Política y caras

Por Redacción

-La relación Alfonsín-De la Rúa hay que incluirla en el clásico -decía el gordo Boedo cuando entré al quincho…

-¿Qué clásico? -pregunté…

-¡En el clásico «con amigos como Raúl, Fernando no necesita enemigos»!…

-Eduardito, vos que conocés la historia, ¿cómo fue la relación entre Balbín como presidente de la UCR, e Illia como presidente del país? -preguntó Ludovico.

-No existió… No bien asumió Arturo, el «Chino» Balbín se rajó a Pekín a seguir uno de sus habituales cursos de cocina oriental y concluir su máster en Xi Xu Xi… Volvió tres años después, cuando Illia ya era historia…

-¿Su máster en qué?…

-En Xi Xu Xi, que en chino significa el arte de hablar mucho y no decir nada…

-¿Cuáles fueron los perfiles más definidos de la presidencia de Illia?…

-El cabello blanco de don Arturo -dije.

-¡Y la sonrisa, la sonrisa!…

-Bueno, sí, sí… Illia era un hombre de modales suaves, agradable -acotó «Parroquia».

-¡No, no!… ¡Me refiero a la sonrisa de Perón, que no bien vio que Illia subía con el 23% de los votos, se dio cuenta de que su retorno a la Argentina estaba asegurado! -respondió Ludovico.

-¿Pero cómo fue esa presidencia?…

-Decente… eso: decente, que no es poco… pero muy radical. A tal punto que una consulta realizada por una revista de la época arrojó que el color preferido de los miembros del gabinete nacional era el arco iris -comenté.

-Además, era un gobierno integrado por gente sin apellidos fuertes…

-Claro… la historia anterior a la presidencia de Illia estaba signada por apellidos alrededor de los cuales se construyeron apuestas fuertes… ¡No sé!… «La vida por Perón»… «Se siente, se siente, el «Chino» presidente»…

-¡Menos mal! -reflexioné…

-¿Menos mal qué? -preguntó «Parroquia» mirándome con cara de correligionario desconfiado…

-Nada, nada…

-O aquel «Un, dos, tres, Frondizi otra vez»… Pero en el gobierno de Illia no cuajaba nada… ¿Cómo ibas a salir a la calle gritando «La vida por Eugenio Blanco», que era ministro de Economía, o la «La vida por Miguel Angel», por Zavala Ortiz, que era canciller?… ¡Todos tipos macanudos, pero para la calle no cuajaban!…

-Estuvo bien que no cuajaran, porque aquí cada vez que alguien da la vida por alguien, terminamos todos cuajados por una década de dictadura -dije y abrimos una botella de tinto «Cara de nada»…

Eduardo Gilimón


Comentarios

Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.


Gracias y disculpas por las molestias.



Comentar
Exit mobile version