oral y público el 16 de junio pasado.

El fiscal Romero pidió que el hombre sea condenado a la pena de siete meses de prisión en suspenso y que cumpla durante dos años reglas de conducta que incluyen realizar un curso de capacitación en el trato a los animales en un organismo proteccionista, acreditando un mínimo de 20 horas.

Por otro lado, pidió un resarcimiento por el daño material de 34 mil pesos que deberá entregar al dueño del perro y 50 mil pesos por el daño moral hacia el conjunto de la familia.

Por su parte, la querella a cargo de las abogadas Pamela Rodríguez, Noelia Barainca y Julia Busqueta pidieron la pena máxima, que es de un año de prisión y que sea de cumplimiento «efectivo».

Alegaron “la extensión del daño”, que se ha provocado no solo contra el can de manera irreversible; sino contra la familia y la comunidad, en la que generó un impacto. Por eso, pidieron una condena ejemplar, la máxima dentro de las posibles.  

“Cometió un acto doloso”, postularon, a diferencia del fiscal quien dejó el interrogante sobre si el acto de dar muerte revistió un acto doloso, o culposo. “Utilizó su experticia y su fuerza como un arma”, aseguraron las representantes de la familia Quintian.

También adhirieron a los pedidos de reglas de conducta y de curso. Agregaron a el pedido de 20 mil pesos en concepto de reparación simbólica para la «memoria colectiva». Adelantaron que con esos fondos realizarán un busto o mural del perro.

Finalmente, el equipo de la defensa penal pública a cargo de Miguel Salomón solicitó la pena de 15 días de prisión en suspenso y se expresaron en desacuerdo con el «curso de capacitación», ya que «no hubo intención de matar». Además, planteó que la cuestión monetaria no podrá cumplirse ya que Abdala es «económicamente insolvente”.

Ahora, el juez Camarda deberá dictar su sentencia el próximo miércoles 3 de agosto en el subsuelo de la ciudad judicial.

El dolor de la familia


Antes de los alegatos, pasaron por el estrado tres testigos: Alejandro Quintián, dueño de Byron y padre de la familia, y su hija de 20 años, Tiziana. Entre lágrimas, la joven presentó su testimonio que cerró con la muestra de un tatuaje de su perro.

«Extraño que este en casa conmigo, mi familia, mis hermanos. Extraño llegar a casa y que me reciba. Estuve mucho tiempo llorando, mucha tristeza y depresión. Me costaba comer y dormir. Decidí tatuarmelo en el brazo para llevarlo todos los días conmigo», declaró la chica.

Su padre, dijo que aún hoy no pueden entender lo que pasó. «Seguimos sin entender porqué nos pasó esto a nosotros (…) Seguimos sintiendo mucho su ausencia«, dijo el hombre y contó que sus hijos menores tuvieron secuelas por el dolor. «La ausencia del perro es como la pérdida de un familiar», cerró Quintián.

Proteccionistas


“Estoy muy emocionada. Es importante lo que está ocurriendo hoy, defender el derecho animal. Es un logro importantísimo para nuestra ciudad”, destacó “Gaby” Salazar, una de las referentes de la agrupación proteccionista Ranhu, quien estuvo presente en la audiencia. 

En diálogo con RIO NEGRO dijo: “Hemos perdido muchas batallas, pero no por falta de soldados, que somos los proteccionistas; las hemos perdido por falta de justicia y esperamos que eso con Byron se reivindique” 

Proteccionistas en el juicio por maltrato animal en Roca. Foto: Cesar Izza

La mujer destacó que el caso ya sentó un precedente porque es el primer caso en la ciudad que llega hasta una condena, también a nivel provincial. “Nunca se logró prisión”, explicó y destacó la necesidad de reformar y actualizar las leyes. 


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