Por drogas, mató a traición y le dieron perpetua

Condenaron en Roca a Oscar “El Gitano” Carriqueo. “Corré, corré”, le ordenó a la víctima antes de disparar.

Redacción

Por Redacción

ROCA

ROCA.- Que lo mató porque hizo una venta de droga a sus espaldas, que lo golpeó varias veces en medio de una lluvia de insultos y que le dio la falsa esperanza de poder escapar para luego asesinarlo a tiros por la espalda. Eso dieron por probado los jueces de la Cámara Criminal Primera de Roca que ayer condenaron a prisión perpetua a Oscar Jorge “El Gitano” Carriqueo, un vendedor de autos y carnicero de Roca, de 43 años y padre de seis hijos, por el asesinato de Andrés Coronel.

Fue en la noche del 14 de julio del año pasado cuando varios balazos alarmaron a los vecinos del barrio Tiro Federal de Roca. Fue en la calle Maipú entre Las Heras y General Paz, justo frente a la casa de Carriqueo.

“Si salgo, se pincha”, le escribió por teléfono Coronel a su hermana poco antes de morir. Sabía que “El Gitano” lo buscaba desde temprano e intuía el trágico final. “Oscar, me rompiste las piernas”, fue lo último que le escucharon decir los testigos a Coronel. Para entonces, Carriqueo ya le había quitado su revólver y tenía una 9 milímetros en la otra mano. “Corré, corré”, le ordenó el agresor después de darle “unos bifes” en la cabeza y de reprocharle haber hecho “negocios a mis espaldas”. De nada sirvió que Coronel le ofreciera en compensación “un kilo” (de droga) que guardaba en su casa. Después, los testigos oyeron “como un escarbar en las piedras, como cuando alguien quiere salir corriendo”, y enseguida los disparos.

Andrés cayó malherido en medio de la calle y “El Gitano” le reclamó que dejara de “hacerse el muerto”. Luego les ordenó a los dos testigos que lo llevaran al hospital y ellos obedecieron. Dejaron a Coronel moribundo en la calle de ingreso al “López Lima” y escaparon.

Para los jueces Daniel Tobares (voto rector), Emilio Stadler y Alejandro Pellizón hubo un homicidio “con alevosía”, tal como lo había planteado la fiscal de Cámara Graciela Echegaray. Coincidieron en que Carriqueo “provocó la situación de indefensión de la víctima”. “Se colocó en situación ventajosa desde el mismo momento que lo desarmó, teniendo en su poder las dos armas de fuego. Lo golpeó en reiteradas oportunidades y evitó que se diera cuenta de sus intenciones de dispararle al hacerlo poner de espaldas manifestándole que corriera”.

La sentencia fue dictada ayer y ahora el defensor oficial Miguel Salomón, representante de Carriqueo, tendrá la posibilidad de intentar un recurso de casación, pues a su criterio nadie probó quién fue el autor de los disparos. (Redacción central)


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