Popart, el lado nacional de la industria de la música

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Para conocer la visión de una empresa discográfica de capital nacional, ubicada entre la producción independiente y la multinacional, Río Negro entrevistó a Esteban Costa, uno de los fundadores de Popart Music (PM) y miembro de su directorio. Integran PM profesionales con más de dos décadas en la industria musical, que han desarrollado conciertos masivos, espectáculos teatrales, giras y eventos en toda América Latina, venta de entradas por Internet y de música, dirección y gestión de artistas como Adrián Barilari, Andrés Calamaro, Babasónicos, Banda de Turistas, Cabezones, Café Tacuba, Catupecu Machu, Diego Frenkel, El Bordo, Ella Es Tan Cargosa, Fito Páez, Horcas, Isabel de Sebastián, Kapanga, La Renga, Las Pelotas, Los Auténticos Decadentes, Los Tipitos, Mancha de Rolando, No Te Va Gustar, Rata Blanca, Richard Coleman, Vicentico o Viejas Locas, entre otros. “Exactamente, no somos un artista ni una compañía multinacional… Desde nuestro punto de vista estamos súper abiertos porque nos amoldamos a todo tipo de artistas, como los que mencionaste. Estamos con La Renga, por ejemplo, que tiene una manera muy personal de trabajar y nosotros nos adaptamos. Con algunos tomamos más decisiones y con otros, menos. Siempre respetando la cabeza y las intenciones del creador para su proyecto. Generalmente tratamos de aportarles nuestras ideas, pero la decisión final en el camino a llevar, tanto en las propuestas de discos nuevos como en los recitales o en aquello que los acompañamos, es de ellos. Nuestra empresa está distribuida por Sony Music, al fin y al cabo son personas quienes guían a una compañía y obviamente en una multinacional existen limitaciones porque hay cuestiones que dictaminan cómo llevar adelante las actividades. Pero siempre la voluntad personal determina. Hay empresas en las que esa voluntad es amplia y se pueden concretar miles de cosas y los artistas se pueden desarrollar. Ahí tenés el caso de lo que ha hecho Abel Pintos en Sony. Es un artista que se ha desarrollado de cero, que tuvo diferentes producciones y hoy sabemos lo que significa a nivel nacional, regional, cuánto la compañía lo apoya para que salga de Argentina y llegue hasta España donde sé que se está presentando y colaborando con un montón de músicos… – ¿Cómo es la relación en la venta de música entre los formatos físicos y los digitales, para ustedes? – La tendencia no es la misma para todos los tipos de música… Tomando un caso particular, en La Renga, la física es muy superior a la digital. Pero, en un promedio, se va equilibrando mucho, aunque cuando le preparamos la liquidación a un artista, vemos que hay más regalías por digital. El punto más importante en esto, son las bandas que tienen desarrollado su contenido en el exterior. O sea, vos antes sacabas un disco tal día, le abrías las puertas para Argentina, quizá para Uruguay, quizá Chile, en algunos casos España o México, pero eran contadas con los dedos de una mano, escasas excepciones. En cambio, hoy lo lanzás, está subido a una plataforma -por nombrar Spotify, pero hay un montón- que posee una base gigante de usuarios en todo el mundo y se lo hace llegar al que quiera y donde esté. Las posibilidades se ampliaron y vemos que realmente es una forma muy importante de mostrar al artista y de llegar a él. Es un avance que viene creciendo desde hace muchos años, empezó con YouTube y se fue transformando en un equilibrio en el negocio. Antes era más difusión y visualizaciones, y la industria -siempre en Argentina las cosas se dan un poco más tarde- se fue acomodando y encontrándole la vuelta. Creo que el cambio fue positivo porque la música no se estanca en un formato. El contenido vale por sí mismo. –¿La relación se mantendrá en la actual paridad o lo digital superará al formato físico? –Año a año, la línea es que lo va a superar ampliamente. Ya lo está haciendo. Hay casos particulares, pero en lo global, lo digital va en ascenso cada período que pasa y en porcentajes significativos. En mi experiencia, lo que se fue acomodando es cómo hacerlo y que sea legal. Anteriormente estaba muy desprolijo y desacomodado, había muchos temores y la propiedad no estaba muy protegida. Después, eso se fue acondicionando, todo está más controlado, se pagan los derechos y cobra tanto el autor como el compositor, el editor, el dueño del fonograma. Al ser legal, se le perdió miedo y se ayudó a promoverlo. Hoy recibís la gacetilla de un compacto que anuncia tal día en las disquerías y conseguilo en tal o tales plataformas. Si las compañías lo promocionan es porque resulta conveniente. Y no solo económicamente sino para darle amplitud. –Dentro del campo digital, ¿cómo se mueven las bajadas en celulares con respecto a computadoras y tabletas? –La tendencia es hacia el streaming, no hacia las bajadas o downloads. Lo masivo son aquellas en las que podés escuchar pagando un canon por un servicio premium o gratis, si tenés las capacidades en el celular o la computadoras. Descargas ha disminuido. El negocio mismo y la gente optaron por escuchar la obra completa. La tecnología llevó a eso porque fue aumentando la capacidad de almacenamiento de los celulares y las computadoras, y la calidad de escucha. Yo veo muy positivo el panorama para bandas que están comenzando y para las ya desarrolladas. Las alternativas que se dieron y los cambios tecnológicos, hacen muy vasto el horizonte. Claro que hay artistas que no quieren tanta exposición… Cuando alguien comienza, el objetivo en el 95% de los casos es darse a conocer y gustar a mucha gente. Hoy no hay límites geográficos y de ningún tipo. Por eso hay cada vez más giras. Antes eran contados los que salían del país, eso ha cambiado elocuentemente y están dadas las condiciones para la amplitud. Cualquier mercado puede recibir artistas acordes al gusto local. Es una buena noticia. Hay que trabajar, lo importante es el contenido y uno de calidad no tiene desperdicio.

eduardo rouillet


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