De la docencia a diseñar joyas: la historia de la artesana de Junín de los Andes que convirtió su jubilación en un nuevo comienzo
Tras jubilarse como docente, María Cristina Pelletieri encontró en la joyería una nueva vocación. Desde su taller crea piezas inspiradas en la naturaleza, la cultura mapuche y los paisajes patagónicos, además de restaurar joyas cargadas de historias familiares.
Perica tiene 73 años y desde hace 20 años, se dedica a la joyería. Foto: gentileza
«No hay nada más lindo que trasladar la naturaleza al metal». Cuando llegó el momento de jubilarse como docente, María Cristina Pelletieri no estaba muy entusiasmada, pero en seguida encontró otro camino, al apasionarse con la joyería. Esa actividad que comenzó como un hobby hace 20 años, hoy la desarrolla con total profesionalismo en su Taller Aluen que significa, en mapuche, «Claro de Luna».
Esta mujer de 73 años nació en Junín de los Andes. Dedicó gran parte de su vida a la alfabetización de los grados iniciales en la escuela primaria. Le atraía ser testigo de ese despertar del aprendizaje. «Lo cierto es que no tenía ganas de jubilarme y una compañera me invitó a un curso de joyería. Yo había hecho de todo porque vengo de una familia en la que las manos han sido siempre sanadoras, pero me llamó la atención», comentó María Cristina que es conocida como «Perica».
Ese primer acercamiento a la joyería fue un sábado. Desde entonces, nunca más abandonó la actividad. En el momento más complejo de la pandemia, convirtió el quincho de su casa en un taller donde hoy pasa gran parte de las horas. «Este oficio es un poco solitario y yo soy muy social, necesito de otros, pero aún así me resulta muy interesante. En un momento, abrimos un local con la señora que nos enseñó donde la gente te miraba trabajar y teníamos un espacio para la venta. Estábamos como en exposición: era muy curioso», resumió.

Hoy, Perica trabaja con oro, aunque su predilecta es la plata 925, entre otros materiales como alpaca, bronce y cobre. «Uso distintos materiales, pero la vedette es la plata 925 porque tiene condiciones agradables para su trabajo. El problema son los costos que se han disparado de una manera espantosa», reconoció.
Diseña, crea, se da el gusto de combinar materiales y también recupera joyas antiguas. Inventa y además, concreta pedidos. Suele usar piedra volcánica de los alrededores del Lanín que, «además de ser muy particular por su color negro opaco, tiene mucha energía». «Me han pedido alianzas que, en su diseño, llevan piedra volcánica u otras piedras. Siempre intento que se vinculen en algún punto con mi entorno. O bien una señora me pidió algo similar a un trarilonco y le hice una recreación de una gargantilla», dijo al tiempo que insistió en que todos sus diseños están vinculados a la zona donde vive.

Hace un tiempo, el Municipio de Junín de los Andes le encargó trabajo y esta mujer decidió hacer una gargantilla con una Mutisia, la flor provincial de Neuquén. «También intento recuperar joyas familiares que para la gente son simbólicas. Envejecen, pierden su belleza y se pueden recuperar. Pero a veces, propongo algún rediseño para restaurarlas«, añadió.
Recuerda, cuando era chica, a una mujer mapuche que usaba un atuendo con orgullo que estaba cargado de significado y me llamada la atención. «Por eso, mis diseños tienen mucho que ver con mi entorno cultural y geográfico», reconoció. En este sentido, muchos de sus diseños tienen que ver con el bosque, su «lugar de pertenencia».

«Con mi joyería busco capturar el ADN geográfico y cultural de mi lugar: lagos, bosques, colores de cada estación, nieve, montañas, ríos, pájaro», planteó Perica al tiempo que acotó que «combina diferentes metales, texturas, estilos, para crear joyas personales, diseños armónicos de gran versatilidad, donde se expresa lo ancestral y lo contemporáneo. Son piezas únicas con un sello local muy particular. Mis joyas cuentan historias, retratan raíces, reflejan tradiciones y por sobre todo, celebran el entorno multicultural del que formo parte».
La incursión de Perica en la joyería fue con los anillos (la mayoría con piedras). También realizó una muestra de «truchas de plata»: «Fue en homenaje a mi padre que fue el primer guardafauna de Neuquén. Le encantaba pescar. Siempre voy probando cosas nuevas: hace años desarrollé unas runas y quise combinar esos mensajes con la piedra del volcán».
En una ocasión, una mujer le pidió un diseño especial para celebrar su cumpleaños 80. «La medalla era un árbol de la vida hecho con cedro y una chapita que se movía que tenía grabados los nombres de su familia. Me mandaron un video de los nietos buscándose y fue emocionante«, advirtió.
¿Desde cuándo le gustan las joyas? Perica cree que desde pequeña ya que solía recorrer la zona de Junín de los Andes en busca de juncos para armar trenzas para pulseras o collares. «Mis tíos vivían en Lago Huechulafquen y yo, siendo pequeña, admiraba lo bello de cada cosa. Quedó esa impronta para apreciar la diferencia de una hoja o una flor y hacerla en metal. No hago alta joyería. Lo mío es más una orfebrería basada en la ornamentación», definió la mujer.

Sin buscarlo, Perica encontró su refugio en la joyería. «Soy una apasionada y todo lo hago desde ese lugar. Es un espacio creativo aunque muchas veces, uno quiere hacer algo y no le sale. Por lo general, uno crea más con el pensamiento que con las manos. Si un pétalo me queda rígido y no me gusta, vuelvo a hacerlo», expresó.
Desfile de Emprendedores
Junín de los Andes se prepara para la segunda edición del Desfile de Emprendedores de la Región Sur. La cita es el 3 de octubre en el salón del Instituto María Auxiliadora.
El encuentro, resaltaron los organizadores, busca poner en valor la producción local y regional, con artículos de calidad, creatividad e identidad patagónica. En esta oportunidad se sumarán emprendedores, artesanos, diseñadores y artistas vinculados a la moda, la indumentaria y los accesorios.
«Esta muestra representa la capacidad de producción que hay en la zona. Visibiliza nuestra producción. Hay cosas increíbles que uno no puede imaginar, de hecho participa una modista de alta costura«, destacó Perica.
Esta artesana remarcó que «nunca se produce para uno. Uno crea para el otro y muchas veces, no hay un destinatario preciso. Pero a la vez, debe haber una persona que encuentre eso que pudimos crear».

"No hay nada más lindo que trasladar la naturaleza al metal". Cuando llegó el momento de jubilarse como docente, María Cristina Pelletieri no estaba muy entusiasmada, pero en seguida encontró otro camino, al apasionarse con la joyería. Esa actividad que comenzó como un hobby hace 20 años, hoy la desarrolla con total profesionalismo en su Taller Aluen que significa, en mapuche, "Claro de Luna".
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