Elecciones en Bariloche: el ausentismo y voto en blanco superaron el 48%

No paran de crecer las cifras que reflejan cierto descontento de la población. De los que fueron a votar, más de 9.000 personas no eligieron a ningún candidato.

Casi 42.000 barilochenses que estaban habilitados para votar en las municipales del último domingo eligieron desentenderse de ese derecho, en una expresión silenciosa cuyo alcance todavía no fue sopesado y que podría condicionar al futuro gobierno del intendente Walter Cortés.

El padrón incluyó a 108.092 personas y sólo concurrieron a las urnas 66.180, el 61,23%. Visto en perspectiva, el dato vino a confirmar que la indiferencia esta vez se aceleró y alcanzó niveles nunca imaginados.

En las municipales de 2011, cuando ganó Omar Goye (PJ), había votó el 70,5% de los habilitados. Desplazado Goye, hubo elecciones otra vez en 2013 para completar su mandato y ganó María Eugenia Martini (PJ). Ese día votaron el 73,3%.

En las dos elecciones que ganó el actual intendente Gustavo Gennuso (JSRN) el ausentismo fue mayor, aunque no como el de este año. En 2015 sufragaron el 70,6% de los votantes empadronados y en 2019 el 67,4%. La caída del presentismo el último domingo resultó estrepitosa: casi 9 puntos por debajo del promedio histórico.

Walter Cortés ganó con 12.977 votos, lo cual representa el 19,61% de los votos “válidamente emitidos”, es decir los que marcaron con una cruz a algunos de los 12 candidatos. Porque en ese cálculo hay que considerar también el 13,5% de votos en blanco y el 2,2% de votos nulos. 15,7% en total, otro récord.

En 2011 esas dos categorías habían representado solo el 2,4% de los votos emitidos, en 2013 el 5,6%, en 2015 escalaron al 9,4% y en 2019, en la última elección ganada por Gennuso los blancos fueron el 6,6% y nulos el 3,5%. 10,1% en total. Pero la progresión ascendente esta vez llegó a números impensados. Un total de 9.365 personas se presentaron a votar pero rechazaron a todos los candidatos. Si se les suman los ausentes llegan al 48,4% del total de empadronados.

María Ortega, vocal de la Junta Electoral, admitió que esas cifras son preocupantes y que no hay una explicación fácil. Desde ahora la oficina de la Junta estará abierta por 60 días a las personas interesadas en justificar su “no voto”. Enfermedad, ausencia de la ciudad, obligaciones de estudio son algunas de las razones posibles. En la primera jornada solo unos 15 electores concurrieron a realizar el trámite.

Ortega dijo que pasados dos meses la Junta emitirá un padrón definitivo de “infractores”, quienes podrían recibir multas. Aunque no está claro quién ni cómo las impondría.

Sobre la demora en la difusión de los datos electorales, por los que hubo que esperar casi cuatro horas, Ortega admitió que el mecanismo tal vez no fue el mejor, porque exigieron a las autoridades de mesa el envío de toda la documentación unificada y un aviso provisorio del resultado, una vez completado el escrutinio. Aclaró que “siempre se hizo así” en el municipio, aunque el empleo de la boleta única -según fue publicitado por sus defensores- contribuiría a agilizar ese proceso.


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