Murió José Luis Bollea, un maestro de música

Dueño de una voz inolvidable falleció hoy en Rosario, la ciudad donde había nacido. Músico reconocido y experimentado, fue director del coro provincial del Neuquén y un trabajador incansable del canto grupal en el norte de la patagonia.

02 mar 2010 - 00:00

Un verdadero maestro musical, alguien que marcó la vida de muchos músicos del norte de la patagonia y que fue muy querido. Así hablaron de él quienes conocieron a José Luis Bollea quien murió hoy a los 67 años, en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe.

Junto al maestro Cristian Hernández Larguía fue co-fundador del Conjunto Pro-Música de Rosario, con quienes grabó varios discos dedicados a la música del medioevo, renacimiento y barroco europeos y de música para niños, en los que participó también como arreglador.

Dirigió el Coro Estable del Teatro Municipal de San Nicolás (Buenos Aires), fundó y dirigió el Coro Pro-Música de General Roca - de recordada trayectoria entre los años 1981 y 1985 y del también memorable grupo vocal “Nuestro Canto”. Fue arreglador y director musical del grupo “Pedregal”.

Desde su fundación en 1986, fue director del Coro de la Provincia del Neuquén hasta que el maestro Juan Carlos Chillón asumió la batuta. Desde la dirección del coro fue un trabajador incansable en la organización de los Encuentro Permanentes de Coros. Dueño de una voz memorable también grabó como intérprete de diversas agrupaciones.

José Luis Bollea había nacido en la ciudad de Rosario, el 30 de julio de 1942. Vivió en la región por más de 20 años, repartidos entre las ciudades de Neuquén y General Roca donde trabajó obstinadamente en la formación grupos vocales que hicieron historia en la zona.

Durante los últimos cinco años de su vida, su salud comenzó a deteriorarse de manera pronunciada hasta que el año pasado comenzó a estar “muy mal” dijo su hija Mercedes quien destacó que “mientras estuvo en Roca, los amigos de toda la vida estuvieron cerca”.

En noviembre del año pasado, la familia decidió trasladarlo a Rosario pese a que “él quería quedarse en la Patagonia”, agregó.

“Murió tranquilo mientras dormía, en la que fue su casa, antes de tenerlo que internar, muy querido por todos los que lo rodeaban”, señaló.

La familia comunicó que sus restos serán cremados y luego sus cenizas serán esparcidas en las bardas del río Negro, “que es lo que él amó”, afirmó su hija.

rionegro.com.ar y Redacción Central

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